EN DEFENSA DE MARIO DRAGHI


Fuente: Wikipedia

Fuente: Wikipedia

Un gran barco zarpa desde el puerto de Maastricht* rumbo a lo desconocido. La travesía es buena y los pasajeros disfrutan del viaje. Hasta que de pronto, a cientos de millas de distancia, se produce un tsunami.  Las olas viajan a gran velocidad hasta alcanzar a nuestro barco. El capitán maniobra para que la tormenta no lo aparte de su rumbo. Pero algunos viajeros dudan de su pericia. No consigue alejar el barco del peligro. “Este tío es bobo”, llegan a pensar. Otros, sin embargo, le defienden: “Está haciendo lo que hay que hacer”.  Hasta que un día, sale a cubierta a dar un paseo y ante unos atónitos viajeros grita: “Whatever it takes!” Y como por arte de magia, la tormenta poco a poco se aleja.

Ahora el barco navega por aguas más tranquilas pero el oleaje ha dejado el casco tocado y entra agua. ¡El barco se está hundiendo. Hay un agujero!, gritan algunos. ¡Pero qué exageración! responden otros “es solo un desconchado, o como mucho, una grieta”. De nuevo, todos vuelven sus miradas al capitán. ¿Qué debería hacer? No tiene ningún sentido que coja el micrófono y diga: “Atención, el barco se hunde.”  La gente entraría en pánico. No, el capitan Draghi intenta tranquilizar al pasaje. Ese es su trabajo. Y mientras tanto, ordenar que se haga todo lo posible para cerrar ese boquete. La cuestión es ¿está haciendo todo lo que está en su mano para evitar mayores daños?

Volvamos al terreno económico para seguir con esta historia. El agujero/grieta/desconchado se llama deflación y ya os hemos explicado lo malísima que es. En la zona euro, con unos precios en el 0,7%, existe un riesgo claro de deflación, reconocido por muchos expertos y estudios. Y aunque a Mario Draghi le preguntaron por activa y por pasiva en su última rueda de prensa si la zona euro estaba al borde de la deflación él se enrocó y aseguró que no. “Este tío es bobo”, volvieron a pensar muchos.

Que el presidente del Banco Central Europeo reconozca en público que existe un verdadero riesgo de deflación sería lo mismo que el capitán del barco reconociendo, ante la primera entrada de agua en el casco, que el barco se hunde. Claro que es consciente del peligro, pero su deber es solucionar la fuga y calmar los ánimos. Los ánimos son las expectativas en este caso. Son un factor muy  importante. Lo que piensen las personas, empresas, gobiernos, mercados que va a pasar en el futuro afecta al presente. Si Draghi les confirma que corremos el riesgo de caer en deflación en el futuro, la caída de precios puede precipitarse hoy mismo. Eso se conoce como expectativas autocumplidas ( self fulfilling expectations en inglés).

Concretamente, Draghi dijo esto (creo que no hace falta mucha traducción):

“First of all, we have to dispense once more with the question: is there deflation? And the answer is no. There is certainly going to be subdued inflation, low inflation for an extended, protracted period of time, but no deflation.”

La decisión del BCE, además de negar la deflación (que ya de por sí es una estrategia), fue no hacer nada de momento. Ya os explicamos cuáles eran las herramientas de un banquero central y esta semana Draghi solo utilizó una: la del discurso.

Mientras algunos reclaman otra bajada de tipos de interés (están en el 0,25%), compras de deuda, etc., resulta que es posible que el arma más poderosa de todas ante una caída de precios generalizada sea la política de comunicación. Es la opinión de varios economistas, entre los que se encuentra J.Antolin Diaz, que ha escrito un estudio del que os hablamos más adelante.

La Reserva Federal utiliza la herramienta  de comunicación para “modelar” las expectativas a medio y largo plazo en la dirección que quiere. Aquí en Europa, economistas como el británico Simon Wren Lewis creen que un simple compromiso del BCE a futuro podría alejar el fantasma de la deflación. Desde el instituto Bruegel se pide al BCE que explique mejor a los mercados financieros cuándo será más proactivo. Es decir, hablan de modificar su discurso. Es decir, que se puede luchar contra la deflación simplemente hablando.

¿Por qué no podría funcionar?  Ya vimos lo bien que salió el “whatever it takes” de DraghiGandalf, aunque no le dimos nada de crédito al principio (y nos equivocamos). Quizá lo que hace falta ahora es que vuelva a hacer lo mismo otra vez. Si la primera vez que lo dijo fue para esfumar el peligro de ruptura del euro, esta vez sería para dejar atrás el riesgo de deflación. Es decir, hará lo que haga falta para evitar la caída de precios (y eso incluye medidas poco convencionales).

Así que volviendo a nuestro ejemplo del barco, por supuesto que el capitán debería tomar medidas y mandar a los mejores técnicos, y no a un equipo de prestidigitadores, a solucionar la grieta/agujero/desconchado. Pero independientemente de a quién mande a arreglar el casco, no puede admitir en voz alta que el barco se puede hundir, aunque sea plenamente consciente de ese riesgo. Simplemente no puede. Para eso le pagan.

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Para los que queráis profundizar un poco más en este tema recomiendo la lectura de “Deflation risk and the ECB’s communication strategy” de Juan Antolin Diaz. En este paper estudio se explica la importancia de las expectativas para evitar la deflación que “una vez alcanzada es muy difícil escapar de ella”.  (Si no te interesan los detalles técnicos sáltate esta última parte del post).

En opinión de Antolin, el BCE debería cambiar su política de comunicación para hacer frente a este riesgo y:

1. Hacer públicas cuáles son sus previsiones económicas para tratar que las del resto de agentes económicos vayan en la misma dirección (de nuevo ¡¡expectativas!!).

2. Comprometerse a adoptar las medidas que sean necesarias (incluso si no son muy ortodoxas “unconvencional” o “non-standard”) para que la inflación se sitúe en el entorno del 2%.

El autor argumenta que los modelos macroeconómicos que se utilizan no tienen en cuenta la “amenaza de múltiples equilibrios”. Se ve muy bien en estos gráficos del estudio paper :

J.Antolin-Diaz

J.Antolin-Diaz

 

En azul se muestran los datos de inflación y tipos de interés de la zona euro durante su primera década. En verde desde 2009-2013, y en morado la conocida como “década perdida japonesa”, con tipos nominales de interés cero y  una inflación entre -1% y 0%, es decir, deflación.

En este modelo, explica el autor, hay dos equilibrios, el que intenta conseguir el banco central “targeted equilibrium” y el “equilibrio en deflación” y que este último debería tenerse en cuenta sobre todo si uno está en zona de tipos de interés cercanos a cero.

Se puede ver claramente el peligro de caer en deflación, aunque a mí, el gráfico que más me ha gustado es este otro:

 

J.Antolin Diaz

J.Antolin Diaz

Donde se ve que una vez la inflación (todavía en positivo) pasa de un determinado nivel de peligro, la inercia de las expectativas autocumplidas le lleva al equilibrio de deflación, del que insiste el Antolin, es difícil de salir. “La zona de peligro podría estár más cerca de lo que se percibe”.

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* En Maastricht no hay puerto, pero es la ciudad donde se firmó el tratado para la creación del euro en febrero de 1992.

Por cierto, actualizo esta entrada para informar de las dos vacantes en el departamento de comunicación del BCE.

Y la vuelvo a actualizar para enlazar con este discurso de la actual presidenta de la Reserva Federal en noviembre de 2012. “Better communication serves to improve efficacy of monetary policy”, concluye Janet Yellen. En 2010 el entonces presidente de la FED, Ben Bernanke le pusó al frente de un nuevo subcomité de Comunicación que propusiera nuevas medidas para mejorar la transparencia del banco. Yellen hace un respaso muy interesante por la historia de la política de comunicación de la FED y los recientes cambios aprobados. Para mí todo este tema ha resultado más que interesante porque todavía recuerdo que en la Universidad nos enseñaron que la “única” manera de que la política monetaria tuviera efecto era si no era anticipada por los agentes y esto es TODO lo contrario.

Macroeconomía




2 comentarios en “EN DEFENSA DE MARIO DRAGHI

  1. Muy buen análisis y también el trabajo de referencia. Me permitiría añadir q la devaluación interna, q todavía continúa, en los países periféricos hace casi inevitable el equilibrio deflacionista. Para corregirlo, evitarlo, la política monetaria tiene claros límites q se derivan de una moneda común. Además, el propio éxito de apartar las previsiones sobre la ruptura del euro convierten a la moneda común en una moneda refugio. No recuerdo un ajuste interno q no haya venido acompañado de una devaluación. Salidas? La q mejor respondería a la situación sería una mutualizacion entre los países euro, lo q parece hoy políticamente imposible, aunq la sentencia del Tribunal Constitucional Alemán de hace unos días no cierra todas las puertas.
    Lo q ya desafía cualquier optimismo es reducir altas deudas , públicas y privadas, con deflación. Esto va a llevar su tiempo y una tensión política para la construcción de una estable zona euro.

    • ¡Gracias! Estamos de acuerdo en casi todo. Pero nosotras debemos ser de las optimistas por naturaleza y sí pensamos que se puede intentar corregir y aliviar parte del proceso con una mayor tasa de inflación en países con superávit y que a lo mejor el BCE logra algo en esa dirección. Debería ¿no? Al fin y al cabo si, como dijo Trichet, los datos hablan y la media de inflación de zona euro hasta 2011 era del 2%, el BCE de momento no está logrando la estabilidad de precios prometida (media 2012-2013 está en el 1,5%). Constatamos con tu comentario la teoría de las expectativas. Tu subconsciente ha dejado que escribieras deflación cuando querías decir inflación. Ya no te la quitas de encima.
      ¡Gracias otra vez por tu comentario!

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