LA NARRATIVA POPULAR TAMBIÉN HUNDIÓ AL POPULAR



No quería volver a escribir sobre este tema porque ya sería el tercer post seguido y algunos podriáis tacharme de pesada (con razón). La culpa es del Banco Central Europeo que acaba de publicar un informe “no confidencial” sobre el asunto (cosa nada habitual, pero todo sea en aras de la transparencia… Zasca, toma informe no confidencial).

Y entre otras cosas, el BCE dice que el Popular se hundió, en parte, por las malas noticias que se venían publicando en los medios de comunicación desde el pasado mes de enero. (Ahí es donde pensé: hazte el ánimo… porque ¡es que lo dice hasta el BCE!)

La caída del que era el banco más rentable de España es también una muestra del gran poder de las narrativas (venga, lo admito: soy una pesada, pero esperad a que lo explique bien.)

La gente llevaba escuchando noticias malas sobre el banco desde hacía meses, pero yo distinguiría dos fases.

FASE I

El banco va mal pero lo saben unos “pocos”. Digamos que es un secreto a voces entre banqueros, periodistas, expertos y lectores asiduos de la prensa salmón (quien dice salmón, dice noticias económicas). Recuerdo que de la última presentación de resultados salimos comentando: va fatal este banco. (Aquí precisamente en el blog hace un año ya hablamos de sus problemas sin resolver, pero claro, ¡nos leen pocos!)

FASE II

Los problemas del Popular generan importantes caídas en bolsa, que rebotan en forma de titulares de prensa. A partir de ese momento, la información digamos que se democratizó. Hasta los depositantes menos expertos en la materia se enteraron de que su banco estaba en apuros. Apareció la narrativa popular del Popular. En el quiosco se podía ver en las portadas de varios periódicos. Se comentaba en los boletines de radio: “la acción que más cae hoy de nuevo es el Popular…” Y por eso muchos optaron por llevarse el dinero.

Hubo en esta fase un momento crítico en el que alguien en Europa metió la pata hasta el fondo cuando se filtró que las autoridades bancarias efectivamente estaban muy pendientes de la evolución del Popular. ¿Quién se enteró de esto? La noticia la publicó una agencia extranjera de la que el señor Pepe, cliente de toda la vida del banco, seguramente no habría oído hablar en su vida… Pero esa declaración provocó unas de las mayores caídas que registró la acción en un día: ese titular sí que le llegó al señor Pepe.

Por supuesto no tengo datos, y todo esto es solo una teoría que me confirmó (creo) el ministro Luis de Guindos cuando dijo el pasado mes de junio:

“Había una información, que era continua, que era la evolución de la acción y se ve una correlación enorme entre la caída de la acción y la retirada de depósitos (…) Yo creo que ha sido la caída de la acción la que ha generado una situación de alarma y no solo la retirada de mayoristas sino también de minoristas y hubo retiradas muy, muy fuertes”.

Y la narrativa de que el Popular iba mal (ya fuera en versión FASE I o FASE II), fue un elemento importante en esta historia, tal y como confirma el BCE ahora también.

El sector bancario es muy sensible a este poder. No es lo mismo escuchar: “esta compañía eléctrica va fatal, se está hundiendo en bolsa”, que: “este banco va fatal, se está desplomando en bolsa”.

En el primer caso no haríamos nada. Incluso podríamos pensar: “genial, que se hunda y así a lo mejor no pago la próxima factura de la luz”. Pero en el segundo caso…

Es bien salido que ninguna entidad, por muy buena y solvente que sea, está a salvo cuando un porrón de sus clientes decide llevarse el dinero a otra parte. O se ataja el problema o se hunde.

El Popular no pudo atajar nada. Perdió la confianza de muchísima gente: hasta de sus clientes. No supo o no pudo construir una narrativa alternativa a su hundimiento.

También es verdad que no se salva un banco solo con buenas narrativas…

Bancos




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