HA LLEGADO EL MOMENTO «DE» MINSKY



He pensado que si Elvira Lindo escribiera este post, podría empezar así:

“Le dije a Evelio: mira, yo soy muy de Minsky. De toda la vida, vamos. Lo que pasa es que se me había olvidado.”

Así que voy a intentar escribir esto al estilo Lindo, que no Linde*   Allá voy.

La próxima vez que pille el cuarto de juguetes de mis hijos hecho un empastre (por favor, no os perdáis este video de Eugeni Alemany para conocer el término “empastrá”) les voy a amenazar con sufrir un momento Minsky**. Será mi homenaje casero, ahora que el do it yourself está tan de moda, a este economista mayoritariamente desconocido.

Yo lo admito sin complejos: había leído sobre Minksy en varios libros (he visto hasta subrayados y anotaciones al margen para mi perplejidad), pero como la mayoría de las cosas que leo, se me había olvidado. (Nota para algún megafan suelto: que no se os caiga ningún mito, siempre hemos dicho que hay gente mucho más sesuda y preparada. El cráck de Nuño Rodrigo escribió sobre el Momento Minsky ¡antes de que cayera Lehman!). Total, que el año pasado volví a tropezar con su nombre, hace unas semanas otra vez… Y pensé: esto es una señal.

¿Qué es exactamente el Momento Minsky? La mejor forma de explicarlo que he encontrado es esta:

coyote

El coyote sigue moviendo las piernas en el aire hasta que se da cuenta de que se va a caer. ¿Os suena de algo? Los mercados financieros del mundo avanzado sufrieron su momento Minsky a partir de 2008 y fue entonces cuando las teorías de este economista se revisitaron porque nadie entendía lo que estaba pasando. «¿Cómo nadie predijo esto», preguntó  la mismísima Reina de Inglaterra en su visita al templo del LSE (London School of Economics) a finales de 2008. *** Evidentemente Isabel II tampoco había oído hablar en su vida de Hyman Minsky. Pero es que Alan Greenspan, conocido como el maestro, ex presidente de la Reserva Federal durante 19 años, que se suponía que sabía mucho más, estaba igual de desorientado que la monarca británica:

“Yes, I found a flaw, I don’t know how significant or permanent it is, but I’ve been very distressed by that fact”. 

“Sí, he encontrado un fallo. No sé cómo de grande es o si será permanente, pero he estado muy angustiado por este hecho”. (octubre 2008)

Pobre… Minsky que no vivió para ver este momento (murió en 1996), con lo a gusto que se queda uno cuando suelta un justificado: «TE LO DIJE. ¿Y desde cuándo te lo vengo diciendo?» Pues ya en los años sesenta, si señoras y señores, SESENTA, Minsky elaboró una teoría que describía perfectamente lo que nos ocurriría más de treinta años después: «la estabilidad desestabiliza». Y le dan ganas a uno de seguir: y el gran desestabilizador que la estabilice, buen estabilizador será. Pero no aclara mucho.

Lo que quería decir Minsky es que cuando todo va bien la gente se empieza a confiar, a relajar, asume más riegos sin valorarlos de la misma manera, nos terminamos convenciendo (gobierno, bancos, empresas, familias…) de que esta vez es diferente y que la prosperidad durará siempre. Y entonces lo que estamos haciendo es plantar, en tiempos de prosperidad, la semilla de la próxima crisis. Porque llegará el día en el que caiga ese castillo de naipes. Momento Coyote-Minsky.

En realidad es como una película de los Gremlins. Son monísimos y adorables siempre y cuando no les des de comer después de medianoche. Los animal spirits de los que hablaba Keynes: las emociones, impulsos, la confianza que guían nuestras decisiones están bien hasta que les cebas con un cordero al horno a las tres de la mañana y se presenta la exuberancia irracional, el gremlin malo.

gremlins-reboot

Más teóricamente, ¿cómo se generaba esa inestabilidad? Pensemos en una hipoteca y en tres tipos de inversores:

Inversor 1. Puede pagar los intereses y parte del dinero que le han prestado.

Inversor 2. Solo puede pagar, de momento, los intereses de la hipoteca.

Inversor 3. No tiene capacidad para pagar ni capital ni intereses pero confía en que el precio de la vivienda subirá tanto que podrá devolverlo todo en el futuro.

Si los inversores tipo 3 empiezan a ser abundantes, entonces tendremos un problema. Los bancos, decía Minsky, por naturaleza, buscarán innovar para seguir ganando dinero. La propia economía engendraría su propia crisis. (¡Ostras, en realidad vuelve a ser como los Gremlins! Menudo filón de película). En el mundillo se conoce como  inestabilidad endógena (es decir, que viene de dentro).

Vamos, que la economía es como una montaña rusa pilotada por los bancos y la deuda. ¿Os suena de algo? Y sufrimos subidas y caídas (los conocidos como ciclos económicos) por culpa de esos fallos que se generan dentro del propio sistema. Por lo tanto, los gobiernos, reguladores, agentes, etc. deberían tratar de limitar esos errores para que no se vuelva a repetir exactamente lo mismo.

