“SOCIALDEMOCRACIA O LIBERALISMO”, UNA GUÍA PARA TODO FUTURO ECONOMISTA



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La economía tiene algo fascinante: depende de por dónde la mires parece un oso o un gorila (mis amigos masterígenos encontrarán más sentido a esta comparativa). Pero sirve para ilustrar algo importante y que nunca deberíamos perder de vista: lo diferente que puede ser la respuesta dependiendo de a quién le preguntes.  La cosa se puede complicar todavía más: te puedes encontrar con algo que, a priori, puede ser bueno (tipo un Gremlin adorable, en alusión a los animal spirits) y de repente convertirse en un peluche destrozacasas apestoso. Ahora está muy de moda en el mundo económico eso de decir “pisamos terreno inexplorado”, pero en realidad, yo creo que la economía ha estado siempre en esa tierra cambiante.

Dos técnicos comerciales, economistas del Estado, padre e hijo, Manuel Moreno y Pablo Moreno, han escrito una pequeña gran guía para la expedición que tenemos por delante. Se llama “Socialdemocracia o Liberalismo, la política económica en España (editorial Catarata)”. Un libro directo, ameno, muy didáctico y honesto que se deberían leer todos los estudiantes de economía, como mínimo. ¿Por qué?

“Nuestra ambición ha sido la de enmarcar los principales debates de la política económica en su ámbito teórico e ideológico… ”

Sí, señoras y señores, la economía también tiene ideología (de la buena y de la mala, depende de a quién le preguntes como en el caso del oso/gorila). La economía sigue sin ser una ciencia, aunque utilice fórmulas para entenderla.

“Todos los economistas tenemos un sesgo”, recuerdan los autores. Yo también, lo confieso. Pero ¿por qué ocultarlo? ¿Por qué ponerle el traje de verdad verdadera a una opinión sin contar los pasos y las hipótesis en las que hemos basado nuestro análisis de la realidad?   Tendremos datos, modelos, experiencias pasadas… pero nada de poción mágica y tampoco soluciones fáciles y gratis. Habrá políticas que funcionen mejor o peor, siempre condicionadas por su contexto, en continua evolución al mismo tiempo. Los autores optan por la socialdemocracia, pero argumentan su opinión después de presentar otras opciones.

Me ha gustado el libro de Manuel y Pablo porque aunque sea de economía, también es muy periodístico. SIEMPRE hay que conocer las dos versiones de la historia (las dos caras de la misma moneda, sería la versión eco). Una lección que tenemos presente los “plumillas” y que aplica al mundo de la economía también. Los autores cumplen esta misión presentando las dos fuerzas (teóricas e ideológicas) que pugnan por ganar la batalla de lo económico: la socialdemocracia y el liberalismo.

En qué se diferencian, a qué da más importancia una que la otra, cuáles son sus principales hipótesis, sus políticas prioritarias, qué respuestas ofrece cada una a la situación actual,…

“Según la conocida teoría de Thomas Khun (1962), el conocimiento científico avanza de forma discontinua mediante un proceso en el que el consenso de la comunidad científica se consolida en un cuerpo de conocimientos compartidos que denomina paradigma. Cuando el paradigma dominante empieza a perder conexión con la realidad observable, surgen nuevas interpretaciones rivales hasta que se conforma un nuevo consenso científico en torno a un nuevo paradigma, que sustituye al anterior y así sucesivamente. En la economía no se observa un proceso de esta naturaleza, sino más bien un movimiento pendular entre cuerpos de doctrina con características de paradigma en el sentido de Kuhn”.

Es decir, que los economistas estamos siempre mareando la perdiz con lo mismo, whatever it takes.

El liberalismo, por ejemplo, siguiendo a los autores:

1. “En política monetaria mantiene la centralidad del objetivo de control de la inflación.

2. “Con respecto al diseño del ajuste fiscal, se pone más acento en la reducción del gasto corriente (incluido el social) que el aumento de impuestos”.

3. “La interpretación liberal del alargamiento de la crisis se vincula a rigideces de oferta con mercados poco competitivos”.

4. Desigualdad: “prima diseñar políticas que favorezcan el crecimiento, confiando en que acabará llegando a todos”.

La socialdemocracia opina, de nuevo según los autores:

1. “La prolongación de la crisis se achaca al estrangulamiento de la demanda por el elevado endeudamiento del sector privado”. “Las políticas macroeconómicas deben agotar el margen del que disponen y mantenerse expansivas para sostener la demanda mientras se sanea el sector privado”.

