EL FMI NO SABE VENDER - Economía en dos tardes

EL FMI NO SABE VENDER



Fuente: FMI

El FMI tiene un problema: no sabe vender. Por lo menos sus técnicos no son muy persuasivos. En las altas esferas las cosas pueden funcionar de otra manera muy diferente pero lo que es en rueda de prensa, uno se queda frío después de escucharlos. No es que el FMI sea santo de devoción de muchas personas (al menos que yo conozca). Supongo que no gusta mucho que venga alguien de fuera a decirte lo que tienes que hacer. A Montoro desde luego ya sabemos que le repatea.

Los conocidos como “hombres de negro”  vienen cada año de misión a nuestro país para evaluar nuestra situación económica y ofrecer una serie de recomendaciones. Sospecho que los gobiernos han cogido lo que les convenía de esas recetas para justificar aún más sus decisiones poco populares en materia económica. Por ejemplo, en el la austeridad. ¡¡Si hasta lo dice el FMI!! cómo no lo vamos a hacer.

Ahora vivimos otros tiempos… La austeridad, tal y como se entendía en el pasado, ya no se lleva. Despues de meter la tijera queda pendiente la tarea de evaluar la eficacia del gasto que ha sobrevivido, según el FMI, que este año propone “una revisión en profundidad del gasto, sobre todo en sanidad y educación”. En mi opinión, esta es la primera torpeza desde el punto de vista de la comunicación. ¿Por qué?

Para empezar: como ellos saben, el gasto per cápita en sanidad y educación en nuestro país está por debajo de la media de nuestros socios europeos.

Fuente: Eurostat

Segundo, la sociedad española todavía no se ha recuperado de las cicatrices de la austeridad y los sacrificios de los peores años de la crisis. Es un error de comunicación empezar a decir ahora que hay que “revisar en profundidad este gasto”, así a palo seco. Lo primero que pensará la gente es que quieren seguir recortando, aunque luego aclaren que no. Es más, los técnicos del FMI reconocen que el gasto en sanidad crecerá en el futuro . ¿Cómo se podría decir lo mismo de otra manera? Aquí mi humilde sugerencia:

“La evolución de la población, su envejecimiento y la innovación en el campo de la medicina supondrá un aumento del gasto en esta partida. Para poder sostener este ritmo de aumento de recursos sería conveniente también iniciar paralelamente un proceso de evaluación de procesos para identificar las áreas donde se puede ganar en eficiencia. Igualmente, en el caso de la educación, donde también se ha reducido el gasto, el enfoque debería ser, entre otras cosas, empezar a buscar cuáles pueden ser las medidas que mejoren los resultados escolares y preparen mejor a los estudiantes para el futuro mercado laboral”.

ADVERTENCIA AL LECTOR: es posible que el FMI no quisiera decir exactamente eso y yo me haya extralimitado en la interpretación. Pero si no me equivoco, creo que el mensaje más en positivo cala mejor que el otro.

INGRESOS

Por otro lado, si yo llevara AÑOS diciendo que hay que subir el IVA y no me hicieran caso, me plantearía que quizá no lo estoy vendiendo tan bien. Como soy un tipo listo del FMI sé que es un tema peliagudo y delicado y me limito a enunciarlo sin entrar en mucho más detalle. Así, queridos hombres y mujeres de negro, ¿cómo pretenden que les hagan caso? ¿No hay forma de explicar por qué son tan pesados con este tema en concreto? Ya que ningún político nos va a hablar de las bondades de subir el IVA, háganlo ustedes.  ¡Véndanlo mejor! Pues no. Yo intenté que lo hicieran el otro día durante la rueda de prensa pero no tuve mucha suerte, así que me autoproclamo jefa de prensa de esta misión.

¿Quiere que le explique cuáles son las bondades de subir el IVA?

España recauda bastante menos que sus socios europeos por IVA y otros impuestos indirectos (gasolina, bebidas alcoholicas, por ejemplo). El FMI sostiene que si nos pusieramos las pilas y dejaramos el poder recaudatorio del IVA al mismo nivel que el de nuestros socios europeos se podrían recaudar 15.000 millones más al año.

Partiendo de la base de que a nadie le suele gustar pagar más impuestos, la del IVA suele ser de las peores. Una subida del IVA es regresiva. Afecta a las personas que ganan menos dinero porque dedican un mayor porcentaje de su renta al consumo. Pero vamos, un pobre y un rico pagan el mismo IVA superreducido por una barra de pan. Así que digamos que los ricos no pierden, sino que también se benefician. Antes de avanzar hay que aclarar qué tipos de IVA hay y qué bienes hay en cada lista.

1. IVA SUPERREDUCIDO 4%

Pan, leche, huevos, hortalizas, verduras, queso, legumbres, medicamentos, libros y revistas.

2. IVA REDUCIDO 10%

Transporte,  hosteleria, restaurantes, entradas a museos y a espectáculos deportivos, obras de reparación en vivienda, el agua, productos farmacéuticos.

3. IVA GENERAL 21%

El resto de bienes y servicios.

