GRECIA PIERDE ANTE EL GIGANTE DE TRES PATAS Y 18 OJOS



Mis amigos periodistas andan ya un poco perdidos con el tema griego. El titular lo han captado: a cambio de más dinero, Grecia ha tenido que ceder y mucho. Vamos, que les ha salido el tiro por la culata. El problema es que Grecia no parece que tuviera un plan B y eso ha minado todavía más su posición en la negociación, pese al referéndum y por culpa de ese referéndum también. Es indudable, decía este martes el ministro de economía español, que la consulta ha encarecido el rescate. Algo así como, «oiga ayer le dije un precio pero hoy se lo subo porque le veo realmente interesado.»

Si alguien pensó antes del domingo que Tsipras y su ministro Varoufakis eran una especie de Asterix y Obelix, unos irreductibles galos, se equivocó del todo. No de cómic, sino de personajes. Porque la pobre Grecia ya se parece más a esos piratas que tienen la mala pata de darse de bruces siempre con los brutos de  la Galia y terminan con el banco hundido.

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Lo que Grecia ha pactado es lo más duro que se había puesto encima de la mesa. Resumiendo mucho se les pide:

1. Que aumenten la recaudación de IVA, sobre todo reclasificando productos que ahora pagan un nivel bajo, a un tipo superior.

2. Que recorten las pensiones para hacerlas sostenibles: nada de prejubilaciones, reducción de complementos.

3. Que reformen la negociación colectiva para hacer más fácil los despidos colectivos (eso no se dice así pero viene a ser eso).

4. Que creen fondo con bienes para privatizar (vender) de 50.000 millones de euros y que en parte servirá para repagar la deuda.

A cambio, los socios les darán un tercer rescate que, en teoría, les dejaría vivir sin grandes sobresaltos durante tres años. Este acuerdo tiene una larga lista de pegas, que por ser equitativas, también resumiremos:

A. El parlamento griego tiene que aprobar las dos primeras medidas este mismo miércoles 15 de julio. Ya hay unos cuantos de Syriza que se han negado a votar a favor de esto.

B. Aunque consiguiera Tsipras convencer al Parlamento, el dinero no llegaría al día siguiente. Y Grecia necesita 3.500 millones para pagar al BCE el día 20 julio. De no hacerlo, el sistema bancario griego podría caer del todo. Los ministros de economía, exhaustos del fin de semana, han estudiado hasta 15 posibles formas de hacer llegar este dinero antes del 20 de julio. No parece fácil.

C. Lo del fondo de privatizaciones por valor de 50.000 es un poco de risa. Vamos pensad en cosas valiosas que puede vender un Estado: aeropuertos, puertos, la red eléctrica… Suelen ser las tres cosas más «gordas». Pues esas tres cosas en Grecia está calculado valen 7.000 millones. A ver de dónde sacan 43.000 millones más para vender.

D. El acuerdo está tan cogido con «hilos» que cualquier cosa podría hacerlo saltar por los aires. La salida de Grecia del euro no está fuera de la mesa. Sigue ahí, y Alemania ya tiene bastantes apoyos para forzar un Grexit en la próxima curva de esta crisis griega. Soltar lastre. El horno no está para bollos. La tensión y la división política en Europa está a niveles altísimos.

Es verdad que los griegos sabían que para conseguir lo que querían tendrían que tragar con muchas cosas que no les gustarían. Pero es que Tsipras ni siquiera ha conseguido que en el acuerdo final figure su máxima aspiración: una reestructuración de la deuda del país (en forma de menos intereses, más plazo para devolver el dinero e incluso un recorte de la deuda, quita o haircut, que dicen los ingleses).

Como hemos contado, la deuda griega está en un nivel entre inquietante e insostenible, depende de a quién le preguntes. Muchos resaltan que el dinero que destina Grecia de sus presupuestos anuales para pagar los intereses de la deuda es inferior al de países como España o Portugal (siempre medidos esos intereses en relación al PIB de cada país). Es decir, que a los griegos no les vale poner de excusa su deuda y decir que tienen que reestructurar porque ya hoy por hoy pagan pocos intereses por esa deuda. ¡Menos que otros países incluso!

Digo yo que el problema no es eso, sino el volumen. ¿Qué inversor en su sano juicio prestaría en unas condiciones digamos «normales» a Grecia con una montaña de deuda de casi el 180% de su PIB y subiendo? Si no se consigue parar esa cifra se está condenando a Grecia a depender de la caridad o solidaridad (también depende de a quién le preguntes) de sus socios europeos. NADIE, a no ser que Grecia le pague una barbaridad de intereses, querrá prestar a Grecia y así no habrá forma de acabar con este bucle.

Oigan, pero qué morro: ¡qué es eso de no pagar parte de la deuda! Sí, sí, se entiende pero no tiene mucho sentido lamentarse de eso ahora: hay que mirar adelante y plantearse lo siguiente: ¿acepto ahora una quita o me espero y entonces a lo mejor la quita es todavía mayor? Es el riesgo que se corre. Mire el historial, consulte con la almohada o el farmacéutico. Ah, es posible que Grecia pegue un chupinazo de repente y todo se arregle con el tercer rescate. TERCER RESCATE. Hablamos de miles de millones. Es fascinante cómo nos hemos acostumbrado estos años a hablar de esta manera, tan a la ligera, de millones. Grecia ya ha recibido cerca de 240.000 millones (con ese dinero se pagan prácticamente las pensiones durante dos años en nuestro país).

Entre poner más dinero o dar por perdido una parte del ya puesto, ¿qué prefeririáis? El FMI lo tiene claro: aceptar la quita ya. Pero Grecia no negocia solo con el FMI. Se enfrenta a un gigante de tres patas y 18 ojos.

Pase lo que pase, y pueden pasar muuuuuchas cosas en los próximos días, el proyecto del euro ha quedado seriamente dañado desde el momento en el que Alemania impuso en uno de los tantos borradores del acuerdo que se obligara a Grecia a salir «temporalmente» del euro. Luego finalmente se quitó esa parte. Es como si uno de los arquitectos del edificio hubiera admitido que la estructura tiene grietas porque se calculó mal. ¿Se cae la torre o se soluciona con más inyecciones de hormigón (dinero) a cambio de no tocar nada más? ¿No hay forma de reparar el daño de otra manera? Si es un fallo de origen, ¿no tendrían que asumir todos su responsabilidad y no solo los vecinos a los que les ha salido la grieta en su casa? Es fundamental cuestionarse esto porque el problema de Grecia está muy relacionado con el mal diseño de la moneda única. No se puede olvidar esa perspectiva. Pero hoy no me extiendo más.

Eso sí, yo tengo una cosa clara desde el domingo: no estoy tan tranquila de vivir en ese edificio.

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Grecia, por qué esta vez es diferente. 

Grecia, en la euroratonera, ¿mejor irse o esperar a que te echen?

Nos jugamos mucho más que el euro.

 

Macroeconomía, Política




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