QUIEN TIENE UN BONO, TIENE UN TESORO



Es posible que la noticia económica de la semana sea un poco chocante: el bono español marca mínimos históricos. Algunos se han remontado hasta ¡la Revolución Francesa! para ver unos intereses tan bajos. A ver, ¿esto es bueno? ¿Una rentabilidad en su nivel más bajo puede ser algo positivo? Pues sí, es una noticia muy buena que indica dos cosas:

1. Que los inversores están comprando bonos españoles.

2. Como esa rentabilidad marca una referencia para próxima venta de deuda, se abaratan los intereses que tiene que pagar el Tesoro español para que nos presten dinero.

Ya lo contábamos justo hace dos años (Junio de 2012) cuando el bono español a 10 años (el bono que devolverá el dinero pasados diez años) marcaba todo lo contrario:  máximos históricos. Entonces decíamos:

Hay cosas que suben y es malo que lo hagan: la contaminación, la fiebre, la presión arterial… y también, la rentabilidad de los bonos. Puede parecer contradictorio porque normalmente la palabra rentabilidad la asociamos a ganancias, dinero, intereses, ¿no? Pues en el caso de los bonos es justamente al revés: cuanta más rentabilidad, menos confianza.
Así que ahora, cuanta menos rentabilidad, más confianza. ¿Cómo? El razonamiento lógico es que si ahora hay muchos inversores comprando bonos españoles, ¿no debería subir el precio del bono? Al fin y al cabo, parece que quien tiene un bono español hoy tiene un tesoro. ¿Sube el precio? Sí. ¿Baja la rentabilidad? ¡También!
 
Pongamos un ejemplo y lo terminaréis de entender: 
 
A principios de año compramos un bono a diez años que a cambio de 100 euros nos prometía pagar 4 euros de intereses al año y devolvernos los 100 euros pasado el periodo pactado. A nuestros amigos les dijimos «he comprado un bono con una rentabilidad del 4%». (que es el resultado de dividir 4(intereses)/100 (dinero invertido)).
 
Pero resulta que se desata la euforia y la gente empieza a pensar que los bonos españoles son muy seguros y muy rentables (lo que dan en el banco con tipos oficiales en el 0,15% es muy poquito). Así que viene alguien y nos dice: «Oye, que te compro tu bono. Te doy 105 euros.» 
 
Valoremos la operación: a nosotros nos costó 100 euros en enero. El próximo enero nos iban a pagar 4 euros de intereses. Pero ahora en junio de 2014 nos ofrecen 105! Es decir, un euro más de lo que tendríamos en enero de 2015. Así que claro, vendemos.
 
¿Cuál es la nueva rentabilidad de ese bono a diez años para el inversor nuevo? Él lo ha comprado a 105 euros y el papelito no cambia: le pagará 4 euros cada año de intereses. Eso no varía. Así que dentro de un año tendrá 4 euros de intereses /105 (lo que ha invertido en ese bono) = 3,8%.
 
Comparemos: Nosotros teníamos un bono con una rentabilidad del 4%, pero el nuevo inversor, como ha pagado más por el título tiene un poquito menos de rentabilidad: un 3,8%.
 
Así que leed ahora esto despacito y se aclara el misterio: 

«El precio y la rentabilidad de un bono se mueven en direcciones contrarias».

Cuando sube el precio, baja la rentabilidad (como en nuestro caso que el bono se paga en el mercado de segunda mano a 105 euros).

Cuando baja el precio, sube la rentabilidad (que era lo que pasaba hace justo dos años. Había que vender por debajo de 100 euros y perder algo de dinero para poder deshacernos del bono).

 
En este fantástico gráfico de Cinco Días se puede ver la evolución y consultar en los puntos marcados, qué es lo que pasó que afectó a la evolución de la rentabilidad del bono. La diferencia entre las dos curvas (rentabilidad bono español y rentabilidad bono alemán) es la famosa prima de riesgo:
 
bono
 
Aclarado este punto, pasemos a otra pregunta intrigante: ¿y por qué ahora de repente todo el mundo quiere bonos españoles? ¿España va tan bien?
 
Para muchos la actual situación económica de España no justifica esta avalancha de órdenes de compra de nuestra deuda. Por eso hablan de burbuja o euforia en estos mercados donde se compra la deuda de segunda mano. Pero es verdad que las últimas medidas monetarias anunciadas por el BCE suponen una inyección de dinero en el sistema, y parte de esos millones se podrían destinar a comprar deuda. Los bancos han ganado mucho dinero haciendo eso, como os explicamos en los resultados de 2013. Otra razón es la especulación de que al BCE no le quede más remedio que utilizar su botón nuclear o lanzar su QE. Traducido para los mercados: que se lanzará a comprar bonos y eso hará que suban los precios con lo cual, conseguirán ganar dinero si compran hoy. 
 
Además, justo a partir del miércoles 11 de junio el BCE cobrará a los bancos por esos millones ociosos que guardan todas las noches en la caja fuerte de Fráncfort (37.000 millones en total). La famosa tasa de depósito negativa. ¿No tiene sentido colocar parte de ese dinero en deuda antes de tener que pagar por él? 
 
Lo que está claro es que el Gobierno español y sus cuentas salen ganando. Si tiene que pagar menos intereses la factura anual por devolver la deuda  se reduce. (Nota técnica: la reducción de intereses solo se verá en las nuevas emisiones de deuda, no en las ya hechas). El impacto dicen que pueden ser unos 5.000 millones de euros menos al año.
 
Pero claro, si esto, como lo de 2012 es todo pura especulación, pues habrá que estar atento porque nos puede terminar explotando en la cara. Y de estallidos de burbujas creo que ya sabemos bastante. No traen nunca noticias buenas. 

Macroeconomía, Mercados




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