8 DE MARZO: MIYAZAKI Y SUS MUJERES AL PODER



“Many of my movies have strong female leads- brave, self-sufficient girls that don’t think twice about fighting for what they believe with all their heart. They’ll need a friend, or a supporter, but never a savior. Any woman is just as capable of being a hero as any man.” 

Hayao Miyazaki

Se habla mucho estos días de que las niñas necesitan tener modelos y referencias para poder pensar, como decía Emilio Botín, eso de que “the sky is the limit” (él se refería al banco, pero se puede aplicar a todo). Las mujeres, igual que los hombres, pueden llegar a ser todo lo que se propongan. Parece una obviedad pero no es tan sencillo porque, nos guste admitirlo o no, hay ciertos sesgos soterrados de los que ni siquiera somos conscientes, que reman en dirección contraria. Yo también los tengo y es mi hija de 10 años la que de vez en cuando me da una “bofetada” de realidad cuando los detecta. 

Si existiera algún tipo de tratamiento para empoderarnos (esta palabra tan de moda) y romper algunas barreras, (insisto a veces casi invisibles… los sesgos que no somos capaces de detectar creo que son los más dañinos al final), recomendaría sin lugar a dudas la terapia Miyazaki. Como si se tratara de un anuncio de Pantene, quiero deciros que a mí me ha funcionado. ¿Por qué?

Nausicaä

Es el arquetipo de guerrera que trata de buscar entenderse con todos y lograr que la naturaleza pueda sobrevivir. Es una chica llena de coraje, valor y fuerza pero también de bondad y empatía. Para mí, es la mejor líder que he visto en mi vida. No destripo nada más pero si no la habéis visto, corred a por ella. Por cierto, si os fijáis en el inicio de la película de Nausicaä, ese ambiente se parece mucho a algunas de las escenas de “El despertar de la fuerza” (concretamente cuando Rey busca entre la chatarra). 

La princesa Mononoke

Diría que es la más guerrera de las heroínas de Miyazaki. Terca, llena de coraje y también de rabia porque de nuevo, la naturaleza está amenazada por la actividad de las mujeres (en este caso, Lady Eboshi). Pero San (la princesa) tiene la suerte de tropezarse con Ashitaka (un guerrero que pasaba por allí). Las protagonistas femeninas de Miyazaki, tal y como dice el autor, no necesitan un salvador sino amigos, compañeros que les acompañen en su aventura, que les ayuden, que trabajen juntos con ellas para conseguir su objetivo. Y no hace falta enamorarse para que la relación entre San y Ashitaka funcione. De momento son amigos, ya veremos si luego la cosa cuaja. 

Chihiro

Es un niña malcriada a la que el destino le juega una mala pasada. Entonces Chihiro tiene que sacar fuerzas de donde sea para recuperar lo que ha perdido. Ella no tiene mucha fe en sus posibilidades, tiene mucho miedo. Pero se da cuenta de que a base de trabajo duro, sacrificio y generosidad termina encontrando su camino de vuelta a casa. Chihiro no es una guerrera como las anteriores pero comparte con las otras heroínas su fortaleza de carácter y su bondad. Es una historia de amistad preciosa (aunque lo que pasa al principio a los niños les deja un poco noqueados la primera vez que la ven). Para mí hay también esconde una lección de vida: “sin esfuerzo no hay recompensa”. Aquí de nuevo la protagonista necesitará ayuda de otros personajes: una chica más mayor, Lin, y un misterioso chico de los recados (y no digo nada más). 

Ninguna de estas tres protagonistas tiene nada que ver con las princesas tradicionales de Disney. Las mujeres no tenemos que esperar en una torre o en una casa llena de enanitos para ser rescatadas por un maravilloso príncipe azul: podemos tener nuestra propia aventura. 

Arigato Hayao Miyazaki. 

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