2. Consolidación fiscal sí pero con un ritmo más lento para “minimizar su impacto sobre el crecimiento”.

3. “Se acabó la era de los bancos centrales cuyo único objetivo es el control de la inflación”.

4. Desigualdad: “es necesario crecer, pero debe hacerse desde una senda que reduzca las desigualdades, no vale cualquier crecimiento si no se comparte equitativamente en la sociedad”.

Queda bastante clarito, ¿no? Pues dicho todo esto, los autores, exponen su visión. En el caso de la desigualdad:

“Hay que evitar la falacia de crecer primero y luego distribuir porque crecimiento y distribución son dos caras de la misma moneda”.

Me parece importante que los autores aborden la cuestión del mal diseño de la unión monetaria y su impacto en el crecimiento de la zona. Es relevante, en mi opinión, destacar estas deficiencias del proyecto porque condicionan bastante las soluciones y las políticas económicas de nuestro país. (Por supuesto el lector atento ya sabrá que esto que acabo de decir puede tener algo de fundamento pero es perfectamente rebatible. Estoy dispuesta a cambiar de opinión si alguien me convence con hechos). También aluden a un factor MUY RELEVANTE, y que otros libros de economía pasan por alto (de nuevo refleja la importacia de conocer, como dicen ellos, las dos caras de la misma moneda):

Los desajustes en las balanzas financieras y por cuenta corriente de la zona euro se deben tanto al exceso de endeudamiento como al exceso de ahorro. Sin embargo la carga del ajuste ha caído en los países endeudados, que han tenido que experimentar devaluaciones internas (caídas de precios y salarios) sin que se haya exigido revaluaciones internas y más gasto fiscal a los países superavitarios.”

Sí, es verdad, es una crítica frecuente de organismos internacionales, es una idea que defiende también Stiglitz en su último libro sobre el euro, y de la que por ejemplo ni se habla en este otro libro: En busca de la prosperidad, de dos economistas españoles también.

En conclusión, una minienciclopedia para aterrizar en el planeta Tierra y saber de qué se habla ahora en economía y por qué. Tercera vía, la teoría del cisne negro, desigualdad y crecimiento, Minsky, el debate del multiplicador, el trilema de Dani Rodrik, los “platos chinos” de la política monetaria, la crisis de deuda, el nuevo keynesianismo, la cuña fiscal, el consenso de Washington, los shocks asimétricos, la curva del Gran Gatsby, renta básica, productividad, balanzas fiscales, “la trinidad imposible”, histéresis… Son algunos de los términos que todo economista novato debería conocer y que se presentan en el libro con un contexto.

Todos estos temas están muy ligados a la actualidad. Otra cosa que me parece fundamental para ser un buen economista: no puedes sacar un sobresaliente en Macro y no saber qué está haciendo el Banco Central Europeo ahora mismo. La economía es teoría pero es también lo que está pasando. Hay que leer periódicos, ver informativos, … Y esa actualidad también sale reflejada en el libro. ¿Cuáles fueron las alternativas a los eurobonos? ¿Qué es lo que dice la teoría y la evidencia del salario mínimo? ¿cuáles son los diferentes sistemas de pensiones y de sanidad? ¿Qué datos tenemos sobre la desigualdad? ¿Cómo se debería reformar la regulación del sistema financiero?

Es como ser vegano macrobiótico (tengo un caso muy cercano). Me parece estupendo, cada uno es libre de alimentarse de lo que quiera. Pero lo que critico es que obstusemos (lo sé, este verbo me lo acabo de inventar) nuestro pensamiento nutriéndolo solo de cosas que “cuadran” con nuestras creencias previas (esto también se conoce como “sesgo congnitivo” y ya os hablaremos de eso en el próximo post que estamos preparando). La carne es malísima, los lácteos no son tan buenos como pensamos… pero no quiero leer ningún estudio que demuestre las bondades de tomar esos productos en su justa medida porque ya sé que no voy a estar de acuerdo con ellos. Actuar de esa manera nos convierte en fanáticos irracionales.

Un joven futuro economista está en pleno proceso de asimilación de información. Si en su universidad no le proporcionan una amplia visión, o si sus profesores no les exponen diferentes visiones al mismo problema, entonces haced el favor de correr a las librerias y comprar el libro de Pablo y Manuel. Son 250 páginas para empezar, luego que cada uno siga su camino investigando en la extensa y accesible bibliografía económica. Es la gran suerte que tenéis los que estudiáis hoy: tenéis todos esos estudios al alcance de un clik. ¡Aprovechadlo para pensar!

Para leer




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