VOCABULARIO DE GUERRA PARA ENTENDER AL BCE



Un día después de las decisiones de Mario Draghi respecto a su «tool-kit», las crónicas, tertulias, blogs y redacciones se llenan de expresiones de guerra y de otros vocablos que, en principio, no tienen nada que ver con la economía. En esta breve lista te explicamos los principales términos.

Fuente: wikipedia

Fuente: wikipedia

Artillería: Este término se utiliza para referirse a todas las medidas para tratar de inyectar liquidez al sistema y que fluya el crédito. Normalmente solo se utiliza cuando un banco central adopta una batería de medidas. Aquí se pueden incluír los tipos de depósito negativo, las subastas de liquidez (como una lonja de pescado, pero aquí se subastan millones de euros a un tipo de interés supermega barato, como ya hizo el BCE en el gordo de Navidad de 2011). Hay quien prefiere decir ametralladora. Es lo mismo.

Fusil: si un banquero central “coge su fusil”, quiere decir que se pone las pilas para luchar contra la inflación o la deflación. Es decir, que pasa a la acción con la política monetaria.

Bazuca: normalmente se refiere a las compras a diestro y siniestro de deuda, sobre todo, pública (bonos y letras). Los bancos tienen un montón de bonos en sus carteras. Si el banco central se los compra, supone una inyección directa de dinero para hacerlo circular. Además, las compras abaratan los tipos de interés de esos bonos y eso significa que las nuevas emisiones que realice un país se harán con menor costes para los Tesoros (en plata: que se pagarán menos intereses para que nos compren la deuda pública). Si quieres ampliar, pásate por las clases de bonos que hicimos en el blog.

QE: es el famoso Quantitative Easing. Vamos, el nombre técnico de la bazuca: las compras de bonos. Ya os hablamos del QE hace tiempo, en aquella época también se le llamaba botón nuclear. Se suponía que si se activaba se «cargaba» a todos los que especulaban con deuda pública para forrarse.

Helicóptero: ¿qué pinta en las crónicas de política monetaria? Todo viene de bastante lejos, del economista Milton Friedman (premio Nobel en 1976).  Él vino a decir que contra la deflación se luchaba tirando billetes desde un helicóptero. Una metáfora que se suele utilizar para hablar de medidas tipo las de artillería y también las de la bazuca,  juntas o separadas indistintamente, aunque lo más ortodoxo sería decir helicóptero cuando se habla de subastas de liquidez y compras de deuda. En este sentido también nos podemos encontrar con expresiones tipo “lluvia de liquidez”, claramente conectadas con el vuelo del helicóptero.

Titulizaciones: no tiene nada que ver con titulitis (acaparación de licenciaturas, masters, doctorados…). Las titulizaciones son unos paquetitos con lazo. Por ejemplo, un banco coge sus préstamos hipotecarios de clientes cumplidores. Los empaqueta, les pone un lazo y los vende. Y aquí os podriáis preguntar, ¿por qué querría alguien ese paquete? Pues si todo sale bien, el comprador se queda con unas hipotecas de gente que paga religiosamente todos los meses y que le supone una rentabilidad fija. Esto no es nuevo, se hace desde hace años. Lo nuevo es que el banquero central (en este caso el BCE) se una a la lista de clientes de estas titulizaciones.

ABS: No, no es sistema de frenado del coche de Draghi. Son las siglas en inglés de los Asset Backed Securities (valores respaldados por activos). A principio de este año, el BCE explicó cómo tenían que empaquetar adecuadamente créditos al consumo, a la compra de un coche, o de tarjetas de créditos. Sumando varios de estos préstamos, como ya os explicamos en las titulizaciones, se crea un producto que se puede vender o incluso utilizar como garantía. Es decir, déjame 100 millones. Te dejo este ABS como garantía. Si no te devuelvo los  100, te lo quedas. El mercado de ABS es relativamente pequeño. Según Draghi, mueve 100.000 millones de euros.

Esterilizar: otro vocablo que no pinta mucho en economía. Ya os contamos en nuestro MARAVILLOSO diccionario económico (sección ¿Me lo explicas?) en qué consiste cuando se utiliza en el contexto de política monetaria. Supone no quitar días después los millones que se han puesto encima de la mesa. También te puedes encontrar para hablar de lo mismo con «drenaje». Pero puedes volver a leerte la definición.

Halcones y palomas: Esto también viene del inglés, hawks and doves. Son dos corrientes de entender la política monetaria. Los primeros son los ortodoxos, los que quieren que el banco central se dedique a controlar los precios y punto. Las palomas son partidarias de emplear más medidas a parte de subir o bajar el tipo de interés. En Europa, el líder de los halcones es el representante alemán en el BCE.

Economía real: no es una perogrullada. Se utiliza esta expresión cuando se está pensando en la economía «de la calle»: los hogares, las empresas, los créditos a pymes, al consumo, la inversión… Es una forma de diferenciar esto del resto de la economía.

Impacto psicológico: las decisiones de un banco central tiene una repercusión en la economía real de manera directa, pero también pueden influir en la psicología, que viene a ser las expectativas que tenemos sobre qué puede pasar en el futuro. Y en función de lo que creamos actuaremos de una manera u otra. Os explicamos el poderoso efecto que tienen, sobre todo en un contexto de peligro de deflación, en este post.

En 2011 ya hicimos un ejercicio parecido, y casualmente alguna palabra se repite: «Lo que no cuenta la RAE»)

Bancos, Macroeconomía, Mercados, Para leer




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *