EL QE ES COMO LA DIETA DUKAN


Draghi Gandalf

Este fotomontaje nos lo mandó @CaoticaEconomia

 

El QE es como la dieta Dukan. ¿Sabes esa sensación de haber perdido la cuenta de cuántas veces te has puesto a régimen sin éxito?  Hasta que un día te cruzas con el vecino y resulta que ha perdido 10 kilos en un tiempo récord hinchándose a proteínas. Y tú dices, ¿pues por qué no me va a funcionar a mí? Pues el QE es algo parecido. El BCE va a engullir más de un billón de euros de bonos públicos (principalmente) solo que en este caso no se quiere adelgazar, sino engordar, crecer. El BCE ya lo ha intentado todo: rebajas de tipos de interés para estimular la economía, manguerazo de liquidez a los bancos para que presten, tipos negativos para desincentivar que las entidades tengan el dinero ocioso…

Hasta Mario Draghi ha perdido la cuenta de las veces que lo ha intentado:

«En estos tres años hemos bajado los tipos de interés», decía la semana pasada, «no sé ya cuántas veces, cuatro, cinco o seis veces quizá.»

«In these three years we’ve lowered interest rates I don’t know how many times, four or five, six times maybe.»

Y harto de ver que la cosa no servía para nada, miró al otro lado del Atlántico y vio que la dieta Dukan (QE) de la Reserva Federal había conseguido poner a la economía estadounidense en la senda de la recuperación. Como todo, tiene sus detractores. Hay muchos economistas y expertos que dicen que lanzarse a engullir bonos del Tesoro español, fránces, alemán, italiano, etc. es una locura y disparará el colesterol, es decir, la inflación. ¿Por qué? Porque el BCE va a poner en marcha la máquina de hacer dinero para comprar toda esa deuda y ¡eso es un sacrilegio! ¡Nadie puede acelerar a su antojo el ritmo de creación de billetes de esa máquina! ¡Lo único que hará es generar inflación y devaluar la moneda! (Aclaramos un poco más esto al final del post para los que sigáis teniendo dudas)*

Veamos agoreros ortodoxos, dice Draghi mirando a Berlín:

«Y cada vez que lo hacíamos (bajar los tipos de interés) había alguien que decía que era muy expansivo y que habría inflación. (…) A ver por favor, la gente que dice que habrá inflación, ¿de verdad? ¿cuándo?»

«And each time someone was saying this is going to be terribly expansionary, there will be inflation. (…) Also for the people who say that there will be inflation, yes, when, please? Tell me, within what?»

La verdad es que de momento la realidad avala a Draghi. En EE.UU. han hecho de todo y los precios solo subieron un 0,8% en 2014. Allí de hecho ya han dejado la dieta QE y han empezado a comer hidratos. Aquí en Europa vamos camino de la deflación con una caída del 0,2% en diciembre. O lo que os lo mismo a efectos prácticos y parafraseando al BCE «un periodo muy prolongado de baja inflación». Y ya lo único que quedaba por probar era la compra masiva de deuda pública: la famosa bazuca o helicóptero.

Una compra con limitaciones y condiciones, no se vayan a pensar los gobiernos despilfarradores  (que los hay y muchos, según Berlín) que esto es jauja y que van a poder gastar todo el dinero que quieran porque allí estará el BCE para zampar bonos. Las reglas del QE son estas:

1. No se comprará más de un 25% de cada emisión de bonos.Es decir, no podrá hacerse con el 75% de los bonos a 10 años de un país. Tendrá que dividir entre otros plazos. Además, esas compras se harán en el mercado de segunda mano.  ESTÁ PROHIBIDO aparece por cualquiera de las 24 subasta que tiene programas este año el Tesoro español de nuevos bonos.

2. La cifra de compras que vaya acumulando el banco central no podrá superar en ningún caso el 33% de la deuda que tiene circulando ese país. Para nosotros, como nuestra deuda total ronda el billón de euros, las adquisiciones no podrán superar en total los 333.000 millones.

3. Las operaciones se harán poco a poco a un ritmo de 60.000 millones al mes a partir de marzo y hasta septiembre de 2016 o incluso más si la inflación no remonta.

4. Las compras las hacen los respectivos bancos centrales. Y ellos asumen el riesgo de que esos bonos que compran paguen o no sus intereses prometidos y recuperen al final del plazo su dinero. A ver, ¿pero no habíamos quedado en que esto eran un plan del BCE? Sí, pero con esa pega: si algo sale mal en teoría apechugará cada país por su cuenta. En nuestro caso, el Banco de España. ¿Pero el Banco de España está preparado para asumir pérdidas? Según Draghi, todos los bancos centrales cuentan con un colchón (buffer es su nombre técnico) para hacer frente sin problemas a esta posible contingencia. «Nothing will happen».

A Draghi se le preguntó mucho sobre este último punto: el reparto del riesgo. Él trató de restarle importancia: las compras se iban a hacer sí o sí. ¿Qué más daba si las hacía él en persona o delegaba en otros? Es complicado, y la única forma de saber si esto realmente importa es si vuelven las dudas sobre la solvencia de los países débiles (oséase, nosotros entre otros).

