¿SABES YA LO QUE ES LA DEVALUACIÓN FISCAL?



Las direcciones, carteles, señales que indicaban el camino hacia la austeridad han dejado un hueco para un nuevo mensaje: devaluación fiscal. Está por todas partes; el Gobierno, la comisión de expertos, la Comisión Europea, el blog de Nadaesgratis, el servicio de estudios del BBVA… todos coinciden en apuntar con el dedo a “LA DEVALUACIÓN FISCAL” como salida de la crisis.

No hay que confudir con esta con otra devaluación, la interna, en la que seguimos inmersos. Hablamos de la caída de salarios que ha registrado el grueso de los trabajadores en España, tal y como se recoge en este gráfico:

Unit labor cost

¿En qué consiste exactamente y para qué se va a hacer?  Empezaremos a responder a esta cuestión con otra pregunta: ¿alguien se acuerda de cómo salió España de la última crisis en los años noventa?

Con otra devaluación, pero de la peseta. Es decir, por arte de magia, el gobierno dijo que la peseta valía menos respecto al dólar, la libra, el marco alemán… y ¡magia! nuestras lavadoras, coches, hoteles, tomates, etc. son más baratos para los extranjeros y eso aumenta las ventas fuera.

Para los españoles suposo también una contrariedad porque con las mismas pesetas podíamos comprar menos fuera (¿quién no ha sufrido las penurias de una moneda barata cuando ha ido al extranjero, cuando todo te resultaba al cambio extremadamente caro?). Y si compramos menos cosas fuera y conseguimos vender más fuera, nuestra balanza comercial mejora (la diferencia entre lo que importamos y exportamos). Y eso es bueno para nosotros por muchos motivos:

  1. Porque con lo que ingresamos por las ventas podemos ir reduciendo nuestra deuda.
  2. Porque si vendemos más, las empresas tendrán que contratar a más gente y se plantearán invertir  en maquinaria, nuevos programas informáticos…

Es evidente que con el euro esa salida queda absolutamente prohibida. Pero existe otro tipo de devaluación, la fiscal, que puede tener efectos parecidos en la economía.

La devaluación fiscal consiste en bajar los impuestos de la mano de obra (el factor trabajo) para reducir el precio de las exportaciones y aumentar  el IVA para compensar. También casi por arte de magia, nuestros coches, lavadoras, tomates, hoteles ganan competitividad frente al de países extranjeros (porque insistimos la misma mano de obra que se utilizaba antes, clave en la determinación del precio final del producto, es ahora más barata porque paga menos impuestos. Bajan los costes de producción para la empresa).

Ya no se trataría de seguir reduciendo salarios como hasta ahora, sino de bajar a las empresas las cotizaciones sociales, que son los impuestos que pagan las compañías a la Seguridad Social por emplear a los trabajadores. La bajada de las cotizaciones es una reclamación eterna de las empresas españolas. Como apuntan en el blog Nadaesgratis, en España hay margen para bajarlas. Así que el trabajador en principio no notaría nada, pero la empresa sí, porque sus impuestos se reducen. Y eso implica que producir lo mismo que antes ahora cuesta un poco menos.

CONCLUSIÓN: las exportaciones españolas ganan competitividad porque son más baratas. Y eso supone, en teoría, vender más fuera.

Pero, no sé si os acordaréis, que esas cotizaciones sociales sirven para pagar las pensiones de los que estan jubilados hoy. Así que si la Seguridad Social ingresa menos dinero, se agrava el problema que ya tiene para abonar las pensiones. Así que la devaluación fiscal requiere aumentar el IVA (donde los expertos también dicen que hay margen) y con los ingresos adicionales se deja a la Seguridad Social como estaba antes.

Lo “perfecto” de todo esto es que esa subida del IVA afecta a todos los productos pero NO a las exportaciones. Sube el precio del coche fabricado en Alemania que se vende en España, pero el automóvil made in Spain y exportado no, porque soporta el IVA del país destino. Y en teoría, nuestro socio comercial no ha hecho ni planea hacer lo mismo que nosotros.

Y si todo esto aparentemente suena tan perfecto, ¿cuál es la pega? Unas cuantas.

