¿DE VERDAD ESPAÑA ROBA A CATALUÑA?



Imagina que eres inspector de Hacienda y trabajas en Cataluña. Hay un contribuyente que debe dinero a la agencia tributaria así que redactas una carta con el desglose de cantidades, los intereses y le apremias a que se ponga al día. La persona recibe la notificación y piensa: ¿qué sentido tiene pagar si España nos roba?

Parece que no es una situación hipotética, según cuenta el presidente de la Asociación de Inspectores de Hacienda. El propio gobierno catalán dice que España les roba. Carles Puigdemont se refirió a los 16.000 millones de euros que “sí que cambian de sede” todos los años en su discurso proclamando (¿?) la independencia. Fue un intento de quitarle importancia al asunto del goteo de mudanzas empresariales. (No es que estas empresas desaparezcan de Cataluña, simplemente cambian de “carnet”. Es una imagen poderosa pero no tiene prácticamente efectos económicos para la comunidad, de momento. Lo explica muy bien Alain Cuenca en este artículo).

Volvamos a los 16.000 millones, la cifra que utilizan los independentistas para argumentar que España les roba. ¿De dónde sale? ( No tiene nada que ver con las recientes medidas de control establecidas por el gobierno. Conste en acta.)

La cifra sale de un cálculo llamado balanzas fiscales que hizo en su día la Generalitat (y que parece que nadie se ha tomado la molestia de actualizar). Digamos que es una especie de excel (sin mucho sentido) que recoge cuánto dinero ha “pagado” Cataluña en impuestos (ahora explico las comillas) y cuántos ingresos ha recibido de vuelta.

En Cataluña se recaudan muchos impuestos porque es una comunidad rica y los independentistas, cargados con su tabla excel dicen que la declaración les sale a devolver en 16.000 millones, que el Estado no les reconoce y por eso les roba.

¿Es así?

No. Significa que si ganas más y eres más rico, pagas más impuestos porque nuestro sistema tributario es progresivo. Es como si viene el presidente de una gran empresa del Ibex y te suelta escandalizado subiendo en el ascensor:

“¡Es que yo he pagado 1 millón en impuestos este año!”

Tú vives en el quinto y él en el ático. Sois vecinos pero tú cobras menos que él y piensas: “si has pagado tanto es que debes ganar una pasta”.

Se ha construido una poderosa narrativa que dice que los catalanes pagan más impuestos… No es verdad. Si el del tercero cobrara lo mismo que el del ático, también pagaría un millón de euros de impuestos. No por el hecho de ser catalán se paga más.

Vayamos ahora a las comillas. ¿Por qué confunde decir que Cataluña “paga”? 

Veamos… Nosotros, los españoles abonamos varios impuestos. El IBI de nuestras casas, por ejemplo, se lo queda el ayuntamiento de la ciudad en la que vivimos. El impuesto de sucesiones va a parar a caja de la comunidad en la que vivimos. Pero los tributos que pagamos por trabajar (IRPF), producir (Sociedades) y consumir (IVA y especiales) van a parar a la Agencia Tributaria del ESTADO. Como son cuatro impuestos los voy a llamar a partir de ahora los 4 magníficos.

Da igual donde vivamos (en el 5º o en el ático): todos terminan en la misma caja única. Decir que España roba a Cataluña es no entender esto. Los catalanes pagan los 4 magníficos como los andaluces o los valencianos. Y ese dinero llega a Madrid (que es donde está el Ministerio de Hacienda, del que depende la Agencia Tributaria).

Y lo que hace el ESTADO es repartir ese dinero de acuerdo a una serie de criterios, también conocidos como SISTEMA DE FINANCIACIÓN AUTONÓMICO. Si las regiones no tuvieran competencias asignadas en servicios importantes, esto no haría falta. El Estado se encargaría de pagarlo todo desde Madrid. Pero en España hemos decido que los gobiernos autonómicos son responsables de gestionar la sanidad, la educación y los servicios sociales. Y para eso necesitan dinero. Claro, a algunas regiones esa asignación mensual no les sirve para llegar a fin de mes.

¿Entonces qué es lo que falla?

La fórmula del reparto: el sistema de financiación autonómico que deja a Cataluña peor situada que otras comunidades donde se genera menos riqueza. Pero no es un problema exclusivo de Cataluña; la Comunidad Valenciana es la que más lo sufre, pero también Murcia, Andalucía, Canarias…

La conclusión final es que un catalán reciben menos trozo de la tarta que un asturiano. Y claro, les parece injusto (con toda la razón diría yo). Pero la culpa no es del gallego o del extremeño porque no pagan impuestos y los catalanes sí. El problema está en el REPARTO, no entre comunidades que roban y otras que ven cómo les roban. Enfrentar a los ciudadanos a cuenta de esto es no entender cómo funciona la financiación de las autonomías ni el sistema tributario.

Funcionamos con un sistema que se reformó 2009 (cuando la recaudación no había caído todavía en picado) y que no se ha vuelto a tocar. Y ya entonces el tripartito catalán jugó un papel determinante para cambiar las condiciones y salir mejor parados…

Bueno, vale pero los catalanes lo que quieren es gestionar ellos “su” dinero. 

Eso equivaldría a hacer lo mismo que hacen Navarra y País Vasco. Ellos se quedan con los impuestos que se generan en sus territorios y luego ajustan cuentas con el Estado por los servicios centrales (como defensa) de los que se benefician. ¿A cuanto toca cada navarro por el ejército español? A tanto. El resultado se llama cupo. Hay quien opina que sería lo mejor: que si uno aprende a vivir con el dinero que tiene, termina gestionando mejor.

La cuestión es que si todas las comunidades ricas decidieran hacer lo mismo, el nivel de vida de las regiones más pobres se tendría que recortar porque no habría trasvase de recursos. Ahora que lo pienso, esto se parece mucho a la polémica del trasvase del Ebro (sin tener mucha idea del tema). Sin esa mínima solidaridad entre regiones (de las que tienen agua a las que no tienen tanta) generaríamos dos Españas: una de primera y otra de segunda. Pero tampoco hay que pasarse con el trasvase: no queremos generar una situación en la que los que ceden agua luego tengan restricciones de consumo que sus vecinos no padecen.

Lo que sí POR FIN parece claro es que algo falla en el sistema de reparto y ya va siendo hora de corregirlo. Parece que Mariano Rajoy ha accedido por fin a abrir el melón de la financiación autonómica en las próximas semanas.

Para acceder al siguiente nivel, os recomiento mucho leer este artículo: “No digas robar cuando te refieras al Estado de Bienestar” de Manuel Alejandro Hidalgo y Jorge Díaz Lanchas. Mucho más sesudo que el nuestro 😉

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