LAS FÁBULAS DE LOS NADAL(ES)



“Yo vengo de un sitio muy especial, la famosa Moncloa… y es verdad que desde allí se ve todo.” Álvaro Nadal en su discurso de toma del cargo de Ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital.

Reconozco que cuando lo escuché me vi pensando en el ojo de Sauron del señor de los anillos y no en economía ni Mariano Rajoy.

Me encantaría saber qué es lo que le viene a la cabeza al ministro cuando dice esto. ¿A dónde se imagina subido? ¿Hay una terraza en Moncloa? Lo digo en serio, me gustaría saberlo.

Esta metáfora o una versión alternativa de ella es bastante habitual en el caso de Álvaro Nadal. Cuando era el asesor económico de Rajoy, hablaba del bosque. Decía que los ministros sabían mucho más que él de su árbol, cuándo podarlo, regarlo, etc.,  pero que él era capaz de ver el bosque.

No sé si desde la Moncloa se ve la torre de Mordor o las cuatro Torres de la Castellana pero sospecho que Álvaro Nadal no goza de esa amplia visión de la realidad de la que presume. (Ni él ni su hermano gemelo del que hablaré más adelante, ahora secretario de Estado de Presupuestos). Es más, OPINO que hay muchas cuestiones en las que la ideología de Nadal ( o de los Nadales) no le(s) deja(n) ver el famoso bosque. ¿En qué me baso?

LA NARRATIVA DE LA CRISIS: LA CIGARRA Y LA HORMIGA

“A pesar de haber entrado en una zona de estabilidad monetaria y baja inflación como la Eurozona, nuestros precios, costes y salarios fueron subiendo muy por encima de lo que  lo hacían los de nuestros competidores”, argumentaba Nadal cuando era director de la Oficina Económica del Gobierno. El gran problema laboral de España era la rigidez salarial.” La reforma laboral supuso dar una oportunidad a los que no tenían empleo. Había que reducir los costes de las empresas. Había que volver a ser competitivos (su palabra económica favorita me atrevería a decir).

Y para eso había que hacer la devaluación interna, “llámenla como quieran”. Nadal cuenta que les dijeron que no se podía hacer con una población de 50 millones. Rajoy sí que se lo creyó (gracias a él) y se hizo: se ajustaron los costes internos sin recurrir a la moneda.

Gracias a eso ganamos en competitividad y empezamos a vender más en el exterior. Las exportaciones tiraron de la economía cuando el resto se hundía, pero luego volvieron a niveles de crecimiento más modestos. Da igual, el camino es ese:

“Tenemos que jugar con las reglas del Norte: disciplina, competitividad y ganar cuota de mercado dentro y fuera de nuestras fronteras”.

EL AHORRO, LA GRAN VIRTUD

Los dos hermanos han recurrido al ingeniero Hans Müller para explicar las bondades del modelo alemán. Me los imagino poniéndose de acuerdo con el nombre ficticio del progatonista de su fábula durante una comida familiar navideña. Para los hermanos el ahorro es una virtud. Diría que la GRAN VIRTUD, junto a la santísima competitividad.

Los ahorros de los alemanes nos financiaron las compras en la época de la exuberancia irracional. España se endeudó (de manera privada; empresas y familias) y se endeudó… hasta hacerse insostenible. Aquí su cuento para explicarlo:

“Voy a contar una historia que describe lo que era, de esos polvos vienen estos lodos. Alguno me la ha oído. Imagínense en el año 2003 el ingeniero alemán Hans Müller. El amigo Hans, que no sabe muy bien que va a pasar con su trabajo y ahorra una buena parte de su buen sueldo al mes. Y mete su dinero en un depósito en una caja de ahorros alemana. Pero en la caja alemana nadie pide créditos por lo que la entidad vende ese depósito en el interbancario europeo. Y, ¿quién compra ese depósito? Una caja española, ya que estamos en Madrid, Caja Madrid, que está aumentando el crédito en España y los tipos de interés son muy bajos. Pero no llega con sus depósitos para financiar los créditos que se están pidiendo. Caja Madrid llama a Juan Martínez, que es un cliente que lleva toda la vida con ellos. Le dicen: “Tienes una hipoteca, te está funcionando bien, ¿porqué no pides una subida de 100 o 150 euros en la cuota de hipoteca? ” Y entonces Juan Martínez compra un cochazo, se compra el que fabrica Hans Müller. Este era el circuito de exceso de exuberancia y liquidez en la zona euro.”

