EL PODER DE LAS NARRATIVAS



 

El poder de las narrativas es brutal. La austeridad como respuesta a la crisis fue una narrativa muy potente. La vuelta a Keynes tras la caída de Lehman Brothers fue también una narrativa. El hecho de que los entonces ministros de economía aludieran a la Gran Depresión en sus discursos podría interpretarse como una forma de justificar las medidas extraordinarias que se adoptaron, tal y como argumenta Robert Shiller en su interesantísimo artículo “Narrative Economics” (y que resumí para El País Retina). A mí esa lectura me ha terminado de iluminar. Esa y lo poco que he podido avanzar con el nuevo libro de Cass Sunstein “#Republic”.

Las personas buscamos respuestas para entender lo que nos rodea. A veces lo hacemos por nuestra cuenta y riesgo. Otras confiamos en expertos. Pero nadie es infalible porque cuando hablamos de economía no se puede perder de vista que las personas y muchas veces actuamos de manera irracional (eso lo explica muy bien Richard Thaler). Y que nos podemos mover por narrativas equivocadas también.  Por supuesto que podemos hacer predicciones, siempre sujetas a un grado de incertidumbre. La gran mayoría de los modelos económicos no avisaron de la crisis de 2008, por poner un ejemplo reciente.

Pero como somos curiosos por naturaleza (eso creo yo), tratamos de comprender la realidad en la que vivimos. También lo hacemos para tomar decisiones “racionales”. (lo pongo entre comillas porque no siempre lo son). Desde si cambiar de coche, vivir de alquiler o comprar, ahorrar para la jubilación, endeudarse, pagar impuestos, votar a un partido político…

Para muchas de estas decisiones confiamos en nuestros amigos/familiares (su experiencia nos puede ser muy útil), seguimos noticias a través de los medios de comunicación e interactuamos en las redes sociales. El problema es que, sobre todo en este último punto, quizá no seamos conscientes del sesgo que tiene nuestro timeline de twitter, por ejemplo. Tendemos a seguir a personas con las que estamos de acuerdo, y no a otras que desafíen lo que ya hemos conseguido entender de la realidad/vida. Y corremos el peligro de encerrarnos en cocoons como dice Sunstein en su libro. Y eso es malo, según él, porque la democracia se basa también en un ciudadano informado capaz de entender lo que pasa. Los algoritmos no ayudan (otro tema pendiente del que hablar) porque nos sugieren temas que saben que no interesan reforzando todavía la impermeabilidad de esos cocoons.

Sunstein aboga por introducir algo de serendipia en esos algoritmos de Facebook y Twitter, por ejemplo. ¿Qué pasaría si nos planteara leer a alguien con el que sabemos no vamos a estar de acuerdo?

Aquí de nuevo, entra en juego el poder de las narrativas y el error en el que caen muchas personas que conozco y con las que he hablado de este tema últimamente. Inspirada en Sunstein, imagina que vas por la calle a hacer algo y te encuentras con un Obi Wan Kenobi que te suelta:

“These aren’t the droids you’re looking for”.

¡Y te das media vuelta porque Obi Wan Kenobi es un Jedi! En este caso está utilizando la fuerza para manipularte. Pues bien, algunas narrativas son así. Tienen el peligro de mandarnos de vuelta a nuestro cocoon. Podría servir como ejemplo en este caso la famosa cuva de Laffer que menciona Shiller en su artículo.

Lo que yo digo es que uno no puede volver a la reunión de rebeldes y comentar indignado que ha visto cómo Obi Wan Kenobi utilizaba el lado oscuro de la fuerza. Lo que se debería hacer es luchar para que esa narrativa manipuladora no venza. Y para eso no es suficiente criticarlo: hay que crear otras narrativas. Hay que ser igual de buenos en crear esas historias alternativas. Hay que convencer mejor. La verdad a veces no es tan fácil de vender.

El otro día en una jornada sobre impuestos con el ministro de Hacienda, varios reputados economistas dijeron cosas como estas:

“Afortunadamente en España hay menor presión fiscal y por eso crecemos más que la media”.

“La convocatoria de 250.000 plazas de funcionarios es una compra de votos. Por cada plaza que se crea habría que reducir dos. Hacer un dos por uno. Queremos que el Estado se reduzca”.

“En Navarra han entrado los soviéticos. La gente huye. Es un infierno”.

Sé que hubo gente que flipó al escuchar todo esto. Y yo me quedé con las ganas de que alguien argumentara algo diferente. Pero no pasó. Y muchas veces tengo la sensación de que el debate que le llega a la gente está completamente sesgado. Por lo hablar de la metedura de pata de Rallo al confundir las acelgas con las anchoas (balanzas fiscales y financiación autonómica). Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a opinar lo que le dé la gana, pero sin retorcer los datos y mucho menos desinformando al personal.

Creo que muchos se equivocan al ignorar a los del “bando contrario” (por simplificar aunque no es exactamente así) porque lo que están haciendo también es dejar que tomen el control del poder de las narrativas.

Wait a minute! How did this happen? We’re smarter than this.” Obi Wan Kenobi

“Apparently not”. Anakin Skywalker

Espisode III: Revenge of the Sith

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