EL QUE NO LLORA, NO MAMA



Los precios de las viviendas están ahora un 6,8% más baratos que hace un año. Desde que se elabora esta estadística, nunca habían caído tanto. Aún así, todavía cuesta mucho venderlas. De hecho, la venta ha caído casi un 29%. Los promotores y constructores piden más ayudas. El Gobierno cree que ya les ha ayudado bastante pero ellos por pedir, que no quede.

La gente no acaba de decidirse a comprarse una casa. Por un lado, se escucha que van a seguir bajando los precios por lo que prefieren esperar un poco a ver si aparece algún chollo.Por otro lado, ha aumentado el paro o hay miedo a perder el trabajo y así no hay quien se atreva a meterse en un gasto tan elevado como es el de una vivienda.

El sector de la construcción también lo pasa mal, sobre todo los trabajadores: en 2008 se han destruido casi medio millón de empleos en el sector y que estima que en 2009 se perderán otros tantos. Con estas espeluznantes cifras los promotores se consideran legitimados para pedir al Gobierno que «los salve» porque es su obligación evitar el paro.

¿Qué proponen? . Actualmente se calcula que hay más de 600.000 viviendas nuevas sin vender y cuando acabe este año serán 900.000. Con este enorme stock, no tiene sentido construir más. Primero hay que vender éstas y mientras no se logre las constructoras estarán paradas , despedirán e incluso cerrarán. Así que estos empresarios quieren que el Estado les compre estas casas.

Las casas en realidad no son suyas, son de los bancos. Los promotores para construirlas han pedido créditos a los bancos así que su idea es ésta: el Estado, o sea, nosotros con nuestros impuestos , nos quedamos con sus créditos y para ir devolviendo el dinero a los bancos alquilamos esos pisos.

El Ministerio de vivienda ya les ha dicho que no piensa hacerlo y es que si es tan fácil ¿por qué no lo hacen ellos?. Bueno, ellos reconocen que eso es difícil y que sólo alguien tan fuerte como el Estado puede hacerlo.

El Ministerio ya ha tomado iniciativas para ayudarle con ese stock de vivienda. Por ejemplo, les permite que las conviertan en viviendas de protección oficial con la consiguiente reducción del precio, claro. Parece que de momento, no se animan a hacerlo.

Macroeconomía

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