CON UN EURO, ¿SE COMPRA UN BANCO?



Foto: Banco Santander

Tengo superpoderes y como veis, os puedo leer la mente. Sí, ya sé que todos tenemos una monedilla a mano o en el fondo de algún bolso, pero ¿con un euro se puede comprar un banco como el Popular?

Bienvenidos al mundo de las altas finanzas (suena mejor que la aburrida contabilidad).

¿Un euro? ¿de verdad?

Supongamos que la vida se parece a Star Wars tal y como sostiene Cass Sunstein. (Hace tiempo que opino y practico el mismo credo, y se puede comprobar en la hemeroteca del blog). Así que pensemos que en realidad el Santander presidido por Ana Botín ha comprado el Halcón Milenario por un euro.

¿Parecidos razonables? Bueno, el Halcón Milenario es la nave más rápida de toda la galaxia y el Popular es el banco líder en créditos a PYMES en España.

Los seguidores de la saga galáctica sabemos que Han Solo le debe dinero a Jabba the Hutt. Y si el malvado gasterópodo gigante no cobra, se quedará con la nave (tal y como termina ocurriendo más o menos). El Jabba the Hutt del Popular el es ladrillo: tiene suelo, edificios sin terminar y préstamos ligados al ladrillo para dar y regalar. Y eso es una carga muy pesada que se traga gran parte del dinero (gasolina) que gana la entidad.

Además… existe ese pequeño problema con el salto a la velocidad de la luz. Una avería que en este caso es la fuga de depósitos. Clientes preocupados por la marcha del banco se estaban llevando el dinero a otra parte. Que se lo lleve uno, vale. Pero que se lo lleven cientos de clientes es un problema. El Halcón Milenario puede librarse de un par de cazas, o tres. Pero para poder escapar de decenas de ellos le hace falta poder dar el salto a la velocidad de la luz. Y si no funciona, acabará en manos de algún destructor imperial (el banco, cualquier entidad del mundo se hunde si hay una retirada masiva de depósitos de sus clientes).

Como diría Leia Organa: “What a piece of junk!”

Así que el Santander solo ha pagado un euro por el Popular porque sabe que tiene problemas que solucionar, deudas que saldar, y averías que reparar. Y echando cálculos así a grosso modo (porque esto es como una nave espacial: hasta que no la abres no sabes realmente lo que te vas a encontrar), cree que poner a punto al Popular le va a costar casi 8.000 millones de euros.

De hecho, el problema del Popular era que nadie sabía lo que había realmente en las cuentas. Ni los propios nuevos directivos, que se habían puesto a evaluar el precio de los suelos y edificios que acumulaban porque estaban claramente inflados.

¿Por qué lo compra el Santander si tiene tantas pegas?

Estaba claro que el Popular ya no tenía dinero para continuar con las reparaciones y desafíos que planteaba la nave: necesitaba dinero sí o sí o terminaba desguazado en el planeta Jakku.

Ahora con toda esa inyección de dinero del Santander se pondrá a punto (Hey! Ana Botín puede pedirse ser Rey en esta entrega); soltará lastre del ladrillo (o al menos de gran parte) y frenará la sangría de depósitos. ¿Y qué gana Santander con todo esto?

1. Han calculado que esa inversión de 7.000 millones que ponen ahora para arreglarlo les generará una rentabilidad del 13% dentro de tres años.

2. Con esta operación serán líderes en el mercado español. Sí, el Santander es el banco español más grande pero si se tenía en cuenta solo el negocio en nuestro país no era el primero: era Caixabank. Ahora será Santander tras engullir al Popular.

Vale, no todo es tan bonito como parece. Como todo en la vida, hay consecuencias:

Los accionistas y los que habían comprado deuda del Popular se quedan sin su dinero. Cero patetero vale su inversión. ¿Y por qué? Porque los jefes bancarios de Europa han dictaminado que el Popular estaba en quiebra técnica (su activo valía menos que su pasivo. Lo siento, contabilidad pura y dura).

Y entonces en ese caso se activaba el nuevo mecanismo de rescate de bancos. Hemos tenido el honor de ser el primer país europeo en estrenar las nuevas reglas europeas para estos casos. Lo que dicen es que, antes de que paguen los platos rotos el contribuyente, hay que hacer pagar a los accionistas y los tenedores de deuda de la entidad. Eso es lo que se ha hecho: “venga usted accionista del Popular: su inversión vale cero. No vamos a rescatar la entidad con el dinero público. Ya sabía usted al meter su dinero que esto podría pasar”.

Es verdad que esta decisión ha favorecido al comprador, que ha visto como accionistas y bonistas del Popular se tragaban los primeros marrones. Pero aún así, vuelve a mirar ese euro que tienes en el bolsillo y dime si te quedarías con un banco al que hay que meterle en vena cerca de 8.000 millones de euros para que no se muera. Si no tienes tanto dinero (o una línea de crédito que te los preste), entonces te sugiero que quizá sería mejor gastarse el euro en una compra más productiva. O aún mejor, guárdalo para la jubilación.

Otros parecidos razonables

Si alguien siente que esto ya lo ha vivido, tiene razón:

La Caixa se quedó con Banco Valencia por un euro. BBVA con Unnim por la misma cantidad. El Sabadell compró la CAM por un euro también. Pero claro, no se puede comparar: la caja alicantina era “lo peor de lo peor”, según el Banco de España. Y el banco Popular es (o era, ya no se sabe) un “bancazo”, según su penúltimo consejero delegado.

La gran diferencia de esta operación con las tres anteriores que he citado es que en este caso el Santander se apañará con lo que se encuentre en el Popular. En los otros casos la compra simbólica por un euro venía acompañada de una serie de garantías por las que el Estado (es decir yo, tú él, nosotros, vosotros y ellos) apechugaría con algunas de las pérdidas que afloraran. El técnico es EPA (no la del paro, sino Esquema de Protección de Activos). Digamos que el Santander ha comprado al Popular sin esa red. Por eso desde el gobierno se insiste tanto en que esta vez no han hecho falta ayudas públicas.

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