EL CUENTO DEL BATACAZO BURSÁTIL



Unos niños están en su casa aburridos cuando de repente aparece “The Cat in the Hat” para entretenerles.

 

cat-hat

Los dos niños, sin saber qué decir, le dejan hacer. El gato se sube a una pelota y empieza a hacer malabarismos con todo tipo de objetos. Que si un paraguas, que si un barco de juguete, que si unos libros, una tarta, una bandeja con leche, el pez dentro de la pecera… ¡Qué divertido! ¡Puedes pasártelo en grande si sabes cómo hacerlo! Pero algo se tuerce, el gato cae y la casa queda hecha un auténtico desastre. ¿Cómo salir de ese lío cuando llegue la madre?

“This mess is so big and so deep and so tall, we can not pick it up. There is no way at all!” grita el pez mascota desde dentro de la tetera en la que ha caído.

Bronca asegurada. Los dos niños están petrificados sin saber de nuevo qué hacer.

Más o menos en eso consiste este libro para niños y mayores de Dr. Seuss. Y justo me vino a la cabeza el otro día cuando escuché por la mañana en la radio que las bolsas estaban viviendo otra jornada negra. ¿Cómo no va a caer?, pensé. Si es que es como en libro.

Tenemos un lío monumental que no está nada claro cómo quedará. Demasiadas dudas para los inversores. Realmente nadie sabe qué está pasando. Los economistas esbozan teorías, algunos se apuntan, otros elaboran alternativas, pero en el fondo la gran conclusión a la que han llegado muchos podría resumirse en un:

“Solo sé que no sé nada”

¿Por qué están cayendo tanto las bolsas? ¿Por qué están huyendo los inversores en estampida hacia valores refugio como el bono alemán (que al paso al que va entrará en rentabilidad negativa: es decir, los inversores PAGARÁN por comprar un bono alemán)? ¿Se avecina una nueva crisis? ¿Una recesión quizá? ¿Una mala racha y ya está?

Lo único que sabemos es enumerar algunas de las incógnitas que atormentan la ecuación de los inversores: 

1) EL PETRÓLEO. Una cosa es que caiga el precio de barril y otra bien distinta es que se desplome. Genera problemas en países productores (Arabia Saudí, Rusia, Irak, Argelia…) porque los ingresos caen en picado. Y puede alimentar al fantasma de la deflación en los países consumidores (más conocido como los second round effects). También a las petroleras se les plantea un negro panorama. También a sus inversiones, que después de subir como la espuma al calor de precios altos hace no tanto tiempo, se quedarán en mínimos. Y los préstamos que pidieron para explorar esos pozos que hoy con el barril a 30 dólares no es NADA rentable seguir bombeando.

2) CHINA. El gigante asiático está viviendo una crisis que se veía venir y se esperaba: la famosa transición hacia una economía de clase media. Un cambio complicadísimo del que se pueden encontrar muchos casos que han salido mal y pocos bien (por no decir que solo funcionó en Corea del Sur porque no conozco otro caso). Los chinos son listos. Se dice que lo copian todo muy bien. Hace años llamaron a todo tipo de expertos occidentales para pasar el comunismo al capitalismo. Tomaron buena nota de lo mal que lo pasaron los países emergentes en la crisis de los noventa. Hicieron los deberes, (esa frase ya tan española ¿no?)  Pero lo que se les ha venido encima es muy complicado de gestionar, y además se rumorea desde hace tiempo que tienen una burbuja inmobiliaria y que las estadísticas que proporcionan no reflejan la verdadera realidad de la economía (vamos, que está mucho peor de lo que dicen los números oficiales). A los países desarrollados les interesa muchísimo que China logre hacer esta transición con éxito porque los chinos empezarán a comprar más cosas del exterior gracias al mayor peso y poder adquisitivo de las clases medias.

3) RESTO DE PAÍSES EMERGENTES. Pues tampoco es que les vaya muchísimo mejor. Brasil, el gran gigante, se espera que caiga un 3,5 % este año después de un 2015 con el marcador del PIB en -3,8%. No ayuda.

4) LOS BANCOS. Que Deutsche Bank está mal se viene diciendo desde 2008. ¿A qué vienen ahora estas dudas? ¿No se supone que por lo menos los españoles estaban súper-mega-saneados? Bueno, están mejor, pero aunque parezca mentira, casi ocho años después del estallido de la burbuja, muchas entidades siguen digiriendo el ladrillo tóxico. Y lo que es igual de malo o peor: con la perspectiva de que los tipos de interés en mínimos durante bastante tiempo todavía, el negocio de los bancos se va a resentir. (Os debemos un post sobre esto después de explicar el tema de las cuentas de un banco). ¿Eso significa que perderán dinero? No necesariamente, pero tampoco generarán muchas defensas. En el sector se cree que parte del problema se solucionará con más fusiones entre entidades.

5) ESTADOS UNIDOS. ¿Pero qué me estás contando? Si Estados Unidos se supone que va bien ¿no? Va bien sí, crece y se supone que ya tiene el camino despejado. Pero los mercados se han tomado muy a pecho el tema de las subidas de tipos en este país. Aunque siguen entre el 0,25% y el 0,50%, solo ese mínimo movimiento de subida de diciembre ya supuso un pequeño terremoto que dejó a algunos un poco descolocados. Y eso que se esperaba también desde hace tiempo. Así que tengo la sensación de que aunque en teoría se diga que EE.UU. va dignamente bien, los inversores piensan que el asunto se puede torcer en cualquier momento.

6) EL MUNDO. La economía global va a crecer menos de lo que se esperaba. Pero lo peor no es eso: lo peor es que nadie sabe hacia dónde vamos ni qué es lo que realmente está pasando. ¿Cómo se están relacionando todos estos elementos? ¿Qué pasará si una o dos de las incógnitas termina de descarrilar? ¿Qué ocurrirá con el resto?

7) LAS POLÍTICAS MONETARIAS. En muchos países se han adentrado en terreno desconocido, como Japón, BCE con los tipos negativos. Pero todo tiene un límite. Los efectos cada vez son menores y cruza los dedos para que no nos pase nada porque el margen de actuación de los bancos centrales se está reduciendo. Y una nueva crisis-recesión-depresión-bache nos pillaría también a la mayoría de los países con mucha más deuda que refinanciar.

8) LAS SECULAR STAGNATIONS, Y LOS SAVINGS GLUT . Todas esas teorías que os contamos en la serie The Vogueconomist estas Navidades pintan de marejada de fondo un panorama para llorar. Porque en realidad si uno lo observa desde fuera el fallo es de un sistema y se debería atacar desde arriba, no desde una periferia o en una ofensiva sin orquestar. Y no tenemos instituciones multinacionales que funcionen a este nivel.

Estos son algunos de los elementos con los que los inversores están haciendo malabarismos desde hace tiempo, como The Cat in the Hat. ¿Siguen así o las caídas que estamos viendo en los mercados financieros son el ruido de todos esos objetos estrellándose contra el suelo? ¿Es posible que estemos petrificados como los dos niños esperando a que llegue la madre (the mother of the crisis), para sortear lo mejor que podamos la bronca que se nos viene inevitablemente encima?

Caben otros dos escenarios menos catastróficos:

Escenario A) Resolvemos algunos problemas.  Nos da tiempo a recoger algo: solucionar lo de China, el petróleo, encarar el asunto monetario… Pero ¿todo?, imposible.

Escenario B) Fingir normalidad. Los trozos de tarta; en el cubo de la ropa sucia, el juguete roto; camuflado con el resto, los cristales de la pecera; debajo de la cama, y el pez; con agua dentro de la olla exprés. ¿Cuánto tiempo nos duraría el engaño?

¿Cómo acaba el libro? (Aviso, spoilers)

Los niños deciden echar de casa a The Cat in the Hat por haberles metido en ese lío. Asumen que les va a caer una buena… Pero… el gato vuelve a lomos de una máquina con al menos ocho manos que recogen y colocan cada cosa en su sitio en un santiamén.

En esta fase de turbulencias en la que nos hemos metido, ¿hay realmente un Cat in the Hat en la sala? ¿Alguna chistera mágica? Me temo que en nuestra realidad no habrá final feliz.

 

Macroeconomía




3 comentarios en “EL CUENTO DEL BATACAZO BURSÁTIL

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *