¿QUÉ ERES? ¿MÁS DE OFERTA O DE DEMANDA?



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“De nada sirve dar 300 euros a la gente a las puertas de unos grandes almacenes”. Alguien que dice eso con tal rotundidad, ¿qué crees? ¿es más de oferta o de demanda?

Álvaro Nadal, el asesor económico que Rajoy tiene en La Moncloa, es el autor de esa frase. Un ejemplo al que recurre habitualmente para explicar que el problema que tiene nuestro país es un problema de oferta y no demanda. Su visión de la situación actual ya la explicamos en este post: “en este país no es difícil conseguir que la gente compre. Lo difícil es que elijan el producto español. El problema es la competitividad.” Si eres de los que piensa lo mismo, deberías repetir al menos diez veces “competitividad” todos los días antes y después de levantarte de la cama. Solo así conseguirías ponerte a la altura del consejero de Rajoy.

Los hay que piensan todo lo contrario, que la gente no compra porque no tiene dinero, porque el futuro le parece incierto y no se atreve a dar el paso. Como consecuencia, las empresas no contratan porque no tienen más pedidos. Entre los defensores de esta visión encontramos a Emilio Ontiveros, que en estas declaraciones a El País lo dejaba muy claro con esta frase: “Si yo tuviera una lámpara mágica, y solo pudiera pedir un deseo, lo tengo claro: más demanda”.

¿Tú ya lo tienes claro? ¿Eres más de oferta o de demanda?

Analicemos esta cuestión desde el punto de vista del crédito. ¿Los bancos no dan crédito porque no hay demanda o porque lo hay oferta? Las entidades dicen que ellos están con el grifo abierto y que su creación de crédito nuevo está creciendo, sobre todo en PYMES (que ahora es donde se estás centrando el negocio). Incluso el Santander comentó el otro día que tenían ¡¡¡líneas de crédito aprobadas para empresas y no se estaban utilizando!!! Algo inaudito, según el consejero delegado de la entidad.

Es posible dar crédito y quitarlo al mismo tiempo. Me explico: los bancos por un lado cierran el grifo o cancelan préstamos a sectores como el del ladrillo (con lo cual el crédito se reduce) pero por otro lado crean nuevos préstamos a pymes y hogares. Sin embargo, el resultado entre lo que restan y lo que suman de crédito nuevo sigue siendo negativa. Ganan los recortes. Eso dicen es sano porque forma parte del necesario desapalancamiento del que ya os hemos hablado en el blog. Es decir, algunos lo ven como un proceso virtuoso y no negativo porque España tiene mucha deuda privada (unas dos veces su PIB). Los problemas llegan cuando todos los sectores de la economía se ponen a recortar su deuda. Entonces, ¿quién consume, ¿eh?

Pero quizá, si se le preguntamos a un empresario español por el crédito su visión sea completamente distinta: los bancos no dan tan fácilmente dinero. Y si lo hacen imponen unas condiciones muy malas que hacen replantearse a uno toda la operación. Quizá es mejor esperar a que la situación mejore. No están interesados. Para ellos el problema sería más de oferta de crédito que de demanda.

Las entidades se han cansado de repetir que hay dinero para una demanda solvente. ¿Pero qué es una demanda solvente? “Pues alguien que sepamos que nos va a devolver el dinero”, aclaraba el consejero delegado del BBVA. La respuesta, evidentemente, no es científica, sino opinable.

¿Y qué opina de todo esto el banquero de los banqueros? Es decir, Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo. Pues el BCE lleva ya bastante tiempo inyectando dinero en el sistema para que circule. Incluso puso sobre la barra una nueva ronda de liquidez (dinero barato para los bancos) con la condición de que lo prestaran a las empresas. La medida, de momento, ha tenido un éxito limitado. El crédito a los hogares crece a un raquítico ritmo del 0,6 por ciento en la zona euro (que la cosa no solo está mal aquí en España…) Hay elementos externos que han condicionado este dato.  El “striptease” al que han sido sometidos los bancos con los test de estrés ha tenido mucho que ver con este tímido avance del crédito. ¿Y por qué? Pues porque los bancos, en cuanto les dijeron que iban a tener que “desnudar” sus cuentas se pusieron a régimen estricto. Dar crédito suponía algo así como salir con un kilo de más y los bancos europeos querían salir monísimos en la foto para luego comprar la revista y comparar (y comentar). “Uy, qué bien he quedado. Mejor que fulanito…”

Contaba hoy Draghi que ahora que ya saben que no se tendrán que volver a desfilar bajo la lupa de los inspectores del BCE, ya estarán más tranquilos. “Vale guapo, estás muy bien. Ahora ponte a dar crédito”.

