GRECIA, POR QUÉ ESTA VEZ ES DIFERENTE



Ha tardado, pero ha terminado llegando: Grecia ante el abismo. Nunca se había acercado tanto. Las líneas rojas se han cruzado (y en ambos bandos me atrevería a decir). Y como seres humanos que somos nos preguntamos lo de siempre: ¿quién tiene la culpa de esto?  ¿Tiene Grecia al fin lo que se merece? ¿Ha sido realmente tozuda en sus negociaciones? ¿Sus socios han sido flexibles en los discursos pero inflexibles en la práctica? ¿Es lo mejor que le puede pasar al país, dejar de pagar su deuda y salir del euro? ¿Un comienzo de cero?

Viñeta de hace unos años de The Economist

Como casi todo en la vida, aunque se nos llene la boca diciendo que los matices y los grises importan, el caso griego no es una excepción: aquí hay claramente dos bandos:

El que piensa que Grecia tiene un morro que se lo pisa. Así que si les preguntarais os dirían algo así:

«Es el precio por haber vivido por encima de sus posibilidades durante mucho tiempo. Le han rescatado ya en dos ocasiones. Si quiere seguir recibiendo ayuda de sus socios tendrá que hacerles un poco de caso y reformar, recortar y subir impuestos para generar dinero con el que devolver las deudas. Es de locos pretender seguir pidiendo dinero pero ir a la tuya.  La gente no se puede jubilar con 52 años, ciertos productos de la compra no pueden tener un IVA tan reducido… Es injusto si se compara con los países que precisamente ofrecen ayuda. Así no funciona el mundo. Greece Grow Up! (me he permitido la licencia de hacer un juego de palabras porque a este bando le van mucho esas cosas. Ellos recurren mucho a términos como Grexit, Grexident…)»

El que piensa que Grecia después de toda la austeridad vivida merece intentar salir del hoyo de otra manera. Su argumento es el siguiente:

«Si Grecia ha vivido por encima de sus posibilidades a lo mejor también es porque alguien ha ahorrado por encima de sus posibilidades. ¿De dónde salía todo ese dinero que llegaba al país? ¿De debajo de las piedras? Aquí el único responsable no es el que gasta sino el que presta también. Pero esos se fueron de «rositas» (lo explica muy bien este video de cinco días). El marrón lo tenían los bancos pero cuando las cosas se torcieron en Atenas se lo pasaron «por arte de magia» a los países europeos. (Hey, esto me huele a algo familiar). Total, mejor eso que vivir una crisis bancaria en casa propia por culpa de  los préstamos a los griegos. Ahora, después de cinco infructuosos años de recortes para volver a la senda del buen país responsable, los griegos piden otra cosa que no sea austeridad. Porque es evidente que no funciona. Proponen reformas de calado y no recortes porque la población (con una pobreza en niveles altísimos) ya no puede más. Y hey! una cosita más: la deuda que han acumulado hay que perdonar una parte. Al fin y al cabo los griegos han sido los únicos en asumir responsabilidades pero ¿dónde están los que invirtieron mal?

Así que ambos bandos han apurado hasta el final a ver si llegaban a un acuerdo que permitiera a Grecia seguir recibiendo ayudas para pagar a los países-instituciones con los que estaba negociando. Vamos un «te presto pero mañana me lo devuelves porque me lo debías». Y en esto no se ponen de acuerdo.

– Que si no subes bastante el IVA.

– Vale no, pero subo impuesto de sociedades.

– Pero entonces te cargas la recuperación, mejor toca el IVA y reforma todavía más las pensiones.

– ¿Pensiones? Si la gente se prejubila porque no hay trabajo y necesita asegurarse unos ingresos.

– Bueno vale, pero tu gasto en pensiones no lo aguanta tu economía.

– No lo aguanta porque os habéis cargado una cuarta parte de mi PIB con la austeridad.

– No se puede vivir por encima de tus posibilidades.

– Otra vez volvemos con lo mismo. ¿Sabes lo que te digo?

– ¿Qué?

– Que voy a hacer un referéndum.

Y salta todo por los aires. El gobierno griego de repente se desmarca diciendo que lo tiene que consultar con su pueblo vía referéndum el viernes pasado. Los echan o los griegos se van de la reunión de ministros de finanzas (como comprenderéis hay versiones en ambas partes). El caso es que en Bruselas flipan. ¿Qué es eso de consultar? Por un lado no pueden oponerse abiertamente a algo tan democrático como un referéndum pero por otro les sale la vena pragmática: ¿A dónde vais con un referéndum el día 5 de julio si esta oferta de acuerdo que os hacemos expira el día 3o de junio?

Se da por sentado que Grecia no podrá hacer frente a su pago de deuda con el FMI el día 30 de junio. Eso lo convertiría oficialmente en un moroso. El término más socorrido en estos casos es «default». Grecia entra en default, sería un ejemplo. ¿Y qué? Pues que el resto de países instituciones a los que Grecia debe dinero también le consideran un moroso. Y entre ellos está el BCE, que sigue inyectando euros en los cajeros griegos de manera más intensa en las últimas semanas. De momento ha dicho que lo seguirá haciendo pero que no aumentará límite máximo como le había pedido. Pero atención pregunta: ¿en qué cabeza cabe que Grecia no le pague al BCE el dinero que le tiene que devolver en julio y el BCE siga ayudando a los bancos griegos a atender las peticiones de retirada de euros de sus clientes?

La clave hoy está en los bancos. Sin BCE no hay euros. Sin euros no hay bancos y la economía griega, que ya va de mal en peor en lo que va de 2015 con tanta incertidumbre, se colapsa. ¿Por qué?

Supongamos que eres funcionario griego y el gobierno tiene dinero para pagarte a final de mes. Cobras. Fenomenal. Pero el dinero está en tu banco. Es un apunte contable en tu cuenta. Tú necesitas dinero para pagar en tiendas, comprar, recibos… (Grecia además es un país donde no se utiliza mucho el pago con tarjeta). Pero resulta que en el cajero de tu banco no hay euros. Se han agotado. Ni en el de al lado del otro banco pagando comisión puedes obtener efectivo. Podrías ir a la tienda, llevarte lo que necesites y decirle al tendero: «te pagaré cuando tenga euros». ¿Se fiaría de ti? ¿Y el tendero? ¿Cómo pagaría a sus proveedores si tú ni ningún cliente le han podido pagar en euros? Les diría lo mismo: «te pagaré cuando tenga euros». ¿Se fiaría el proveedor del tendero? Es difícil que funcione este sistema sin moneda durante mucho tiempo. Se tendría que recurrir a otro tipo de sistema con una moneda diferente que sí pudiera circular. Pero eso es adelantarnos quizá demasiado.

Volvamos a los bancos. Como ahora más que nunca Grecia tiene un pie fuera del euro, se ha tenido que cerrar obligatoriamente los bancos para evitar que los cajeros y ventanillas de las entidades se queden sin euros. Vamos, que los que tienen y van pidiendo todos los días, de momento al BCE, se van a racionar por persona y día.

Una aclaración: el BCE no regala ese dinero a los bancos griegos. No, no. Es un préstamo por el que les cobra intereses, intereses más altos de los que pide a otros bancos europeos. ¿Por qué? Porque las entidades griegas van por la vía «ventanilla de urgencia» (ELA) y esa es más cara.

Esto tendrá todavía peor pinta el día que el BCE diga que ya no presta más dinero a los bancos griegos. Puede ser inminente ya que Mario Draghi ha dicho que está preparado para revisar esta situación. Ahí habrá que ver qué pasa. A Chipre amenazaron con cortarle el grifo y el gobierno firmó lo que le pusieron delante. El Gobierno de Syriza parece dispuesto a dar más batalla: ¿es una irresponsabilidad llevar la situación, el futuro del país tan lejos? Claramente tienen más que perder ellos que el resto de socios europeos. Sin embargo el ministro de economía griego, Yanis Varoufakis (al que parece ser la mayoría de sus colegas europeos detestan), está empeñado en que si Grecia cae, otros países pueden seguirle: Irlanda, Portugal, España, Italia… Basta un pequeño agujero en el sistema (Grecia no es una economía muy grande en la unión monetaria) para que todo se venga abajo, argumenta. Ya vimos los ataques de los mercados a otros países con problemas como el nuestro en el año 2012.

Pero Bruselas cree que no estamos en 2012. La zona euro tiene a su disposición más elementos para defenderse de posibles ataques. La salida de Grecia podría no ser tan letal como ellos dicen. Se podría controlar. Estamos preparados.

Muy bien, están preparados: ¿cuánta deuda creéis que recuperaremos los socios europeos de Grecia si ésta se sale del euro?

¿Quién tiene razón? ¿realmente queremos comprobarlo? Como dijimos hace exactamente TRES años, el 29 de junio de 2012: Nos jugamos mucho más que el euro

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Hay una tercera visión: la de los que piensan que Grecia estaría mucho mejor fuera del euro. Que la moneda única ha sido una estafa que solo ha beneficiado a determinados países, sobre todo a Alemania. Lo mejor que les puede pasar es salirse del euro, olvidarse de sus deudas y empezar de cero. Tendría que vivir evidentemente con sus propios medios durante un largo tiempo. Nadie les iba a prestar un duro con ese historial. ¿Tiene Grecia capacidad de generar ingresos para pagar pensiones, salarios, educación, sanidad, infraestructuras, defensa…? A finales de 2014 sí: tenía superávit primario. Hoy por hoy es complicado saberlo y más si se sale del euro.

Son las 2.38 de la madrugada. #lavidanomedaparamás

Pero mañana, más.

Macroeconomía, Política




1 Comentario en “GRECIA, POR QUÉ ESTA VEZ ES DIFERENTE

  1. OCDE ya ha dicho que la recuperación de Grecia será lenta, el acondicionamiento es que no tiene que abandonar las reformas. Aunque aun existe un ligero descenso del 0,1% este 2016, las proyecciones apuntan a que va a tener un ligero crecimiento en 2017.

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