YO BAJO, TÚ BAJAS, ÉL BAJA: EVOLUCIÓN DE LOS PRECIOS Y CÓMO NUESTROS ESFUERZOS SE VAN A LA BASURA



De nada o poco sirve tirar los precios y los salarios para abajo si nuestros vecinos están haciendo algo parecido. De nada o poco sirve abaratar por todos los medios tus productos en el exterior para vender más si luego el euro está tan caro que anula el efecto de esa rebaja. Este problema lo explicamos en este post sobre expectativas de precios.

Pues eso es lo que nos está pasando.  Y es una tendencia que nos fuerza a seguir por esa vía de devaluación interna. Parte de la causa de nuestros males actuales, se han hartado de repetir expertos y políticos, es que durante los años del boom el precio de nuestros productos subió mucho más que en Europa. Lo podéis ver perfectamente en este gráfico. España es la línea verde. Sistemáticamente por encima de la inflación de la zona euro y de la alemana (con quien nos comparamos siempre en estos casos).

Pero a partir de la mitad de 2013 los precios en España han caído más que la media y que Alemania. La línea verde se ha situado por debajo. El Ministro de Economía, Luis de Guindos, decía que es bueno que nuestro país esté en una situación de precios bajos, es lo que toca para volver a ser competitivos. Pero ¿veis la tendencia que han tomado las otras dos curvas?

Inflation differential

 Aquí resumen de los datos provisionales de mayo 2014:

  • Inflación en España:           0,2%
  • Inflación en Zona euro:      0,5%
  • Inflación en Alemania:       0,6% 0,9%

Seguimos estando por debajo, y supuestamente ganando competitividad, pero… cada vez hay menos diferencia con lo cual nuestros esfuerzos se van un poco a la basura. Esta visión la confirmó el FMI la semana pasada cuando emitió su diagnóstico sobre España. «Si el diferencial de inflación con tus vecinos se reduce porque sus precios también caen… eso es un problema». El funcionario del fondo no quiso decir que estábamos recibiendo la política monetaria equivocada, pero sí apuntó a que el BCE no estaba del todo cumpliendo con su mandato.

Precisamente esta evolución a la baja de los precios en Europa (que ya en mayo ha hecho saltar todas las alarmas, si es que quedaba alguna por activar) es la razón por la que se espera que el Banco Central Europeo mueva ficha este jueves. Se ha llegado a la conclusión de que una inflación taaaaan baja no es buena (por no hablar de una inflación negativa, que es lo que se conoce como deflación) y si a eso le sumas una moneda fuerte, todavía peor.

Esta semana hemos recomendado mucho un artículo de David Cano sobre qué puede hacer un banco central para anticipar y curar la deflaciónEs del año 2003 pero todo lo que cuenta se puede aplicar a la situación actual. Se basa en gran parte en el análisis que hizo la Reserva Federal, el banco central de EE.UU., sobre las lecciones a extraer de la deflación en Japón. ¿Qué se hizo bien y qué mal? ¿Qué se debería haber mirado y no se hizo? ¿Cómo se podía responder? Algunos puntos muy relevantes: 

  1. La FED llegó a la conclusión de que es casi imposible anticipar una fase deflacionista. «Este reconocimiento tiene claras y muy importantes implicaciones: cuando la tasa de inflación es reducida (cuando inflación es inferior al 1%), las autoridades económicas y monetarias deben asignar un menor peso predictivo a sus propias previsiones y ser mucho más sensibles a la existencia de un riesgo de deflación», explica Cano.
  2. La experiencia japonesa (casi el único caso conocido y documentado de deflación) demuestra que el riesgo de deflación es asimétrico: es decir, es mejor pensar que hay riesgo y actuar que pensar que hay riesgo y no hacer nada. «Las actuaciones deben ser preventivas».
  3. «Que el banco central baje los tipos de interés es una condición necesaria pero no suficiente para evitar la deflación.» Porque hace falta además que el sistema financiero goce de buena salud y pueda poder transmitir los estímulos de la política monetaria: es decir, que circule el crédito porque si no, ¿para qué ha bajado tipos del banco central?
  4. La depreciación de la moneda puede ser un arma antideflacionista.

 Y todo esto plantea la siguiente pregunta: ¿serán suficientes las medidas* que supuestamente adoptará este jueves el BCE? Y más importante todavía ¿llegarán a tiempo para evitar la deflación?

 

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*Listado de las herramientas del banquero central (que ya os ampliamos en este post de enero).

KIT DE HERRAMIENTAS DE UN BANQUERO CENTRAL

1. Tipos de interés. 

Es la medida más fácil de aplicar. Si se baja el precio oficial del dinero, es decir, a los bancos de la calle les cuesta menos pedir dinero prestado al banquero central, entonces eso repercute también en las empresas y los ciudadanos. Cuesta menos endeudarnos para comprar maquinaria, aumentar nave, adquirir una casa, un coche, hacer un máster, … El crédito fluye y esas inversiones y decisiones de consumo son muy importantes para el crecimiento. Así que cuanto más fácil lo ponga el banco central, mejor.

¿Qué es lo que está pasando ahora con esta herramienta? La han aplicado todos los principales bancos centrales de los países ricos pero ya no les queda mucho margen de maniobra. Cuando ya has bajado los tipos oficiales hasta casi el 0% se acabó el recorrido.En la zona euro (con tipos en 0,25%) además se da la peculiaridad de que lo que se conoce como “mecanismo de transmisión de la política monetaria” no está funcionando muy bien.

Es decir, que todo ese dinero barato a disposición de los bancos no se está traduciendo en créditos ni está circulando en la economía. ¿Por qué? Porque entre otras cosas los bancos no se atreven/quieren dar préstamos por miedo a que no se los devuelvan. Siguen arrastrando el peso de todo el dinero que han perdido en esta crisis. Cuando la bajada de tipos de interés deja de tener efectos se dice que la economía ha caído en la “trampa de liquidez” (de la que os hablamos ya en este post sobre la vuelta de Keynes).

2. Compras de deuda (también conocidas como Quantative Easing (QE))

Es una forma de hacer la vida más fácil a los gobiernos y empresas. El banco central compra bonos, letras… a cambio de dinero que “inyecta en el sistema”. La idea es proporcionar liquidez a la economía; dinero contante y sonante para que circule. Esta medida tiene otras consecuencias: las compras afectan también al precio y la rentabilidad de la deuda que se compra. Si la autoridad monetaria adquiere bonos a diez años, por ejemplo, el precio de estos títulos sube y la rentabilidad cae (si no entiendes esto deberías repasar las clases de bonos que dimos hace tiempo). 

El gobierno de turno, cuando vuelva a emitir deuda, verá abaratado el tipo de interés que tiene que pagar gracias al efecto de las adquisiciones del banco central. Así que dependiendo de lo que compre el banco central, se alterará el tipo de interés de la deuda a corto, medio o largo plazo. En este apartado de compras también puede entrar la deuda de las empresas e incluso hasta hipotecas que tengan los bancos en sus balances (como es el caso de las compras que realiza la Reserva Federal).

El Banco Central Europeo es el único de los principales que no ha aplicado el QE, catalogada ya de “poco ortodoxo”. ¿Por qué? Porque supone para algunos mezclar churros con merinas. Es decir, el banco central no está para arreglar los desaguisados de un gobierno de turno. Es un error de base acudir en ayuda de gobiernos que necesitan endeudarse para financiar sus políticas porque eso lo único que hace es generar inflación ¡y un banquero central está para luchar contra la inflación! El BCE lo que ha hecho es comprar deuda (operaciones OMT) de algunos países en apuros (principalmente Grecia) no en grandes cantidades y luego se ha tomado la molestia de retirar de circulación esa misma cantidad de dinero inyectada para que no provoque una subida de precios. A eso se llama esterilización.

 3. Actuar en los mercados

En este apartado podemos encontrar varias medidas. Una de ellas serían las subastas de liquidez adoptadas por el BCE. Se hace una barra libre de dinero a un tipo de interés muy pero que muy atractivo y con un plazo de devolución cómodo. Vamos, un crédito en condiciones muy ventajosas en el mundo de los mortales. Los bancos (que son los únicos con acceso directo a esta barra libre) piden lo que quieren y por lo menos durante un tiempo están tranquilos porque disponen de ese dinero para tapar unos cuantos agujeros y así se pueden concentrar en volver a conceder préstamos.

Otra opción dentro de este apartado es penalizar a los bancos por no hacer circular el dinero como es debido. Ya sé que esto a algunos les sonará extraño, pero el caso es que todas las noches acuden a “dormir” al BCE miles de millones de euros “ociosos” que tienen los bancos. Si en lugar de dejarles dormir “gratis” se les cobrara por ello entonces quizá se lo pensarían dos veces. Es otra forma de forzar a que los bancos presten. Esta medida se conoce como “tipos de depósito negativos” o “tasa de facilidad de depósito negativa”. El BCE no la descarta, si bien el volumen de liquidez que pasa las noches en la caja fuerte del BCE ha disminuido considerablemente. Los únicos países que han aplicado esa medida han sido Suecia y Dinamarca más recientemente.

El banquero central también puede cambiar los requisitos de dinero mínimo que por seguridad obliga a guardar a las entidades. Se conoce como “coeficiente de caja” y también ayudaría a liberar más dinero para el crédito.

4. Hablar.

Sí, sí, hablar. Un banquero central puede guiar a los mercados y alterar los tipos de interés simplemente hablando, dejando claro cuáles son sus objetivos y sus intenciones (a esta política de comunicación se le llama  ”forward guidance”).  El poder del discurso ha probado ser mucho más fuerte del que muchos hubieran pensado (al “whatever it takes” de Mario Draghi me remito). Una simple frase dicha en el momento adecuado resultó ser una de las medidas más efectivas y más baratas del BCE.

Relacionado con este tema, os recomendados estos otros posts:

En defensa de Mario Draghi

A vueltas con la deflación

Macroeconomía




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