COSAS QUE NOS HAN HECHO PENSAR: EL DEBATE SOBRE EL MULTIPLICADOR



Estos días se ha hablado mucho de los famosos multiplicadores. Sí, hemos dicho famosos. En el blog ya os hablamos de ellos cuando se empezó a aplicar la austeridad. ¿Cómo afectaba la reducción del gasto público a la economía? ¿Existía un multiplicador que amplificaba los efectos negativos de esa caída del gasto? Ya entonces hubo polémica, que os resumimos en este post “En busca del multiplicador… ¿pérdido?” . Pues ahora volvemos a las mismas pero por el otro lado: ¿realmente tiene un efecto positivo en la economía que el gobierno gaste más?

Empecemos con la polémica española. El coordinador económico de Podemos publicó una tribuna de opinión en El País defendiendo el plan de gasto de 96.000 que propone este partido. Las cuentas sí cuadran.

“No se puede menospreciar el efecto multiplicador que una expansión del gasto tiene sobre la recaudación fiscal. En un interesante artículo, Ignacio Zubiri y Jabier Martínez demostraban que los multiplicadores del gasto son muy superiores a los de los ingresos, y tienen un valor superior a 1 incluso en periodos de crecimiento, en línea con lo estimado por el FMI. Esto implica que aproximadamente el 30% del gasto público revertiría sobre Hacienda en forma de nuevos ingresos.”

Vamos, que el dinero extra que se gastara volvería en parte en forma de mayor recaudación debido a la mayor actividad.

Unos días después le contestaron algunos de los autores de estudios que citaba Nacho Álvarez en su columna. En “Las matemáticas no engañan”, Conde Ruiz y Rubio Ramírez recordaban al de Podemos que sobre el multiplicador hay todo tipo de teorías para todos los gustos:

“Tercero, si bien es verdad que hay evidencia empírica de que los multiplicadores de gasto pueden ser mayores que uno, también es cierto que hay la misma evidencia de que estos pueden ser menores que uno. Es decir, la ciencia económica no parece tener una posición concluyente sobre ese tema. La propuesta parece olvidar que también hay un efecto multiplicador en un aumento recaudatorio, aunque en este caso es negativo. La evidencia empírica en esa dirección es abrumadora. Es difícil argumentar desde un punto de vista científico que subir la recaudación para gastar más solo puede tener efectos expansivos.”

Es decir, oiga usted ¿alguien ha visto alguna vez al famoso multiplicador? Otros economistas también criticaban los planteamientos de la formación morada en La vieja política keynesiana de Podemos. Boscá Mares y Ferri Carreres. Los autores decían que Podemos basaba su cálculo en un modelo “viejo”:

“Los modelos de la Vieja Economía Keynesiana han sido superados académicamente hace ya tiempo por los de la Nueva Economía Keynesiana. Para trasladar la dicotomía Nueva Economía frente a Vieja Economía a la propuesta de Podemos para España, nosotros hemos usado la última versión del modelo REMS, cuya arquitectura se fundamenta en la Nueva Economía Keynesiana, y que ha demostrado ofrecer resultados robustos para la economía española. Cuando introducimos en el modelo el detalle del plan fiscal de Podemos llegamos a conclusiones bien diferentes de las apuntadas en su documento. En los cuatro años de vigencia del Plan, éste supondría para la economía española una caída de la inversión privada de más de cinco puntos porcentuales, una destrucción de 55.000 puestos de trabajo, una contracción del PIB de 0,3 puntos (frente al aumento total de 6 puntos estimado por Podemos), y un aumento en el déficit primario de 1,8 puntos de PIB (frente a la reducción de 2,5 puntos prevista en el documento). El multiplicador del gasto público claramente inferior al multiplicador negativo de los impuestos. Sin noticias, por lo tanto, del supuesto efecto expansivo en la economía.”

En este último artículo de opinión se aludía también a Estados Unidos. Allí también mantienen un debate los expertos respecto a lo mismo: EL MULTIPLICADOR. El plan económico del demócrata Sanders incluye también un importante aumento del gasto público. Un economista llamado Friedman (no, no parece que tenga nada que ver con el otro famoso Friedman) hizo números. ¿Qué supondría para la economía es plan? Su conclusión: si salía adelante del plan de Sanders, la economía estadounidense podía crecer una media anual de 5 por ciento durante la próxima década, los salarios subirían, la pobreza caería a mínimos y encima el Estado no tendría ni déficit. Sería la bomba (mirad la línea azul). GDP=PIB

http://www.dollarsandsense.org/What-would-Sanders-do-013016.pdf

Las críticas no tardaron en llegar. Cuatro ex asesores en temas económicos de presidentes demócratas emitieron un comunicado conjunto:

“As much as we wish it were so, no credible economic research supports economic impacts of these magnitudes. Making such promises runs against our party’s best traditions of evidence-based policy making and undermines our reputation as the party of responsible arithmetic. These claims undermine the credibility of the progressive economic agenda and make it that much more difficult to challenge the unrealistic claims made by Republican candidates.”

El blog español  “Nada es gratis”, donde escriben algunos de los economistas que criticaron la propuesta de Podemos, analizaba el debate en este post, Multiplicadores fiscales: mucho ruido y pocas nueces, por Fernánde Villaverde y López-Salido.  Explicaban que había que distinguir entre efectos del multiplicador a corto y a largo plazo, también en qué se empleaba el gasto público (no era lo mismo invertir en I+D que en hacer aeropuertos para las personas).

“¿Por qué son tan diferentes los multiplicadores de cambios de gasto público permanentes y transitorios? Porque en los modelos neokeynesianos la demanda determina parcialmente el nivel de actividad económica en el corto plazo como consecuencia de las rigideces en la economía (de precios, salarios nominales, financieras, etc.), pero en el largo plazo lo que importa es la acumulación de capital, la oferta de trabajo y la productividad. Más gasto público (por ejemplo en pensiones) ni acumula capital ni incrementa la oferta de trabajo o la productividad (en un momento matizaremos esta afirmación), pero los impuestos necesarios para pagar estas pensiones sí que tienen efectos negativos sobre la acumulación de capital (la inversión y el ahorro) y sobre la oferta y demanda de trabajo.”

En mi opinión, el análisis más equilibrado de este debate lo escribió John Cassidy en el New Yorker: Bernie Sanders and the Case for a New Economic-Stimulus Package.

“In addition, Friedman makes a valuable contribution to the debate about how we can escape from the New Normal, or secular stagnation, or whatever other label you want to attach to our era of seemingly permanent low growth. To repeat: I think Friedman overstates the likely impact of Sanders’s policies. But he offers a timely reminder that economic growth rates aren’t set in stone, and that changes in policy—particularly those that seek to boost overall demand—can have a substantial impact, even when the official unemployment rate isn’t particularly elevated.”

¿Conclusiones?

¿Has leído todos los enlaces?

¿Y qué piensas tú?

Macroeconomía, Para leer




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