ELIMINAR LOS PARÁSITOS INTESTINALES ¿MEJORA LA SALUD Y LA EDUCACIÓN?



deworm

Una de cada cuatro personas en el mundo tiene algún tipo de parásito intestinal. Es una enfermedad que se trata con una simple pastilla, bastante barata por cierto. Durante años ha sido una de las “medidas estrella” para luchar contra la pobreza. El tratamiento generalizado de estos gusanos intestinales entre la población se bautizó como “deworming” (desparasitación, podría traducirse). Su extensión en varios países vino apoyada por gobiernos de peso como el británico, organizaciones como el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud  y por unos cuantos premios Nobel. Era lo más parecido a una varita mágica en esa guerra eterna por mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos del planeta. Ahora sin embargo, varios estudios recientes han puesto en duda los poderes del deworming. El mundo de las ONG’s y el científico parece más dividido que nunca. Deworming ¿sí o no? O, como alguno la ha llamado:

“The Worm Wars”.

El 10 de febrero de 2015  India puso en marcha el mayor programa de deworming del mundo. El objetivo era alcanzar a 140 millones de personas, el equivalente a la población de Rusia. La población india es la más afectada del planeta por los gusanos que se transmiten vía un suelo infectado. 241 millones de niños de este país están en riesgo de padecer esta enfermedad.

A bote pronto uno podría cuestionarse: ¿y por qué darle una pastilla a 140 millones de personas independientemente de si están infectados o no? Por muy barata que sea es un dineral y además están los costes de distribución de la medicina por todo el país.

Los defensores del deworming sostienen que hacer las pruebas para saber si una persona tiene o no el parásito antes de medicarla es mucho más caro; el fármaco además no tiene efectos secundarios, con lo cual es mejor «vacunar» a toda la población.

Están claros los beneficios si estás infectado: te libras de los gusanos con lo cual mejora tu salud y tu capacidad (y fuerzas) para aprender o realizar un trabajo. Eso en un país pobre es fundamental. Supone poder asegurarte un nivel de ingresos para poder vivir. Pero no solo eso: diversos estudios han demostrado que el tratamiento generalizado entre la población de estos parásitos tiene un gran impacto en la salud, la nutrición y la sociedad en general que van mucho más allá de la simple erradicación de esos parásitos.

Uno de los estudios sobre el tema que más impacto tuvo fue el que realizaron Kremer y Miguel en Kenia (se publicó en 2004). Ahí se pudieron ver otros beneficios positivos del deworming. Comprobaron mediante pruebas aleatorias (es decir, dar el medicamento a unos y a otros no), que:

.- Mejoraba la salud de los tratados pero también la de los no tratados: lo bueno de eliminar tus gusanos es que ayudas a que se corte la cadena de contagio.

.- Aumentó la tasa de escolaridad. Los chavales ya no estaban tan débiles para recorrer la distancia que separaba su casa de la escuela y aguantar la jornada lectiva.

Este caso es uno de los más utilizados para explicar qué son las pruebas aleatorias y cómo pueden ayudar a que la ayuda al desarrollo sea más efectiva. Para conseguir aumentar la escolaridad puede resultar más útil tratar a los niños de los parásitos que aumentar el número de escuelas o becas, por ejemplo. Es precisamente por este enfoque de investigación por el que le han dado el premio Princesa de Asturias a la economista Esther Duflo, de la que también os hemos hablando en el blog. La filosofía es aplicar las pruebas que realiza el mundo científico para determinar si una medicina funciona o no al mundo de la economía y del desarrollo. Para Duflo, el deworming es la mejor inversión en educación.

Pero este verano se ha vivido un verdadero terremoto que ha puesto en entre dicho al movimiento dewormingEl instituto Cochrane puso en duda las bondades de un tratamiento generalizado. Después de revisar unos cuantos estudios llegó a la conclusión de que la salud general de la población no aumentaba notablemente. No subía el peso medio ni tampoco los índices de hemoglobina en la sangre.

Treating children known to have worm infection may have some nutritional benefits for the individual. However, in mass treatment of all children in endemic areas, there is now substantial evidence that this does not improve average nutritional status, haemoglobin, cognition, school performance, or survival.

Al mismo tiempo, varios investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres trataron de replicar los resultados obtenidos en el famoso estudio en Kenia de Kremer y Miguel. Utilizando su misma base de datos (que generosamente los autores habían hecho pública, cosa NADA habitual) se encontraron con (oh sorpresa) algunos errores y en algún caso llegaron a conclusiones diferentes. ¿Os suena? Algo parecido a lo que ocurrió en el mundo económico cuando se descubrieron errores en la investigación de Rogoff y Reinhart, de la que ya os hablamos en el blog.

El nuevo estudio comprobó que el deworming sí se reducía el contagio, mejoraba la salud, pero no tanto como se decía, pero no afectaba en absoluto a la asistencia al colegio de los niños. ¿Cómo era posible? ¿Cometieron los primeros autores errores que les llevaron a conclusiones equivocadas? ¿Magnificaron los beneficios del deworming? ¿Es o no realmente efectivo un tratamiento masivo de esta enfermedad?

La publicación el mes de julio de todos estos estudios desató una oleada de replicas y contraréplicas en el mundo científico y de las ONG’s. ¿Tenía sentido seguir apoyando financieramente este tipo de iniciativas?

Claramente no, según los reanálisis. Es decir, el programa iniciado por India no será tan determinante como se piensa. “El deworming es una solución a un problema múltiple. La creencia de que puede impactar sustancialmente en el desarrollo de un país parece delirante cuando uno analiza los resultados fiables de las pruebas aleatorias”.

Sin embargo, ninguna de las organizaciones que apoya y promueve el deworming ha retirado su apoyo. Por citar algunas y enlazar con algunos de sus argumentos:

Giving what we Can

Give Well

Poverty Action

Banco Mundial

Los autores del estudio de Kenia, Kremer y Miguel han contestado al reanálisis asegurando que al cambiar ciertos criterios se puede llegar a un resultado diferente. Sus conclusiones no son por lo tanto erróneas. Otros se han centrado en explicar detalladamente cómo se había hecho el reanálisis, la diferente incidencia entre los distintos parásitos intestinales (hay uno que provoca consecuencias en la salud más a largo plazo).

En India no parece que haya marcha atrás en la política. De hecho, a partir de ahora, el el 10 de febrero se celebrará el día del deworming.

El debate ha comenzado. Lo seguiremos con muchísimo interés.

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