EL VOGUECONOMIST: LA RENTA BÁSICA


Val Trupchun

Wikimedia Commons

– Oye, ¿y eso de la renta mínima que han votado en Suiza?

La pregunta me pilló completamente desprevenida. Mi amiga María pertenece a ese amplio grupo de personas a las que la economía no les interesa mucho. En otra ocasión me confesó que jamás había leído nada de economía y que si topaba con el tema en algún artículo perdía el interés inmediatamente. Le parece un aburrimiento (aunque para ser sinceros, está empezando a cambiar de opinión). Pero el caso es que el otro día en la radio un economista de cuyo nombre no puede acordarse habló del tema suizo y le interesó mucho.

– Sí, en Suiza plantearon pagar unos 2.000 euros al mes a cada persona, por el hecho de ser suizo, pero no salió adelante. Su nombre técnico no es renta mínima sino renta básica.

La propia consulta es tan inimaginable que son muchos los que se han enterado que este pequeño rico país fue el primero del mundo en consultar via referendum a su población la posibilidad de pagar un sueldo a cada ciudadano, independientemente de si trabaja o no. Para los partidarios es la forma más eficaz de luchar contra las desigualdades en un mundo (el de países ricos) donde precisamente ese indicador se está disparando. Garantizar una renta mínima a las personas es una medida que podría solucionar la crisis que está viviendo la clase media en muchos países. Supone cumplir ese sueño del hombre de vivir trabajando poco (gracias a las máquinas y los robots) dedicando más tiempo al deporte, pensar, leer, la familia, los amigos… Sin embargo para otros, es precisamente el sueño de los holgazanes que, en caso de materializarse, arruinaría la economía.

Los suizos lo tuvieron claro: el 78% de los votantes rechazó esta idea “loca”. A pesar del sonado fracaso de la votación, la idea de la renta básica no ha quedado enterrada en algún bonito prado de los Alpes. Todo lo contrario…

El periódico Financial Times, la biblia de Londres (y no precisamente un medio revolucionario) dedicaba una página entera (y allí los periódicos son de esos tochos, tochos) al tema días antes de la votación: Money for Nothing, una lectura muy recomendable para entender en profundidad este debate y por qué surge precisamente ahora. Pero la idea no es nada nueva como recordaban en el artículo: 

“The idea of providing money for nothing to all citizens dates back centuries and was nurtured by a radical cult before resurfacing in recent times. In the 20th century it was championed by thinkers on the left, such as John Kenneth Galbraith and Martin Luther King, as a means of promoting social justice and equal opportunity. But it was also backed by some libertarians and economists on the right, including Milton Friedman, as a way of restricting the coercive state and restoring individual choice and freedom.”

En Basic Income Earth Network (BIEN) se pueden consultar todas las noticias relacionadas con la renta básica en el mundo . Por ejemplo, los detalles sobre el experimento que realizará Finlandia el año que viene. El gobierno de este país dispone de un presupuesto de 20 millones de euros para hacer un experimento durante dos años en una población determinada a ver qué pasa si se les da una renta todos los meses. ¿Seguirán trabajando las personas que lo reciban? ¿En que se lo gastarán? ¿Qué otro tipo de impactos puede tener? ¿Cuánto podría costar si se extiende al resto de la población?

Hay otros países europeos que también están en proceso de analizar en experimentos a pequeña escala cómo funcionaría esta renta básica. Esta forma de averiguarlo se parece mucho a la que utiliza la economista Esther Duflo para dar con las políticas que realmente funcionan para reducir la pobreza. Se llaman pruebas aleatorias y se inspiran en los tests que utilizan las farmacéuticas para averiguar sin un medicamento sirve o no.

El debate de dar dinero, de esa renta básica, no se circunscribe solo al mundo rico. En la economía del desarrollo hay quien opina que lo mejor que se puede hacer para mejorar la vida de los más pobres es darles dinero directamente.  Hace relativamente poco nació una ONG para hacer precisamente hace eso: dar directamente el dinero a las familias con menos recursos, sin imponer ningún tipo de condición. Se llama Give Direclty y distribuye dinero en Kenia y Uganda. Según sus datos y el seguimiento que hacen a estos hogares a los que les llega el dinero gratis, los resultados son: un aumento los ingresos del 34%, un incremento de los activos de estos hogares en un 58% (compran gallinas, vacas, arreglar el tejado de la casa) y una reducción del hambre en un 42%.

Los promotores de Give Directly también van a hacer un experimento de renta básica en este contexto y están en campaña para recaudar los fondos que les hacen falta. Calculan que con 30 millones podrían hacerlo y ya tiene 10 millones. Cuentan con el apoyo de importantes economistas especialistas en este tipo de pruebas (Abhijit Banerjee del MIT como Esther Duflo y coautora con ella del gran libro Pooreconomics). Aseguran que se tratará del mayor experimento sobre la renta básica que se ha hecho hasta la fecha:

At the home of Caroline Awino Odhiambo in Koga village on 22 October 2014. With the cash transfer from Give Directly, Caroline bought a cow, a sewing machine, put metal sheets on her roof, and paid school fees for two children in primary school. Caroline and her family in front of their house. Via Give Directly

“We plan to scientifically test the idea of a universal basic income by providing regular cash payments to thousands of extremely poor households in East Africa for more than ten years. The study will aim to answer the key questions at the heart of the global debate:

Could this end extreme poverty or will people stop working? Will people take more risks and become more entrepreneurial, or spend more time getting an education or parenting?

A fully universal, long-term pilot of a basic income has never been rigorously tested, so we intend to do just that.”

Puede ser más fácil de entender que la gente que vive en un país pobre necesite dinero, pero ¿y la gente “normal” que vive en el mundo rico? Los defensores de la renta básica en este lado de la balanza explican que son precisamente los países más avanzados los más expuestos a la invasión de los robots y la reducción de empleos humanos que ese avance tecnológico conllevará. Una forma de contrarrestar los efectos de ese futuro sería la renta básica. De hecho, hay personas en Silicon Valley que lo tienen clarísimo y hacen campaña a favor. Recientemente utilizamos el ejemplo de la máquina que dobla la ropa para hablar de este tema en Noticias Cuatro. La idea de la renta básica está muy conectada con otro término de moda: “la economía disruptiva” (al presidente del BBVA, Francisco González casi siempre la menciona últimamente). Consiste en todos esos cambios que de alguna manera rompen las reglas del juego y el mercado tal y como lo conocíamos hasta ahora. Pensad en UBER y en Airbnb, por ejemplo. El sector del transporte y turístico se han tenido que enfrentar a estos cambios disruptivos que lo cambian todo.

La renta básica también está relacionada con el dinero helicóptero del que también hemos hablado en el blog. Hay quien opina que dentro de poco la única forma que tendrán los bancos centrales de estimular la economía será dando dinero gratis a la gente para que se lo gaste. Una forma diferente de renta básica.

A bote pronto, cualquier persona a la que le hables de esto pensará que se trata de una idea de izquierdas radical, irreal, inviable y por lo tanto, directamente descartable. Pero en el fondo, si lees un poco más, te das cuenta de que es posible que la renta básica sea revolucionaria y necesaria casi al mismo tiempo.

Macroeconomía, Política




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