A Minsky no le hizo caso ni Blas. La realidad era otra: desde los años setenta si algo le pasaba a la economía era por culpa de una crisis del petróleo, una guerra, la invención de internet… Por supuesto que esos elementos podían generar depresiones. Pero las crisis más profundas y nocivas se generarían dentro del propio sistema, insistía.

Otra de las razones por las que no se hizo famosa la teoría de la inestabilidad de Minksy fue porque no tenía un modelo matemático que la respaldara. De hecho, en estas cinco páginas traducidas por Jorge Bielsa os podéis hacer una idea sin tropezar con ninguna fórmula matemática. Todo un hito en el mundo económico.

Ahora un profesor, Steve Keen, una especie de heredero oficial de sus ideas y que viste camisetas muy originales, ha desarrollado ese modelo matemático que le faltaba a Minsky gracias a una campaña de crowdfunding. Mentiría como una bellaca si dijera que entiendo lo que está haciendo. Pero me quedo con lo poquito que he asimilado: se trata de incorporar la deuda y el sistema financiero a los modelos que estudian/predicen/analizan cómo funciona la economía.

¡Santo cielo! Es que con la inmensa deuda que tenemos, ¿hay gente que estudia la economía sin tener en cuenta ese factor? Pues parece que sí, y son mayoría. Tropecientos, vamos. La gente que mueve el cotarro, sort to speak, no contempla ningún momento Minsky. Ni de él ni de nadie. Dan por sentado que la economía está en equilibrio, no que no se mueva, sino que evolucione de manera estable.

Minsky debería seguir estando de moda por más tiempo.Prueba de ello es el último libro de Martin Wolf (editor del Financial Times y uno de los periodistas económicos más reputados), “The Shifts and the Shocks”. Wolf explica por qué decidió escribirlo citando al» economista ignorado»:

“I was guilty of working with a mental model of the economy that did not allow for the possibility of another Great Depression or even a ‘Great Recession’ in the world’s most advanced economies. I believed that such an event was possible only as a consequence of inconceivably huge errors by bankers and regulators. My personal perspective on economics had failed the test set by the late and almost universally ignored Hyman Minsky. This book aims to learn from that mistake.”

“Fui culpable de trabajar con un esquema mental de la economía que no admitía la posibilidad de caer en otra Gran Depresión ni en una Gran Recesión en las economías más avanzadas del mundo. Creí que esa posibilidad solo era factible como consecuencia de tremendos e inconcebibles errores por parte de banqueros y reguladores. Mi perspectiva personal de la economía no pasó el test que planteó el casi universalmente ignorado Hyman Minsky. Este libro pretende aprender de ese error.”

 

Una teoría económica que no tiene en cuenta la posibilidad de una crisis como la que hemos vivido es como si la ingeniería no contemplara la posibilidad de que se cayera un puente o como si la medicina se estudiara sin contemplar el riesgo de un ataque al corazón, argumenta Wolf.

De cajón de madera de pino. A ver si llega por fin el  Momento DE Minsky.

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Me tiraría un día entero hablando de esto, pero no me esforzaré  más porque lo fácil que es enlazar a un link:

New Yorker, John Cassidy: “The Minsky moment”.

The Economist: “The Fed discovers Hyman Mynsky”.

Blog de José Monzó Marco “Momento Minsky: fragilidad sistémica”.

Pero esto no acaba aquí. En breve volveremos a hablar de Minsky.

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*Luis María Linde, Gobernador del Banco de España. El que dijo esto: “Apartarse de un camino que nos lleve a situaciones imposibles e insostenibles no es “austeridad”, sino sentido común y, en un sentido muy real, patriotismo”. http://www.bde.es/f/webbde/GAP/Secciones/SalaPrensa/IntervencionesPublicas/Gobernador/Arc/Fic/linde080415.pdf

** Esta expresión la acuñó Paul McCulley, del todopoderoso gestor de fondos PIMCO.

*** El economista que contestó a la reina tiene nombre español y está ahora muy de moda: Luis Garicano: http://www.tiempodehoy.com/espana/un-espanol-en-la-corte-de-la-reina-de-inglaterra

La reina volvió a preguntar lo mismo años después: http://www.abc.es/videos-internacional/20121214/isabel-crisis-2035144343001.html

 

Bancos, Macroeconomía, Para leer




2 comentarios en “HA LLEGADO EL MOMENTO «DE» MINSKY

  1. Muy buen extracto. Me encanta el ejemplo de los tres «inversores».
    En realidad solemos usar la palabra «inversión» en vano. Desde un punto de vista shumpeteriano, siempre hay inversiones necesarias, esto es, acumulación de bienes de producción (en sentido amplio, incluyendo capital humano y social) que hacer en una economía en crecimiento. El problema estriba cuando la relación entre lo que esas inversiones generan de forma genuina se mezcla con otro tipo de «rendimientos» que NO proceden de ello. Los gremlins de la historia (muy gráfico también)son aquelloos que operan en el mercado fiananciero sin tener en cuenta en ningún momento el contravalor real que tienen los stocks (activos) y los flujos (rendimiento genuino de esos activos).
    Por supuesto, los gremlins son los hacedores de burbujas especulativas. El problema es que últimammente los que están al cargo del asunto no ven más forma de aumentar la «actividad» nocturna que darles un buen baño a los gremlins de vez en cuando a partir de las 12 de la noche…

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