En España claramente el Gobierno está alineado con la teoría de la oferta. Cuando más competitivo, más venderemos, y cuanto más vendamos, más ingresaremos, más contrataremos y mejor estaremos. Las grandes empresas del país parece que también se inclinan hacia este lado. Esta semana el conocido como Consejo Empresarial para la Competitividad (una especie de “asociación pensante” formada por las 18 grandes empresas del país) ha presentado un documento para solucionar de una vez por todas el problema del paro. He aquí la fórmula:

1.500 x 1.500 = 2.250.000

Es decir, que si se crean 1.500 empleos AL DÍA durante los próximos 1.500 días (4 años) se crearán 2.250.000 puestos de trabajo y el paro se reducirá del 25% al 14% de la población activa.

¿Magia? Noooooo….  “Medidas factibles, realistas”, según el presidente de este “consejo pensante”, César Alierta, presidente de Telefónica también.

¿Y en qué consisten esas reformas factibles y realistas? Pues las que tendrían un mayor impacto en el empleo serían las encaminadas a aumentar el tamaño de las empresas y en conseguir que muchas más exporten… Con lo cual, competitividad, competitividad, competitividad. Es decir, oferta, oferta, oferta. Para ellos la demanda llega después porque como se crearán puestos de trabajo la gente consumirá más. Sí, da igual si esos empleos son precarios y mal pagados. “Lo importante es empezar a trabajar…” ¿O qué pensáis? “Montad una empresa y contratad a cinco personas con un contrato indefinido, que empresario puede ser todo el mundo” espetó César Alierta en la rueda de prensa.

Hoy dos cosas de todo este debate entre oferta y demanda que chirrían:

1. Si los grandes empresarios y el Gobierno parece que comparten la visión de “el problema está en la oferta”, ¿cómo no se lanzó el Gobierno a plagiar el plan 1.500 x 1.500 y terminar con la lacra del paro? Pues no, no lo hicieron. Dijeron que muchas gracias, muy bonito, pero que ellos tienen su hoja de ruta, y que ¿por qué cambiar algo si está funcionando bien?

2. Si el encabezado de las notas internas del Gobierno es “competitividad, competitividad, competitividad” ¿por qué se empeñan estos días los miembros del Gobierno y del PP en resaltar el tirón de la demanda interna y su positivo impacto en la recuperación del PIB?

Es verdad que se sigue destacando también desde el Ejecutivo el dinamismo de las exportaciones, ahora un poco de capa caída porque nuestros principales clientes (Alemania y Francia) no pasan por su mejor momento.

Pero la cuestión fundamental, y que creo que muy pocos se plantean es: si la clave está en ser competitivos, (“hay que copiar al Norte”, decía Nadal el asesor económico de cabecera del PP), atención: ¿PODEMOS VOLVERNOS TODOS DE REPENTE SUPERMEGA COMPETITIVOS (SMC)?

Por poder, pues sí. Pero entonces, ¿QUIÉN COMPRARÁ NUESTROS SMC PRODUCTOS SI TODOS LOS PAÍSES ESTAMOS OBSESIONADOS EN SER DE REPENTE LOS MÁS COMPETITIVOS DEL PLANETA?

Bancos, Empresas




1 Comentario en “¿QUÉ ERES? ¿MÁS DE OFERTA O DE DEMANDA?

  1. Creo que el problema viene dado tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda. Por el lado de la oferta, es claro que España no tiene una industria dinámica y competitiva que aporte valor a la sociedad. Ello genera que las restricciones de crédito se cebe con las PIMES, poco productivas y por lo tanto poco competitivas, en estas circunstancias la financiación resulta cara y es limitada. Por el enclave de la demanda, el país esta cerca de alcanzar una deuda próxima al 90% de su PIB y los datos de desempleo no ayudan a generar un clima de confianza que permitan la reactivación de la economía por el lado de la demanda. Así pues, nos encontramos en una situación de desequilibrio, en la que la oferta busca reconciliarse con la demanda.

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