UN PIKETTY PARA TODOS LOS PÚBLICOS



La mayoría de la gente que conozco no ha oído hablar de Thomas Piketty. No sabe que se ha hecho famoso por escribir un libro sobre desigualdad llamado “El capital en el siglo XXI”. Que tiene 900 páginas en su versión original y unas 600 en su traducción al castellano. Que se ha traducido a 30 idiomas, entre ellos el chino, y que ha suscitado un debate que ha traspasado el terreno académico. ¡Los políticos están hablando de desigualdad! Eso no ocurría hace uno o dos años. No es todo mérito de Piketty; la crisis ha ayudado mucho a poner encima de la mesa esa realidad. Pero el economista francés ha contribuido con sus teorías y análisis a que se establezca ese necesario debate del que ya os hablamos en el blog.

Tuvimos la suerte de entrevistarlo en Noticias Cuatro y pensamos que como “Introducción a Piketty” el video está muy bien.

Bien es cierto que no es el primer economista en señalar este latente problema, tal y como explica muy bien Alicia González en esta entrevista. Pero la visión histórica que recoge Piketty es única y de ahí el interés generado.

Es muy probable que la mayoría de las personas que no sepan quién es Piketty no se animen a leer su libro, a pesar de que el autor insiste en que “cualquiera puede leerlo. No hace falta tener conocimientos previos”. Asegurar que su libro pretende contribuir a la divulgación de la economía puede sonar un poco naïve porque seiscientas páginas de economía con muchos gráficos (¡sí con muchos gráficos! No sé por qué la gente les tiene tanto miedo) es ya de entrada desalentador para alguien que no tenga mucho interés en la materia.

No me malinterpretéis: yo creo que con un poquito de esfuerzo se puede leer perfectamente el libro. “A mí no me hace falta leer su libro para saber que la desigualdad ha aumentado. Es evidente que es así”, me contestó un amigo estas vacaciones. Tiene en parte razón. Pero la visión histórica, las fuerzas que mueven hacia arriba o hacia abajo esa desigualdad son muy interesantes.

A Piketty se lo rifan ahora los políticos de izquierdas. Vino a España y se reunión con el PSOE y PODEMOS. “Del PP no me han llamado, pero habría estado encantado en verme con ellos”. Y eso que Mariano Rajoy y Piketty opinan lo mismo respecto al paro: “el desempleo es la mayor fuente de desigualdad”.

La cuestión no es tanto, me atrevería a decir, si existe o no desigualdad, sino qué hacer o no hacer al respecto. Y ahí se terminan las coincidencias. Porque el reparto de la riqueza es un tema sobre el que la mayoría de la gente tiene una opinión muy fuerte. Tanto si es de izquierdas como si es de derechas

Piketty propone un impuesto a la riqueza progresivo. Es decir, si eres rico de verdad, y tu riqueza está valorada en más de 5 millones de euros, paga todos los años un porcentaje. Si eres muy rico y tienes 10 millones de euros (entre propiedades, acciones, etc) paga un poco más.

Es interesante el debate que el autor estableció con la persona más rica del planeta. ¿Qué opina Bill Gates el creador de Microsoft del libro de Piketty? Ambos tuvieron una conversación por Skype el pasado verano. El economista francés la resume en esto: “Me dijo que estaba de acuerdo en lo que contaba en el libro pero que no quería pagar más impuestos”.

Gates lo que hace es argumentarlo de otra manera: ¿es lo mismo un rico que crea una empresa, que otro que destina su fortuna a ONG’s, que otro que se lo gasta en yates y aviones? El empresario lamentaba que Piketty no se hubiera fijado en el lado del consumo. Esas personas mega ricas que salen en sus gráficos (y que incluyen a Gates), ¿están contribuyendo a reducir precisamente esa desigualdad?

Gates lo que quiere es decidir cómo y en qué repartir su fortuna. Él y su mujer tienen una Fundación y además están en la lista de las 128 fortunas comprometidas con The Giving Pledge: donarán más de la mitad de su riqueza a causas filantrópicas. ¿Y cómo se asegura uno de que realmente lo harán? “Es un compromiso moral, no un contrato legal”, dice la página web. Todo esto le parece muy bien a Piketty pero no invalida su propuesta del impuesto a la riqueza. “Es díficil organizar una sociedad dejando a cada persona la decisión de en cuánto quieren contribuir al bien común”, opina.

Es precisamente la parte de las propuestas la más criticada del libro. Muchas personas opinan que el texto es magnífico pero las soluciones fallidas e irrealizables. Por muy positivo que pensemos que sea el debate, ¿alguien ha cambiado de opinión después de leer un libro? Y de nuevo sale el Piketty combativo: “Quizá no soy tan pesimista como tú… Yo creo en el poder de las ideas y de los libros”. De momento el poder de ventas lo tiene: su libro ha vendido 15.000 ejemplares en nuestro país en menos de dos meses. 300 al día.

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