De nada sirve dar 300 euros a la gente a las puertas de unos grandes almacenes, añadía a continuación, porque los españoles comprarán productos alemanes en lugar de españoles. ¿por qué? “En este país no es difícil conseguir que la gente compre. Lo difícil es que elijan el producto español. El problema es la competitividad.” Porque hay que se más competitivos. No se crece nunca desde la demanda, sino desde la oferta

Llegó un momento en el que todo nos salió tan bien que “empezamos a jugar el juego de los alemanes mejor que los alemanes.” Y la mentalidad alemana es que no se puede gastar lo que no se tiene. Que la economía funciona como  una familia. La famosa falsa historia de la señora suabia, que ya contamos también en el blog, pero que sigue teniendo followers a porrillo.

En su día ya argumentamos por qué estas teorías, sin ser una mentira (como la copa de un pino del bosque que parece que se ve desde la Moncloa pero que yo no sé muy bien desde dónde se ve), pueden resultar sesgadas porque no cuentan toda la parte de la historia.

ALGUNAS  COSAS QUE NO CUENTAN LOS NADAL (SE ADMITEN MÁS SUGERENCIAS)

La población española en riesgo de pobreza ha pasado del 23,8% en 2008 al 28,6% en 2016 (según Eurostat), el mayor aumento después de Grecia.

Desde 2008, el suelo más bajo en España ha caído un 28% (según Oxfam).

La tarta de la economía, la parte de los beneficios empresariales está creciendo y la de los salarios cayendo (un fenómeno que también se da en otros países ricos).

La Seguridad Social no es capaz de generar suficientes ingresos para pagar las pensiones sólo con las cotizaciones sociales (en parte porque hay más pensionistas y con pensiones más altas pero también porque el trabajo que se crea es de sueldos bajos).

Más de 1.800.000 trabajadores llevan en el paro más de dos años y no hay políticas activas de empleo para insertarlos en el mercado laboral.

Los españoles hemos apechugado con Caja Madrid y el mercedes de Juan Martínez, ese derroche español a costa del ahorro alemán, pero hemos tragado también con el fracaso empresarial del proyecto Castor, de las radiales de Madrid, autopistas… Eso de las ganancias son privadas pero las pérdidas son públicas. Muy de ser competitivos.

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO, ¿EXISTE?

Hablo ahora ya de Alberto Nadal, secretario de estado de Presupuestos. Tiene que ser difícil ocupar ese puesto y pensar por otro lado que tampoco puedes pasarte recaudando porque eso distorsiona las decisiones de los agentes (esta expresión se utiliza en economía para referirse a las personas, familias, empresas y no a los guardias de tráfico). No soy nada de poner etiquetas pero diría que el sector neoliberal económico con el que se identifican los hermanos no es muy fan de los impuestos. Todo lo contrario: cuantos menos mejor (sin entrar a debatir los lafferismos).

Sin perder de vista la competitividad, (POR TUTATIS!), esto es lo que declaró Nadal en su primera comparecencia como secretario de Estado en la Comisión del Pacto de Toledo (que digamos se interesa por el tema de la sostenibilidad de las pensiones).

“La realidad económica exige dar herramientas a los empresarios para crear empleo, dar herramientas a las empresas para competir, dar herramientas a nuestras administraciones para que sean más eficientes y un sistema tributario que sea lo más justo y equilibrado posible y lo menor posible para generar la menor carga a la sociedad y al mismo tiempo mantener las prestaciones. Esto no es cuestión ideológica  yo creo que es de sentido común. Y no creo que haya un solo profesional de la economía que no plantee esto porque es evidente.”

La negrita es mía para mayor claridad. Cuando lo escuché me quedé igual de desorientada que con el ojo de la Moncloa. ¿TODO ESO SE PUEDE HACER A LA VEZ? Tengo mis dudas, y no soy una profesional de la economía. No me parece tan evidente, partiendo de la base de que España no recauda hoy por hoy lo suficiente para pagar lo mínimo (sin contar la deuda, el famoso superávit primario que todavía no existe). No lo es porque nuestra capacidad recaudatoria está muy por debajo de la de nuestros socios europeos a los que queremos parecernos en otras cosas. Sí, los mismos vecinos del Norte. El sistema de bienestar necesita de presupuestos para poder pagarse. El dinero no llueve del cielo, pero eso seguro que ya lo saben.

Me temo señor Nadal que aquí, algo de ideología sí que hay y no sería yo la única en llevarle un poquito la contraria. Es evidente. Por sentido común también.


El otro día me topé con esta definición del neoliberalismo:

“Neoliberalism sees competition as the defining characteristic of human relations. It redefines citizens as consumers, whose democratic choices are best exercised by buying and selling, a process that rewards merit and punishes inefficiency. It maintains that “the market” delivers benefits that could never be achieved by planning.”

Política




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