GRECIA EN LA EURORATONERA: ¿MEJOR IRSE O ESPERAR A QUE TE ECHEN?



 

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Una vez se entra, ya no se puede salir. Eso ponía al menos en el letrero del euro cuando arrancó el 1 de enero de 2002. Su IRREVERSIBILIDAD, (vocablo con el que se les llenaba la boca a todos los líderes europeos y que ahora unos pocos empiezan a pronunciar con esa boca semi cerrada) era clave para el proyecto de integración monetaria. El problema es que para Grecia el euro se ha convertido en una ratonera. Y hay básicamente dos maneras de salir de esa ratonera:

1. Voluntariamente. La mejor opción para los socios europeos. Nadie quiere pasar a la historia como el matón que echó a la pobre Grecia a la calle a ver cómo se las apañaba solita con una moneda que no fuera el euro. Es la opción por la que abogan economistas como Paul Krugman: a ver, mucho peor no se puede estar, dice. Vete de ahí, pásalo mal un tiempo pero luego te recuperarás. Una de las grandes pegas  de esta opción es que ¿quién querría comprar nueva deuda en dracmas de un país que ha dejado de pagar a sus acreedores? Grecia tendría que vivir por su propios medios sin pedir prestado: recaudar suficiente para pagar las facturas internas. La ventaja: se olvidaría de pagar la deuda (o gran parte de ella o hasta que pudiera devolverla) y de seguir las condiciones impuestas desde fuera.

2. A la fuerza. La más factible porque supone que casi nadie tome una decisión de echar a Grecia.  A Grecia la arrinconan en una esquina de la habitación sin agua ni comida hasta que no le queda más remedio que salir para seguir viviendo. El gobierno de Syriza obligado a imprimir una moneda nueva. En la práctica esto sería bastante sencillo: bastaría con que el BCE (acogiéndose al argumento de que Grecia ya no paga sus deudas) dejara de prestar euros a los bancos griegos para que llenen sus cajeros. Esta segunda opción podría implicar la salida permanente o temporal del euro: podrían convivir ambas monedas (la nueva que solo serviría evidentemente para pagar dentro del país), como ya ocurre en muchos otros países, como Cuba por ejemplo con el dólar y el peso cubano.

¿Cuál tiene más probabilidades de salir ganando? La número dos, porque Grecia ya ha dicho que del euro no se va. Es la última arma de negociación que le queda. Así que de momento la llave no la tiene ni la troika, ni el pueblo griego, ni el gobierno de Syriza, ni Bruselas, ni el FMI. El botón del «off» se encuentra en Francfort: en la sede del Banco Central Europeo (un organismo no elegido democráticamente). Mario Draghi está preparado para actuar en cualquier momento. Una sola decisión suya (adoptada por convicción o por presión, vete tú a saber) obligaría al gobierno de Syriza a tomar un camino muy, pero que muy complicado que arrastraría a todo el pueblo griego. La nueva moneda a la que tendría que recurrir para mantener la economía a flote tendría mucho menos valor que el euro. Algunos calculan que un 40%. Pues imagínate que en lugar de pagarte en euros te pagan en pesetas y que esas pesetas valen mucho menos. Te puede hacer una gracia… Esto tendría muchísimas más consecuencias que no vamos a detallar en este post, pero os invitamos a que leáis algunos antiguos en los que ya hablábamos de esta posibilidad.

La siguiente cuestión es ¿si gana el «No» el domingo Grecia se tiene que ir del euro? Y aquí nos encontramos con unos cuantos mensajes interesados: porque en ninguna parte, en NINGÚN TRATADO EUROPEO, está escrito que cuando un país deje de pagar su deuda a sus socios, o se dedique a no dejar dormir a los vecinos por la noche,  se tenga que salir automáticamente del euro. Simplemente no existe porque el euro… ES IRREVERSIBLE, como recordaréis. Por si las moscas, parece que Grecia está preparando ya una defensa jurídica por si a alguien se le ocurre darle la patada. Así que lo que ha dicho Mariano Rajoy por ejemplo de que si gana el «No» el domingo en Grecia, el país tendría que abandonar la moneda única es falso. Los griegos solo votan el domingo si quieren o no aceptar las últimas condiciones que les imponen los socios y el FMI para seguir prestándoles dinero. NADA MÁS. Juncker, el presidente de la Comisión Europea también ha dicho que el «NO» supondría decir no a Europa. Pero insistimos: un impago no te lleva directamente fuera del euro. Se ha establecido esa asociación pero no es verdad. Otra cosa es que te fuercen a la salida dos que detallamos arriba.

Y por último, nos queda una pregunta que nos hacía llegar una lectora del blog:

«Querría saber la razón de que la UE no quiera que Grecia salga del € y cómo nos afecta eso a los españoles. El Pte del gobierno español ha dicho que debido a las medidas tomadas por él, los españoles podemos estar tranquilos. Después de tantos escándalos me permito poner en duda cualquier cosa que salga de los políticos, sean del signo que sean.»

Para los que no hayáis estado al tanto, el gobierno español está insistiendo en la idea de que a nosotros la salida de Grecia del euro nos afectaría poco. Que esto no es lo mismo que en 2012, que Europa está más preparada y en mejor forma física, con un presidente del BCE dispuesto a hacer «lo que sea necesario» para mantener el euro y sobre todo: que el gobierno ha hecho las reformas que tenía que hacer y que ese el más valiosos de nuestros cortafuegos.

Tiene en parte razón el PP en señalar que 2015 no es 2012. Hoy por hoy la economía está creciendo y el paro, aunque alto ya no está subiendo sino bajando (con todas las pegas que se le pueden poner a ese crecimiento y a esa creación de empleo). Pero también se han corregido los números rojos en las cuentas públicas a base de sacrificios de toda la sociedad. Ya nadie puede dudar de nosotros y de que vayamos a devolver nuestra deuda con una economía con esta nueva tarjeta de presentación, argumentan desde el gobierno.

Lo que obvia el PP sin embargo son tres cosas:

1. Que tenemos un volumen de deuda muy alto que roza el mismo tamaño que el de nuestro de PIB y que se ha disparado. Un nuevo comprador de deuda podría cuestionarse: «con la deuda que acumulan estos ya… ¿me podrán pagar a mí?»

2. La economía española sigue sin recaudar lo que necesita para cubrir sus gastos (sin tener en cuenta los intereses de la deuda). El famoso déficit/superávit primario del que os venimos hablando desde hace tiempo.

3. El hecho de que conozcas el tipo de bomba que te va a estallar no significa que sepas desactivarla. Es decir, nadie sabe ni puede asegurar que no nos pasará nada si Grecia sale del euro porque ESTO NUNCA HA PASADO. Pisamos terreno completamente desconocido. La moneda única es un experimento que debería haber salido mucho mejor de lo que está saliendo por muchos motivos. Es posible que pensemos que podemos sortear los coletazos de la salida griega de momento pero ¿quién nos asegura a nosotros que nadie volverá a atacarnos y a especular con la posibilidad de que nosotros también podríamos salir del euro porque ya no es IRREVERSIBLE? El riesgo es ese: que la puerta de la habitación se quedará semiabierta y aunque ninguno de los que queden dentro quiera salir, a lo mejor se ve obligado por las circunstacias.

¿Qué circunstancias? Para eso en concreto si hay un referente: la salida de la libra esterlina del SME (mecanismo monetario europeo previo al euro) en 1992. Los tremendos ataques que sufrió esta divisa liderados por el ahora filántropo George Soros llevaron al gobierno del Reino Unido a sacar a su moneda de este sistema. Era demasiado costosa la defensa. (Este tipo de batallas, para los que no lo sepáis se libran entre los mercados-fondos-especuladores y el banco central)

El euro tiene ahora un banco central mucho más dispuesto a utilizar su poder, pero ¿sería suficiente? Podría llegar a ser suficiente siempre y cuando el país al que se defiende cumpliera con las reglas de los generales del norte. Así ha estado Grecia y mirad cómo está después de cinco años de austeridad. Su PIB se ha reducido una cuarta parte. El país heleno ha llevado a cabo la mayor reducción de gasto jamás vista en un país en tiempos de paz, clamaba Varoufakis en las reuniones del eurogrupo.

Así que la mejor forma de resumir todo esto, la ha escrito el economista alemán WolfgangMünchau en «¿De verdad puede Europa prescindir de Grecia?» 

“Para Grecia, un Grexit representaría un gran shock a corto plazo, del que se recuperaría económicamente a largo plazo. Para nosotros, exactamente lo opuesto. A corto plazo, los costes son despreciables. A largo plazo, se aceleraría la decadencia de la UE. Impedir el Grexit debería ser la prioridad más destacada de la política alemana y europea. En interés propio.”

Macroeconomía, Política




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