CUANDO TAPERING NO VIENE DEL TÁPER



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“Es importante decir también las cosas sobre las que no hemos hablado. Y no hemos hablado del tapering.”

Mario Draghi, Presidente del BCE, 20 de noviembre 2016

No, no… y NO, queridos lectores. En el BCE NO hay musakas caseras los jueves, ni pasta al pesto ni paella con chorizo…

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On the contrary, estos 23 hombres y 2 mujeres aguantan estoicamente dos jueves al mes con las tripas resonando mientras debaten sobre política monetaria (¿Qué? Zzzzzz)…

Draghi, su presidente confirmó ayer antes de que nadie se lo preguntara que no se han planteado cambiar de estrategia y pasarse al “tapering”.

En varias ocasiones nos hemos adentrado en el enigmático lenguaje de los banqueros centrales al que hoy sumamos un nuevo término.

TAPERING, queda claro no tiene nada que ver con comida precalentada en un microondas. TAPERING en el planeta de la política monetaria significa algo así como “retirada” o “reducción”. Tap es grifo en inglés, tapering es como cerrarlo pero poco a poco, no de golpe.

¿Retirada o reducción de qué?

Imaginad, Fráncfort 22 de enero de 2015 (a lo Sophia Petrillo):

El BCE harto de ver cómo no funciona nada se apunta a la dieta del QE que consiste en zamparse bonos a un ritmo de 60.000 millones al mes. Primero dice que lo hará hasta septiembre de 2016, luego hasta marzo de 2017, y luego insinúa que hasta que haga falta, vamos. La cantidad se aumenta hasta los 80.000 millones al mes de compras.

Cualquier disminución en ritmo y cantidad se consideraría un “tapering”. Es decir, que si el BCE un día se levanta y dice que ya solo va a comprar 70.000 millones al mes estaría tapeando (recuerda, NO es comida).

¿Y por qué me cuentas todo este rollo?

Pues porque esas compras que lleva en marcha el BCE desde el año pasado no son inocuas. Afectan al precio de los bonos, las rentabilidades que tienen que ofrecer los gobiernos para que los inversores les compren deuda, aportan liquidez a los balances de los bancos… Retirar esos estímulos requiere de dos habilidades que se supone debería tener todo buen banquero central:

1. Anunciar el tapering en el momento adecuado. Es decir, ni antes ni después.

2. Regular el tapering a una velocidad adecuada.

¿Qué pasará cuando llegue el tapering?

Entraremos de nuevo en territorio desconocido (otra expresión, muy pero que MUY de banquero central) y los mercados poco a poco tendrían que volver a funcionar sin esos estímulos. En Estados Unidos, donde nos llevan varias cabezas de ventaja, ya empezaron con el tapering en 2013, cuando pensaron que ya no hacía falta inyectar tanta liquidez en el sistema para apoyar la recuperación económica.  ¿El tapering implica tipos más altos? Seguramente, probablemente con el tiempo. Será también una señal de dos posibles acontecimientos:

1. Que la recuperación por fin ha llegado de verdad y los precios vuelven a su nivel de seguridad “cercano pero por debajo del 2%”. Adios secular stagnation y demás teorías cenizas.

2. Que nos viene encima otra burbuja o crisis por algún lado todavía sin concretar así que mejor no seguir alimentando a la bestia. (Seguramente el BCE nunca reconozca esta visión, aunque la tenga).

3. Que ya no sabemos por dónde tirar y vamos a probar a ver si esto funciona…  (esta opción evidentemente ha sido suprimida)

Pero qué sustos me das ¿otra burbuja? ¿Por dónde? 

Los detractores de esta política monetaria tan activa del BCE (al fin y al cabo es como medicar a saco, el tapering sería la retirada gradual del fármaco) opinan que el doctor Draghi se ha pasado tres pueblos y que está generando más problemas con sus compras masivas y sus tipos negativos. Las entidades financieras lo están pasando fatal en este entorno de bajos tipos de interés. Ser banquero ya no es un negocio hoy en día, se ha llegado a decir. El caso es que vivimos en un sistema en el que si los bancos no son rentables, también tenemos un problema.

Pero tranquilos, Draghi no ve ningúna burbuja por ninguna parte.  Entiendase como burbuja, según él,  “el evidente crecimiento del precio de un activo acompañado de un marcado incremento del apalancamiento”. Traducido: compras con dinero que pides prestado y que provocan un notable aumento de los precios de lo que se compra.

Además los tipos de interés tan bajos están funcionando para estimular la economía. “Low rates work, have worked”, recordaba Draghi ayer. Y aportaba su cálculo contrafactual (ucronía según RAE): ¿qué habría pasado si el BCE no hubiera hecho lo que ha hecho? Según su calculadora el crecimiento sería un 1,3 % inferior en el periodo 2016-2018.

Así que no os pongáis nerviosos. Ni burbujas ni tapering por ninguna parte. Palabra de Draghi.

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En caso de que se plantearan lo del táper sugiero que estudien antes el sistema de ventilación de esta sala. Los techos altos ayudan, eso sí, pero lo malo de los edificios inteligentes es que ya no hay quien abra una ventana para ventilar…

Macroeconomía, Mercados




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