LA AMNISTÍA QUE SE DEJÓ DINERO EN EL PARAÍSO



paraisoÉrase una vez un gobierno, que a los tres meses de ganar unas elecciones por mayoría absoluta aprobó una amnistía fiscal. (Perdón Sr. Montoro, una regularización fiscal). Hacienda lanzó un llamamiento a todos los contribuyentes que ocultaban dinero:

«Venga, no os he pillado pero sacadlo de vuestros escondites en los paraísos fiscales».

¿El cebo?

Un tipo muy bajo, solo el 10% y sin multas, ni recargos ni intereses de demora ni ningún reproche por haberse tirado años sin pagar lo que les tocaba.

Parecía un chollo para los defraudadores, en realidad, ahora que lo pienso, ¿qué amnistía fiscal no lo es?, pero no divaguemos. Para el resto de los mortales (excepto los Lafferianos) era una medida injusta. Políticamente era poco defendible. Un punto de vista que parece no caló ni internamente en el ejecutivo que a los pocos días de aprobar la amnistía presentó su campaña de la renta bajo el lema «Un esfuerzo común». Venga, un mal día lo tiene cualquiera, también en Hacienda.

En ese esfuerzo «común» empezó a aflorar el dinero oculto. Destacamos algunos puntos importantes de la ley de amnistía :

«Artículo 3.Bienes o derechos objeto de declaración.
1.Podrá ser objeto declaración tributaria especial cualquier bien o derecho cuya titularidad se corresponda con rentas no declaradas en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, del Impuesto sobre Sociedades o del Impuesto sobre la Renta de no Residentes.

Artículo 4. Importe a declarar.

1.Los bienes o derechos objeto de declaración se declararán por su valor de adquisición.

Artículo 5.Cuantía a ingresar.
La cuantía a ingresar será el 10 por ciento del importe que resulte de lo establecido en el artículo 4 anterior.»
Yo lo leo y me queda claro: declaro todo lo que tengo oculto (si compré unas acciones, las declaro al precio al que las compré, si tengo dinero, lo saco y lo ingreso en la cuenta bancaria) y pago un 10% de todo ese valor.
Pero parece que para algunos no estaba tan claro. O eso o que la oferta no era suficientemente buena para sacar el dinero de su escondite. Así que la Dirección General de Tributos, que depende de Hacienda, interpretó (suavizó para otros), las dudas. La amnistía ganó todavía más atractivo.  ¿CÓMO?
  1. Que el 10% lo pagarían las rentas pero solo de los últimos cuatro años (las no prescritas). Si uno tenía dinero escondido desde 1990, generando intereses, solo pagaba por lo que había ganado en los últimos 4 años. ¿Qué pasó? Que afloraron 40.000 millones fuera y en lugar de recaudar 4.000 millones (el 10%) el fisco se tuvo que conformar con 1.200 millones (el 3%).
  2. Que las declaraciones no se comprobarían.
  3. Que se podía ingresar dinero en efectivo sin decir de dónde venía (pero esta vez SÍ pagando todo el 10%, no vaya a creerse usted…).

Estas directrices venían detalladas en un misterioso informe (con ejemplos y todo) con un título muy largo.

«INFORME SOBRE DIVERSAS CUESTIONES RELATIVAS AL PROCEDIMIENTO DE REGULARIZACIÓN DERIVADO DE LA PRESENTACIÓN DE LA DECLARACIÓN TRIBUTARIA ESPECIAL»

Lo de misterioso viene porque no se publicó en el BOE y porque no venía firmado por nadie. Un anónimo fiscal en el ministerio de Hacienda que sirvió para calcular lo que había que pagar.

¿Una chapuza de amnistía (ups, regularización)?

Depende de a quién le preguntes. Montoro asegura que gracias a ella Hacienda consiguió empezar a seguirle la pista a los 40.000 millones que afloraron y a cobrar impuestos por ese dinero. Regalo de amiguetes y chapuza son los calificativos que se encontran en el lado contrario.

Vale, todo esto pasó en 2012. ¿A qué santo estamos otra vez hablando de esto?

