«EXPECT-DEFLATION» O LA IMPORTANCIA DE LAS EXPECTATIVAS EN LA DEFLACIÓN


Deflación

El señor de la tienda no tenía nada claro si iba a vender algo, así que.. ¿para qué abrir?

Cuando los españoles nos lanzamos a comprar pisos en el boom inmobiliario, además de nuestra nómina y ganas de independizarnos o mudarnos a un piso más grande, tuvimos en cuenta otra cosa: las expectativas. Pensamos que, por ejemplo, mantendríamos nuestro trabajo, que seguiríamos cobrando lo mismo (o más), e incluso contratamos algún tipo de seguro en caso de que algo fuera mal y nos encontráramos un tiempo sin empleo y eso truncara nuestas expectativas de ingresos. Que luego el futuro impusiera otra realidad es otra cosa. Nosotros tomamos una decisión tan importante como la compra de una casa teniendo en cuenta una serie de asunciones sobre el futuro.  Muchos de los que compraron lo hicieron porque pensaron que era un buen momento porque la expectativa era que los precios iban a seguir subiendo y subiendo. Los que creían que el precio estaba inflado y que iba a terminar cayendo esperaron a comprar. Retrasaron su decisión porque tenían la EXPECTATIVA de que los precios iban a caer.

Es un ejemplo del poderoso papel que tienen las expectativas en nuestras decisiones de consumo. Las personas, los hogares, los gobiernos, las empresas, toman decisiones en base a muchas cosas y entre ellas están las expectativas. ¿Ganaré más o menos? ¿Conseguiré vender mucho más o no? ¿Recaudaré más o menos? ¿Compro el ordenador ahora o me espero porque va a salir uno mejor? ¿Compro ahora o me espero porque pienso que los precios van a caer?  ¿Cuánto cobraré de pensión? ¿Debería ahorrar más? La formación de nuestras expectativas, como os podéis imaginar, depende de muchísimas cosas: desde una decisión política sobre impuestos, a una conversación en un taxi, las noticias en los medios, la marcha de facturación de nuestra empresa… Todas pueden influir en nuestra visión del futuro.

Seguro que alguna vez le hemos dicho a un amigo «venga hombre, deja atrás ese pesimismo y céntrate en lo bueno». Pues en la economía pasa algo parecido. Si la mayoría  insistimos en ser pesimistas sobre el futuro (pensar que los precios van a caer, por ejemplo), entonces es posible que acabemos convirtiendo el futuro en un sitio deprimente. Si por el contrario somos optimistas, podemos contribuir a que se materialice esa mejoría. A esto se llama expectativas autocumplidas.

Y ahora, volvamos a nuestra realidad de hoy. ¿Has oído hablar de la deflación? ¿Te preocupa? ¿Crees que incidirá negativamente en tu vida? En el Gobierno, hay de todo, tal y como resumía  Álvaro Sobrino

Vía twiter de Álvaro Sobrino

Vía twiter de Álvaro Sobrino

Vamos a analizar la visión de MontoroLa parte buena de que caigan los precios es que podemos hacer la compra más barata. De hecho, de las 50 partidas en las que se divide el IPC, 28 registraron una caída en febrero respecto al mes anterior. Entre las partidas que se abaratan está la ropa, el café, el aceite, las frutas frescas, legumbres… Y la tendencia es que más bienes se sumen a este comportamiento negativo. El indicador avanzado de IPC del mes de marzo apunta a un descenso de dos décimas.

 

Hasta dato adelantado de marzo de 2014. Fuente: INE

Hasta dato adelantado de marzo de 2014. Fuente: INE

 Analicemos ahora el punto de vista de De Guindos. ¿Por qué dice que plantea dificultades a España? Por dos motivos:

1. Somos un país muy endeudado (tanto los hogares como las empresas). En el caso de los hogares, con unos salarios bajando (lo que se llama devaluación interna), nuestra deuda aumenta. Si pago de hipoteca 600 euros y cobro 1.500, mi letra supone el 40% de mis ingresos. Pero si me bajan el salario, me quitan las extras, por ejemplo, y paso a cobrar 1.325 euros, mi deuda (la hipoteca) no baja, y representa el 45% de mis ingresos. Con lo que reducirla se complica (y eso es lo que tiene que hacer España: reducir deudas). Así que la deflación complica la vida a los que deben dinero.