Digamos que en el primer IVA del 4% hay menos debate (aunque insistimos que ese 4% es para ricos y pobres). Pero ¿que la hostelería y el turismo estén en el IVA reducido? ¿A quién beneficia realmente ese tipo bajo? ¿Quién come en restaurantes y compra entradas para ver el fútbol? Un informe de la OCDE desmonta en parte el efecto redistributivo que se suele dar a este impuesto y que recordaba Enrique Feás en este post del nuevo blog económico New Deal.  En algunos casos los que salen ganando de estos tipos de IVA bajo son las personas de más poder adquisitivo. Aquí el sumario del informe de la OCDE (yo solo he ojeado el informe).

“The results show that most, if not all, of the reduced VAT rates that are introduced for the distinct purpose of supporting the poor – such as reduced rates on food, water supply and energy products – do have the desired progressive effect. However, despite this progressive effect, these reduced VAT rates are still shown to be a very poor tool for targeting support to poor households: at best, rich households receive as much aggregate benefit from a reduced VAT rate as do poor households; at worst, rich households benefit vastly more in aggregate terms than poor households. Furthermore, reduced rates introduced to address social, cultural and other non-distributional goals – such as reduced rates on books, restaurant food and hotel accommodation – often provide so large a benefit to rich households that the reduced VAT rate actually has a regressive effect. These results suggest the need for a careful, case-by-case reassessment of the relative merits of various reduced VAT rates in many countries.” The effectiveness of reduced VAT rates as a redistributional tool, OECD

El tema de tocar el IVA es un clásico entre los economistas, pero hay bastante consenso: hay que hacer algo. Manuel Moreno y Pablo Moreno escribrían esto en el libro del que os hablamos en el último post:

“Muchas veces este tipo de medidas se tratan de descalificar aludiendo el carácter regresivo del IVA, al ser un impuesto que se aplica con independencia del nivel de renta y reacer con mayor intensidad en los niveles de renta más bajos, porque dedican al consumo un mayor porcentaje de sus ingresos. Sin embargo, como se señala en uno de los informes de referencia para la reforma fiscal, el informe Mirrlees (2011), la progresividad no puede deducirse de una consideración aislada de cada impuesto, sino que debe contemplarse dentro del contexto general del sistema impositivo.”

También Doménech y Andrés se referían a este punto en libro, En busca de la prosperidad:

“Aunque también los impuestos deben ayudar a garantizar la progresividad del sistema, la redistribución debe descansar fundamentalmente en las políticas de gasto, que son mucho más efectivas para promover la igualdad de oportunidades, como es el caso de la educación, y para asegurar a los ciudadanos frente a determinadas incertidumbres en ámbitos como la salud, el desempleo o la vejez”.

El efecto recaudatorio de subir gradualmente el IVA del 10% que pagan hoy por hoy los restaurantes puede ser muy potente, asegura el FMI. Por supuesto que esto generará una enorme resistencia en el sector turístico, motor de contrataciones, pero lo que se propone es una subida gradual. Y además, ahora que gracias a las reformas “impresionantes” del gobierno y a la flexibilidad introducida en el mercado laboral el sector ha ganado en competitividad, sería más fácil asumir una subida gradual de ese impuesto sin que tenga un gran impacto en la actividad.

La subida del IVA nunca debería plantearse como una medida aislada porque ya hemos dicho que es regresiva. Pero el IVA es solo UNO de los impuestos que pagamos. ¿Cómo se podría compensar el efecto negativo en el colectivo de personas con menor renta? Por ejemplo: se podría introducir una mayor progresividad en el impuesto de la renta  y favorecer ahí a las clases más humildes. Se podría compensar también vía mínimo personal o complemento salarial a los que menos cobran (habría también más ingresos para eso).

O se podrían reducir las cotizaciones sociales. Una opción que defienden profusamente Doménech y Andrés:

 “Un aumento de 2 puntos en los tipos indirectos podría financiar al menos una reducción de 2,3 puntos de las cotizaciones sociales, lo que daría lugar a un aumento del empleo de 200.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo y a un aumento del PIB del 0,7 por ciento”.

Este “subo el IVA y bajo cotizaciones sociales” se conoce como devaluación fiscal (de la que os hemos hablado en el blog). En cotizaciones sociales (los ingresos que se utilizan para pagar las pensiones), España también se sitúa por debajo en recaudación que la media europea. Pero son las empresas las que, a diferencia de países europeos, los que pagan la mayor parte de esas cotizaciones.

Me temo que sí, definitivamente me he extralimitado en mi papel de jefa de prensa del FMI. No se preocupen que presento mi dimisión con efectos inmediatos.


ACTUALIZACIÓN A 16 DE DICIEMBRE

Buscando ayer la foto de Christine Lagarde para este post me encontré con este video que recomiendo MUCHO. Una conversación entre la directora gerente del FMI y el escritor Michael Lewis, autor de bestsellers con temática económica (como el de La gran apuesta).

Y en un momento de la conversación solté un pequeño gritó de euforia al escuchar esto:

“It is amazing the power of the narrative”, comenta Lewis, “to affect the way people think about all of this”.

A lo que Largade contesta:

“Do you think we should apply those principles to us? Because we have stories to tell, and recommendations to make and we have policies advice. But sometimes the message doesn’t come across very well. And sometimes public opinion don’t see that number one: we’ve changed and number two: we might be advising for the better rather than for the worse.”

Me alegro mucho de que sean conscientes de que tienen ese problema.

Política




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