Ya está hecho, bien o mal. Pues no. Resulta que no. Ciudadanos sostiene que ese informe interno de Hacienda que «interpretaba» la ley no puede imponerse a la propia ley. Más claramente: si la ley decía que había que pagar un 10%, los amnistiados de Montoro tenían que tributar al 10%. El partido de Rivera consiguió, con cierta dificultad,  arrancar este compromiso al PP para el pacto de investidura: revisar la amnistía y que los contribuyentes que se acogieron abonaran la diferencia entre el 3% que pagaron y el 10% que se suponía que tenían que haber ingresado. (En realidad, para el propio PP suponía admitir que lo habían hecho mal).

Pues que paguen ¿no? Y aquí topamos con dos problemillas:

  1. Que puede no ser del todo legal cambiar ahora, casi cuatro años más tarde, la interpretación de la ley. Así lo sostienen los técnicos de Hacienda que aluden al principio de seguridad jurídica. Pero hay división de opiniones. Sus «jefes», los inspectores, creen que merece la pena intentarlo. En una reciente entrevista en Expansión, el presidente de la organización de inspectores decía:

«Nos parece acertado intentarlo. Se puede justificar. Ni el Real Decreto-ley ni la Orden Ministerial de la amnistía establecían que jugara la prescripción, sólo lo dijo un informe de Tributos sin rango ni firma. Incluso hubo quien se imputó créditos fiscales por pérdidas en la crisis. Es difícil que pueda hacerse antes del 30 de noviembre en que prescribe, eso sí.» José Luis Grova, Presidente de la Organización Inspectores de Hacienda.

2. El tiempo, segundo problemilla. El plazo para poder hacer algo termina el día 30 de noviembre (se cumplen entonces cuatro años desde que terminó la amnistía). Entonces, ¿hay tiempo o no? La Agencia Tributaria tiene en su poder detener ese plazo: si manda una carta de inspección-comprobación antes de esa fecha a los 31.000 contribuyentes que se acogieron a la amnistía fiscal  (bueno, a lo mejor a todos todos no) para ver si han pagado el 10% en su «declaración tributaria especial» (APLAUSOS en la calle Alcalá). Con esa comunicación de inspección el plazo del 30 de noviembre se interrumpe y se abre un periodo de 18 meses para realizar comprobaciones.  Parece sencillo: pongan a dos, a tres o a diez inspectores a mandar cartas como locos a tiempo completo. Luego ya se verá si da tiempo a rascar algo. En el mejor de los casos serían 2.800 millones de euros, aseguran en Ciudadanos. Son a 60 euros por habitante. Son 300 millones más de lo que se lleva la partida destinada a Educación (2.483 millones en los presupuestos de 2016).

La cuestión de fondo como en casi todo es: ¿hay voluntad política de hacer algo al respecto? Pasa un poco como con los presupuestos. La investidura de Rajoy no salió por lo tanto el PP no está obligado a cumplir los 150 puntos del acuerdo. Ciudadanos presentó esta semana una proposición no de ley para que actúe igualmente como gobierno en funciones. La agencia tributaria y la inspección no están en funciones. Hacienda podría eliminar el informe interno anónimo y aplicar la ley (que no especifica nada sobre la prescripción de los cuatro años). ¿No lo hace porque  no da tiempo y por eso cedió en este punto del acuerdo con Ciudadanos? ¿No lo hace porque los contribuyentes pueden recurrir a los tribunales? ¿No lo hace porque no quiere hacerlo? De momento, la estafeta de correos de Hacienda no registra ninguna actividad fuera de lo habitual.

A este asunto le dedicó un día su videoblog Iñaki Gabilando. «Los gestos inútiles: la propuesta de Ciudadanos para que se revise la amnistía fiscal perpetrada por el Gobierno en el año 2012 tiene muy pocas posibilidades de prosperar, pero ha servido para refrescar nuestra memoria» El periodista estaba tan indignado que se le escapó hasta un «gilipollas».

Normal, a uno se le queda una cara así o parecida cuando por fin entiende de qué fue y de qué va todo esto.

Para leer, Política




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *