EL VOGUECONOMIST II: GUÍA PARA ESTAS NAVIDADES


Ilustración: Iván Solbes

Ilustración de Iván Solbes

Comer mucho en Navidades sienta mal. Beber mucho también. Fumar, ni te cuento. Claramente los excesos, en general, son malos.  El bigotudo del dibujo no ha cometido ninguno de estos «pecados». Lo suyo puede ser mucho peor. Ha colapsado debido a la enorme ingesta de ahorros.

Pasarse de ahorrar, atiborrar al cerdito que tenemos en casa (por muy positivo que nos pueda parecer ser precavidos y sensatos) también puede ser una mala señal. La forma técnica de decirlo es «Savings Glut» (SG) o «Global Savings Glut » (GSG) si el fenómeno se convierte en trending topic mundial. La traducción libre a lo @ecoen2tardes sería «empacho de ahorro».

En nuestra nueva sesión de fotos para Vogueconomist, que tan buena acogida tuvo entre los lectores del blog y los fans de los pantalones palazzo, os presentamos a:

The Savings Glut (pariente lejano de Secular Stagnation)

El terminó lo acuñó Ben Bernanke antes de que estallara la crisis en el año 2005 (y antes de convertirse en el presidente de la Reserva Federal, el banco central de EE.UU.).

¿Y a cuento de qué sacaba este tema Bernanke en 2005? Por entonces todavía vivíamos en el mundo ideal en el que todo iba bastante bien y ni se esperaba ni de lejos ninguna Gran Recesión. «Aparentemente bien», según Bernanke. PERO había un pequeño asunto que podría resultar problemático: se llamaba déficit por cuenta corriente. Una economía tan potente como la estadounidense pedía dinero prestado a otros países en lugar de ahorrar y convertirse en prestamista de otros países menos ricos. ¿Cómo era posible?

De hecho, a las puertas de la Gran Depresión, Estados Unidos era el campeón mundial de los déficits por cuenta corriente. ¿Adivináis quién tenía la medalla de plata? Un país de 45 millones de habitantes.

 

http://ftalphaville.ft.com/files/2015/06/Biggest-current-account-deficits-2007.png

.- ¿Era este déficit culpa de unos países caprichosos que no hacían más que gastar (no solo el Estado, también sus empresas y ciudadanos) y no eran capaces de generar suficientes ingresos porque sus productos en el exterior no eran competitivos?*

.- ¿O había también otros factores externos que escapaban al control del país y que provocaban este déficit? Ahí es donde entra el Global Savings Glut,  una respuesta «poco convencional», según reconocía el propio Bernanke en 2005.

‘Over the past decade a combination of diverse forces has created a significant increase in the global supply of saving – a global savings glut – which helps to explain both the increase in the U. S. current-account deficit and the relatively low level of long-term real interest rates in the world today»

Bernanke pensaba que, aunque las cuestiones domésticas jugaban un papel, la explicación del déficit por cuenta corriente tenía que tener una perspectiva global. Había mucho dinero que se había sacado el pasaporte y estaba viajando de China a Estados Unidos, abaratando el precio del dinero y contribuyendo a la creación de una burbuja. Y eso generaba en parte el déficit que tenía Estados Unidos.

Y eso seguiría explicando hoy en día por qué seguimos viviendo con unos tipos de interés tan bajos (aunque ahora los savings gluts parece que vienen más de las empresas y no tanto de los países emergentes) ¿Cómo es posible que los inversores PAGUEN por comprar un bono alemán? Pues porque prefieren mantener su dinero en algo seguro y líquido que adoptar una decisión que les comprometa más a largo plazo. De ahi el desajuste que vemos hoy en día.

Porque la contrapartida natural del ahorro es la inversión. Si el primero supera constantemente al segundo entonces nos topamos con el savings glut. Y también es una creencia popular que sin inversión no hay mucho crecimiento futuro. Es cierto;  el SG es claramente una señal desconcertante.

Pongámonos en el caso de una empresa que gana dinero (las hay y muchas). Primero reparte una parte entre sus accionistas, pero le sigue quedando muchos beneficios, ¿qué puede hacer? Pues se me ocurre que podría ampliar la nave, comprar maquinaria, expandirse, instalar un nuevo programa informático que ahorre tiempo y costes… El objetivo de estas inversiones es producir más y mejor en el futuro para seguir ganando dinero.  Pero mirad lo que están haciendo gigantes como Apple, Microsoft o Google:

Guardar el dinero en «el cajón». El dinero está parado. ¿Es que no hay inversiones atractivas que hacer? ¿Es por eso? ¿O es porque se espera que se confirme la teoría de la secular stagnation y eso supondrá menor crecimiento en el futuro y por lo tanto, menores necesidades también de inversión? ¿Qué sentido tendría entonces invertir si no habrá demanda para comprar nuestros productos? Es decir, que el savings glut y la secular stagnation se retroalimentan de alguna manera o por lo menos tienen algún pariente en común. O como diría Martin Wolf:

«The notion of a “savings glut” helps explain the ultra-low real interest rates we have seen since the global crisis of 2007-09. But the idea of “secular stagnation” suggests that this glut had emerged even before that.»

Continuará… Porque esto es The Vogueconomist.

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*Imposible no mencionar esa palabra y no acordarse de Álvaro Nadal (asesor económico de Rajoy). En España el gobierno del Partido Popular está convencido de que nuestra falta de competitividad era un reflejo de este dato. La situación era insostenible y España no podía seguir ese ritmo. Había que corregirlo: y ahi entraron las medidas de devaluación interna, reforma laboral, etc para ganar competitividad y quitarnos ese lastre de encima. No había otra salida.

** Aquí en España esta visión no está muy extendida, aunque teníamos un problema muy parecido. Aquí nos vendieron la historia de la pérdida de competitividad, de nuestro diferencial de inflación, de cómo nuestros productos se encarecieron frente a la moderación salarial que aplicó Alemania. Vamos, que nos pasamos tres pueblos, pero como la devaluación interna ha funcionado tan bien (eufemismo para decir que los salarios han bajado), ahora ya estamos en la senda correcta y OJO con salirse del camino porque de lo contrario volveremos a las andadas… **

Pero tuvimos también el efecto del Savings Glut, y más concretamente el alemán. Alemania, lo hemos dicho muchas veces, es el segundo país con mayor superávit por cuenta corriente (lo contrario a España). Eso significa que ingresa más de lo que gasta (no solo el Estado, sino las empresas, hogares… toda la economía). Ese dinero tenía que ir a algún lado. Y mucho vino a España (también a Grecia); invirtió en deuda pública, en deuda de empresas,  de los hogares… Y eso contribuyó a aumentar nuestros desequilibrios. Obviar este savings glut de origen alemán a la hora de analizar la crisis en España es olvidarse de la mitad de la historia.

Pero si uno hila fino, es una verdad a medias: los coste laborales del sector comercializable (que es el que está expuesto a la competencia exterior) no se dispararon tanto durante el boom respecto a los alemanes:

 

Macroeconomía, Para leer




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