1. Para empezar se trata de una solución con un recorrido limitado. Se puede usar una,dos veces como mucho. Luego pierde efecto.

2. La subida del IVA genera problemas de redistribución porque es un impuesto igual para todos (independientemente de si tienes mucho o poco dinero). “Las personas jubiladas no se beneficiarán de la reducción de impuestos de las nóminas y en cambio, sí que afrontarán los mayores impuestos al consumo”, tal y como apunta Bettendorf.

3. Sus efectos en la economía tampoco son para tirar cohetes: un estudio de simulación realizado por Boscá, Doménech y Ferri calcula que una reducción del 3,5% de las cotizaciones sociales que paga el empleador y un incremento del tipo del IVA del 2%, al cabo de dos años supondría un aumento adicional del 0,7% del PIB y la creación de 200.000 puestos de trabajo. Para un país con casi seis millones de parados es un poco una gota en el mar.

4. Si la bajada de cotizaciones sociales se hace de manera generalizada, tal y como ha planteado el Gobierno con su tarifa plana, el impacto en la recaudación será importante y no queda tan claro que se pueda compensar esa caída con más recaudación por IVA* en un país con un consumo de las familias en horas bajas y unos precios cayendo. Aunque Montoro insiste en que “el IVA ya está recaudando…” (Además la subida del IVA puede aumentar el fraude en este impuesto).

5. La Comisión Europea es más partidaria de hacer esa rebaja de cotizaciones sociales solo para los trabajadores con menor formación. El impacto dicen, sería mayor en el desempleo.

5. También dependerá de la intensidad en mano de obra de las exportaciones españolas ¿no? Digo yo, aunque del tema de las exportaciones hablaremos más detenidamente en otro post.

6. Los efectos serán temporales. La idea, deduzco, es que una vez puesto en marcha el motor de creación de empleo, ya no se apague…

La pregunta que ahora deberíamos plantearnos es, entonces después de aprobar la rebaja de cotizaciones sociales, ¿va a subir el IVA el gobierno? Porque esa es la otra pata de la devaluación fiscal. En la reforma que plantearon los expertos se proponía aumentar del 21% al 23% del tipo general, como ya os contamos. Pues Montoro ha dicho que no.

“La subida del IVA ya está hecha”. Se refería el ministro a la que él  calificó de  “dolorosa” subida del impuesto que aprobó el gobierno del PP y que entró en vigor el 1 de septiembre de 2012.  Si no se ha hecho un lío con sus declaraciones, parece ser que no se tocará ese impuesto otra vez. Así que no queda del todo claro si entonces vale o no. Todos los expertos hablan de hacer las dos cosas a la vez: bajar cotizaciones y subir el IVA**. Pero a Montoro parece que ese detalle le da un poco igual. De hecho fue muy rotundo:  “ya estamos en una devaluación fiscal”.

Y yo con estos pelos…

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A título informativo, Alemania en 2007 realizó una devaluación fiscal.

*La Comisión señala en un documento que cuando se trata de reducir un desempleo persistentemente alto hay que tener cuidado con las previsiones demasiado optimistas derivadas de una bajada generalizada . “De hecho, el cambio requerido para conseguir incluso una caída marginal en el desempleo, de un punto por ejemplo, es considerable”.

* *Los estudios señalan que para compensar la bajada de cotizaciones se puede subir el IVA, impuestos medioambientales y a la propiedad, tal y como señalaban ya el comité de expertos con la propuesta del tributo a la vivienda habitual. De hecho, la Comisión Europea baraja esas posibilidades:  

“The budget neutrality of the reduction in taxation on labour could be assured by hikes in consumption, environmental and/or (recurrent) property taxation, which in the case of the first two are currently below euro area averages.”

Actualizamos para incluir este gráfico del informe de la Comisión Europea donde se simulan los efectos de la devaluación fiscal en caso de una rebaja de cotizaciones sociales generalizada (1. non targeted) o solo para trabajadores con menos formación (2. targeted) en el desempleo y en las exportaciones e importaciones. El caso 1 tiene menor impacto en el empleo y más en las exportaciones. El caso 2 incide más en reducir el paro y menos en mejorar el sector exterior.

Fuente: Comisión Europea

Fuente: Comisión Europea

 

 

 

 

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