2. Porque si la deflación o baja inflación se extiende a toda Europa  (como es el caso)  es todavía más complicado que ganemos competitividad frente a Alemania. Eso ya os lo explicamos en este post y en este otro sobre el modelo alemán. En marzo, los precios cayeron un 0,2% en España, pero es que en la zona euro solo subieron un 0,5%. Las diferencias de inflación entre países determinan en gran parte la competitividad de los productos. Si nosotros intentamos recuperar terreno tirando los precios pero luego el resto más o menos está en la misma línea… Pues todo este sacrificio es un poco inútil. Por otro lado, pensemos en el resto del mundo. Si conseguimos mejorar nuestra competitividad abarantando nuestros productos en el extranjero, pero luego resulta que por culpa de un euro muy fuerte, al cambio, nuestra «lavadora» sale por el mismo precio en China, EE.UU. o Brasil, la devaluación interna nuestra pierde parte de su efecto positivo.

Y en todo este debate, ¿qué pinta el Banco Central Europeo? Bueno, es el encargado de vigilar los precios. Y ayer, Mario Draghi reconoció abiertamente que les preocupa tanto si los precios están más alto del objetivo (lo que suele ser lo más habitual) como si están muy por debajo del objetivo durante mucho tiempo porque «aumenta el riesgo de que las expectativas cambien«. Y si las expectativas cambian y la mayoría piensa que vamos camino de una caída de precios, ¿para qué comprar algo hoy si se puede comprar más barato mañana? Entonces como caen las ventas, las empresas despiden a gente, y como la gente está en el paro y tiene menos dinero, entonces no compra, y las empresas vuelven a ver cómo caen las ventas, y despiden a más gente, y entonces la gente al no tener trabajo recorta gastos… Otro círculo vicioso maligno (y de éste es bastante difícil escapar tal y como demuestra la reciente experiencia japonesa).

¿Puede hacer alguna cosa el BCE? Sí. Lo detallamos en este post sobre su kit de herramientas.

¿En qué sentido? Pues en el sentido de que circule más dinero y eso provoque un mayor consumo, crédito, y con un poco de suerte un poquito de inflación que nos aleje de la zona de riesgo de la deflación.

¿Lo ha hecho? No.

¿Lo va a hacer? Ayer dijo que había un «consenso» para actuar en caso necesario. (Aunque parezca obvio, esto es una novedad porque  no había consenso respecto a hacer algo ante una inflación baja). 

Entonces, ¿qué pasó ayer en la reunión del BCE? Su presidente volvió a recurrir al discurso antes de verse obligado a sacar la artillería (como ya sucedió cuando dijo en verano de 2012 eso de «haré todo lo necesario para salvar el euro y créanme, será suficiente. ¿Qué? La diplomacia a veces funciona, ¿no?) Sus palabras de ayer iban dirigidas a modelar las EXPECTATIVAS para alejarlas de la deflación. Es decir: «no se preocupen señoras y señores por la deflación porque no voy a dejar que ocurra». Los mercados se lo creyeron y lo celebraron con subidas. La cuestión es si llegará a tiempo cuando finalmente decida actuar. Así que siguiendo la línea de nuestro post sobre la defensa de Mario Draghi, ayer su mensaje para la zona euro fue:

El barco no se hunde STOP

Pero vemos el boquete STOP

Si sigue entrando agua, nos hemos puesto de acuerdo para taponarlo STOP

—————————————————————————————————————————————–

A 7 de abril actualizamos esta entrada para recomendar este artículo, muy en línea con lo que hemos explicado: Can Mario Draghi rescue the euro zone with words alone? So far its (sort of) working

A 8 de abril volvemos a actualizar la entrada para incorporar esto que escribíamos el día 9 de febrero en el post «En defensa de Mario Draghi»:

«Se puede luchar contra la deflación simplemente hablando. ¿Por qué no podría funcionar? Ya vimos lo bien que salió el “whatever it takes” de DraghiGandalf, aunque no le dimos nada de crédito al principio (y nos equivocamos). Quizá lo que hace falta ahora es que vuelva a hacer lo mismo otra vez. Si la primera vez q…ue lo dijo fue para esfumar el peligro de ruptura del euro, esta vez sería para dejar atrás el riesgo de deflación. Es decir, hará lo que haga falta para evitar la caída de precios (y eso incluye medidas poco convencionales).»
 
Y eso es exactamente lo que ha pasado. Bueno, tampoco era tan difícil de adivinar…

Macroeconomía

Etiquetas: , , , ,




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *