EL VOGUECONOMIST: LA GUÍA PARA ESTA NAVIDAD



La economía se parece en algo a la moda y al mundo de las tendencias. Sí, de verdad. Hay algo de se lleva esto y aquello:  barbas o bigotes, bici o moto, gafas o lentillas, pantalón o falda, oferta o demanda,… Y no siempre es lo mismo, va por modas. Así que si quieres triunfar en familia y con amigos estas próximas Navidades, (no, esto no es una lista de regalos) aquí van los MUST de la economía, muy pero que muy de moda, con los que quedarás como un auténtico experto cada vez que alguien, entre turrón y polvorones, se ponga a hablar de economía.

En nuestra primera sesión de fotos para el VOGUECONOMIST  te presentamos:

1. Las secular stagnation.

En realidad, llevan unos cuantos años de moda, pero últimamente están arrasando. (Equivaldrían al pantalón palazzo, según mi amiga Natalia). No hay economista que no haya opinado sobre si estamos o no ante una secular stagnation*. De hecho, es muy fácil. Si no entiendes muy bien por qué no se terminan de recuperar las economías de la crisis, después de tantos años de crisis, puedes perfectamente concluir: «es que posiblemente nos encontremos ante una secular stagnation«. Y tan pancho.

En realidad estás diciendo que el estancamiento es secular, en plan cenizo, pero con clase. ¿Y por qué se dice que estamos ante un estancamiento secular? Pues porque siete años después de que se iniciara esta llamada Gran Depresión, y después de años con tipos de intereses muy bajos, muchas economías siguen sin recuperar los niveles previos de PIB, ni de crecimiento, ni de empleo. Si eres de los que piensas que España no estaría en este caso, te recomendamos que te pases por este post: desmontando mitos de la recuperación económica. Sí, me temo que estamos en la lista de candidatos. De hecho, se teme mucho más por Europa que por Estados Unidos.

Aquí un gráfico prestado de Summers (ahora os contamos quién es) para hablar de esto:

secular stagnationAquí podéis ver cuáles eran las estimaciones de crecimiento potencial de Estados Unidos y la zona euro. Conforme han ido pasando los años, se han ido rebajando. Es decir, si todos nos fuera de maravilla (potencial) creceríamos bastante menos de lo que se esperaba hace cinco años. En ambos casos se observa que el crecimiento actual se sitúa muy por debajo de la última estimación de potencial y a años luz de los cálculos de antes de la crisis. ¿Cómo es posible? Pues por el secular stagnation.

Si tus comensales se ponen pejigueros, los puedes dejar noqueados del todo con este pequeño background: el creador del término fue un tal Alvin Hansen en los años treinta. Un economista que le daba mucha importancia a la inversión para garantizar el crecimiento futuro. Pero hace unos años el ex secretario del Tesoro de Clinton, Larry Summers, rescató el termino del olvido en un discurso en el FMI del que todavía se acuerda todo el mundo. (Recomiendo escucharlo, más que leerlo. La pulla que les suelta a los de la escuela de Chicago…)

Summers pone un ejemplo muy fácil de entender: imagínate que se cae todo el sistema eléctrico del país. Se paraliza absolutamente todo. Pero cuando se consigue arreglar la avería, uno espera que la actividad se recupere y las unidades que se han dejado de fabricar se pongan al día… Es más, espera que se acelere la producción para recuperar el tiempo perdido. Así es como ha sido casi siempre.

¿Pero y si NO volvemos al nivel de actividad anterior al corte de la luz? ¿Y si lo que estamos viviendo es la nueva normalidad? ¿Y si siempre va a ser así? ¿Y si esto que estamos viviendo NO ES una resaca más?

¿Qué es lo que tiene de especial una secular stagnation? Pues, siguiendo con Summers, es posible que nos enfrentemos a un terrible dilema: 

«It may be impossible for an economy to achieve full employment, satisfactory growth and financial stability simultaneously simple through the operation of conventional monetary policy»

Es decir, que si quieres conseguir pleno empleo quizá te tengas que exponer a una burbuja financiera. O si quieres evitarla, a lo mejor te tienes que conformar con un crecimiento muy modesto. Suena realmente horroroso.

Por supuesto, no todos los economistas creen que estamos ante esta situación. Eso de secular stagnation es un sin sentido. Mira lo bien que le va a España. La economía de la eurozona se está recuperando y nosotros lideramos esa vuelta al crecimiento. La crisis es cosa del pasado. Estamos fuera de peligro. Sin embargo… crecer moderadamente (y la mitad gracias a algo que nos viene dado de fuera, insistimos) con un paro todavía muy alto y después de años de tipos de interés muy bajos, ¿es normal?

El debate sigue ahí. Hasta los propios economistas se han tenido que poner de acuerdo en a qué se refieren cuando hablan de ello. Parece que la definición más consensuada de la secular stagnation es:

«Se refiere habitualmente a una situación en la que el ahorro iguala la inversión a una tasa de interés real negativa».

(Si no has convencido a tu audiencia antes, esto ya remata la faena). Sí, lo sé, suena muy técnico. Pero realmente lo que viene a decir es que la forma de esquivar ese estancamiento es pedir casi un imposible: porque esos tipos negativos son inalcanzables. ¿La culpa? El zero lower bound (ZLB), nuestro siguiente  fashionterm.

2. El zero lower bound.

Es el límite teórico que tiene la política monetaria. Y como su nombre indica, está en el cero. Esta es muy fácil de entender. Todos sabemos que si suben los tipos de interés la gente se piensa más endeudarse, tomar decisión de inversión. Y si bajan, todo lo contrario. Pero ¿qué pasa si ya no pueden bajar más? Pues que el estímulo que podía proporcionar la política monetaria se agota. Es como cuando se le van acabando las pilas a un coche teledirigido. Cada vez te hace menos caso.

En los países avanzados estamos en este límite e incluso algunos intrépidos exploradores están tratando de sortearlo con medidas excepcionales, tipo el famoso QE y los tipos de interés negativos. En la zona euro, sin ir más lejos, el Banco Central Europeo COBRA a los bancos que dejan su dinero aparcado en sus cuentas desde junio del año pasado. No es el único.  ¿Por qué hace eso el BCE? Pues porque quiere que las entidades en lugar de guardar ese dinero en consigna lo presten a sus clientes. De hecho, se plantea cobrarles todavía un poquito más (veremos este próximo jueves qué decide).

Pero vamos, si nos comparamos con otros, todavía nos quedaría margen para estos tipos negativos. Dinamarca y Suecia han conseguido situar la inflación en términos positivos (que realmente es el objetivo de la medida). Tampoco es para tirar cohetes. Nuestro caso en la eurozona es un quiero y no puedo. Se cobra un 0,20% y la inflación ha repuntado de negativa al 0,1%.

tipos negativos

Vale, entonces SÍ que existen los tipos de interés negativos, podría concluir un lector avispado. Sí, pero con sus limitaciones. ¿Qué harías tú, persona normal, si de repente tu banco te cobrara dinero por tus ahorros? Depende de la cantidad, por supuesto, pero muchos sacarían el dinero de su cuenta y lo guardarían en una caja fuerte o bajo el colchón para no perder dinero. La existencia del dinero en metálico impide que se alcancen esos tipos de interés negativos que en teoría serían necesarios, según los followers de la secular stagnation hypothesis, para recuperar los niveles de inversión y empleo.

Hay quienes proponen cargarse el dinero en efectivo para evitar esta limitación del zero lower bound. En Dinamarca y Suecia van en esta dirección… por si a alguien le vale de referencia. Los billetes y monedas se quedaran para pequeñas transacciones, el resto se tendrá que hacer con tarjeta.  Si lo piensas, tienes sus ventajas: se acabaría con uso del dinero para economía sumergida, actividades criminales… El economista Kenneth Rogoff ha escrito bastante sobre este tema y es partidario de adoptar esta medida. Alguien desde luego nada sospechoso de radical (y del que ya hemos hablado algo también en el blog).

¿Y cómo puedo usar yo esto del zero lower bound en mi comida de Navidad?, que al fin y al cabo era el objetivo de este post. Se me ocurre que si a alguien opina que el BCE no está consiguiendo nada, que por mucho que inyecte dinero no está sirviendo de nada,  le puedes replicar con un: «es que existe el problema del ZLB» (así con siglas suena hasta más molón).

Nos guardamos para otro día otros dos términos del Vogueconomist.

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*Basta con echar un vistazo al índice de autores que ha participado en este libro que puedes descargar en pdf: Secular Stagnation: Facts, Causes and Cures

 

Macroeconomía, Para leer




2 comentarios en “EL VOGUECONOMIST: LA GUÍA PARA ESTA NAVIDAD

  1. Pingback: Los conceptos de la economía que están de moda: secular stagnation y zero lower bound

  2. Estoooo… «Actual» en el gráfico, que está en inglés, se dice «real» en el texto, que está en español. Pero el artículo es muy chulo.

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