Y ahora la pregunta del millón: ¿cómo puede ayudar el QE a la economía europea? 

Ya hemos dicho que en tema precios nos va mal. Tenemos caída y eso no es bueno, como ya os hemos explicado en el blog. En crecimiento tampoco estamos para tirar cohetes. Un plan como el QE inyectaría mucho dinero en el sistema de varias maneras:

.- El Banco central de turno compra bonos que tienen los bancos como inversión. Esa entidad recibe dinero contante y sonante recién salido de la máquina a cambio. ¿Qué hará con él?, se preguntaba Draghi el otro día. Pues puede conceder un préstamo, puede invertirlo en comprar una empresa, o en saldar una deuda, o en comprar acciones en bolsa. También puede no hacer nada con ese dinero pero entonces tendría que pagar la tasa de interés negativa de depósito que fijó el BCE para desincentivar precisamente eso. Así que esperemos que el dinero circule.

.- Las decisiones que se empiecen a tomar hoy servirán de guía para el futuro y eso ayudará a mejorar la demanda, aumentar el empleo, el consumo… Además, como ya se sabe que habrá más euros en cirulación, la moneda única ha perdido bastante valor frente a otras divisas. Eso ayuda a abaratar nuestros productos y a vender más fuera de la zona euro.

.- Las compras que realicen los bancos ayudarán a reducir los tipos de interés de los nuevos bonos que se emiten. De hecho, gracias a la caída de la famosa prima de riesgo nos hemos ahorrado unos 13.000 millones de euros de intereses según el Gobierno. Y eso es un alivio en unos presupuestos donde todavía hay señales de recortes.

.- Para las familias hipotecadas esa caída de tipos que se anticipa se traduce en más caídas del euribor. De hecho este índice de referencia en Europa ya ha adelantado este movimiento del BCE así que los que revisen hipoteca y no tenga una cláusula suelo dispondrán de más dinero para gastar.

.- Las personas con dinero invertido en bolsa también saldrán ganando porque en teoría un QE es un «chute» para las acciones que cotizan. Hay más dinero para que la gente las compre. Eso genera un efecto riqueza que también se puede traducir en más consumo.

.- Y con un poco de magia potagia el QE habrá ayudado a recuperar unos niveles de inflación saludables en torno al 2%.  Mientras tanto los bancos centrales habrán apilado un buen montón de deuda pública, que en teoría, no les habrá dado mayores problemas e incluso en algunos casos les habrá generado intereses.

Así que hay tres opciones: 

A) Que la dieta Dukan QE realmente funcione como espera el BCE.

B) Que los bancos centrales se inflen de deuda, no sirva para nada y encima tengamos una inflación galopante.

C) Que no pase nada y tengamos que recurrir ya no sé sabe a qué. ¿Por qué después del QE hay algo más? Pues parece que no. ¿Qué pasa si no funciona?, le preguntaron a Draghi en la rueda de prensa:

«Hemos presentado un plan A y tenemos un plan A. Punto.»

«We just present a plan A and we have a plan A. Period»

Así que nosotras no añadiremos mucho más. Hay gente mucho más sesuda que ha escrito análisis muy buenos sobre el QE. El periodista Pablo Rodríguez  ha hecho una fantástica recopilación de estas crónicas.

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* En la jerga económica a esto se le llama monetizar la deuda. Volvamos a la peseta para entenderlo. Nuestro país tiene su Banco de España, propietario de la máquina de hacer billetes. Pues va el gobierno de turno y gasta tanto dinero que no tiene bastante con lo que recauda. No hay problema: ¿Qué faltan 100.000 millones de pesetas para pagar este mes? Pues se llama al Banco de España y que imprima 100.000 millones en billetes. Al final la gente se daría cuenta de que la peseta vale menos. Cada vez hay más billetes en circulación. Suben los precios. Comprar el petróleo fuera nos cuesta más dinero porque la peseta se devalúa (si es tan fácil imprimirla esas pesetas pierden valor. Esto es como los cromos: si hay pocos de Messi o si hay muchos no es lo mismo a la hora de cambiarlos por otros, ¿no?)

De la foto de Draghi Gandalf ya hablamos otro día porque hoy ya nos hemos extendido mucho. Pero básicamente seguimos el guión de la película del Señor de los Anillos: la amenaza no fue suficiente. El «whatever it takes» funcionó pero finalmente el mago se ha tenido que emplear a fondo para vender al monstruo.

En 2014  hemos escrito mucho sobre política monetaria. Aquí os recomendamos unos cuantos posts:

1. Vocabulario de guerra para entender al BCE.

2. El kit de herramientas del banquero central: ¿Panoramix o Cayo Coyuntural?

3. En defensa de Mario Draghi

4. Expect-deflation o la importancia de las expectativas en la deflación 

Gracias a Laura y Anuska por preguntar.

Bancos, Macroeconomía, Política




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