¿GUERRA DE DIVISAS OTRA VEZ?


Reunión del G20 en Rusia. Febrero de 2013.



La guerra de divisas ha vuelto. Al menos su sombra. Decimos «vuelto» porque ya amenazó la recuperación mundial en el año 2010 pero al final, no fue tan grave. (Ya os hablamos en el blog en el otoño de ese año). Hablamos en los medios de guerra de divisas incluso para referirnos a las primeras maniobras. Es decir, no hay guerra. De momento.

¿Y en qué consiste esta contienda? En manipular la moneda para vender más. Es decir, abaratar artificialmente tus productos para hacerlos más atractivos en el exterior y aumentar así tus exportaciones.

Es de lo que acusan ahora a Japón. A diferencia de lo que ocurrió en el otoño de 2010, cuando los protagonistas teóricos de la guerra eran el dólar y el yuan, básicamente, esta nueva edición de la batalla se libra principalmente en terreno de los países ricos.

Tiene cierta lógica. Los países ricos no consiguen salir de la crisis. Japón de hecho lleva ya casi dos décadas pérdidas. Y ahora se ha lanzado a depreciar su moneda para relanzar sus exportaciones y ver si así consigue por fin ver la luz. El problema es que esta estrategia tiene una contrapartida: el yen vale menos, sí, pero ¿respecto a qué? Respecto al dólar, el euro, que pasan a ser monedas más caras y por lo tanto, sus productos menos atractivos en el competitivo mercado exterior.

Desde el pasado mes de noviembre, el yen ha caído un 25% y un 17% respecto al dólar y al euro, respectivamente. ¿Corresponde este movimiento con algo real o hay una manipulación detrás?*

Los economistas hablan de juegos de suma cero cuando lo que gana uno (en este caso Japón) lo hace a costa de que otro pierda (EE.UU. y Europa). Sin embargo, el ex presidente del BCE, Jean Claude Trichet, advertía la semana pasada en una conferencia en Madrid, que en el caso de los países ricos, embarcarse en una guerra de divisas tendría una suma negativa: es decir, todos perderían. Incluso Japón.

La historia ya demostró en los años treinta el nefasto efecto que tienen políticas que se denominaron «beggar thy neighbour», algo así como «empobrecer al vecino». Si todos los países maniobran para vender más en el exterior, vía manipulación de su moneda, imponiendo trabas a las importaciones, el comercio mundial se resiente y al final todos pierden. No es un buen camino para la recuperación.

Pero la teoría de juegos también señala los fuerte incentivos que tienen todos a adoptar este tipo de estrategias, incluso sabiendo que si cooperan será mejor para todos, nadie se fía de que el otro no termine hacer de tapadillo maniobras para que se deprecie su moneda.

En toda esta historia, de momento, hay un claro perdedor: el euro porque se ha encarecido respecto al yen y también respecto al dólar. Aquí en Europa el mensaje oficial es que son los mercados los que tienen que determinar el precio de cada moneda. Pero el BCE ya ha lanzado la señal de que vigilará de cerca la evolución del euro aunque le parece excesivo hablar de guerra de divisas.

En el caso de España las consecuencias son muy negativas: nosotros vendemos nuestros productos en euros. Y las exportaciones es el único sector que está tirando de la economía. Un euro alto podría lastrar la marcha de este sector. Aquí en España y en Alemania, Francia… Por eso hay preocupación en el viejo continente. Si ya nos va mal, (recordamos las malas cifras de crecimiento que publicó el Eurostat hace unos días, con Alemania incluso en caída en el último trimestre de 2012), solo nos falta que nuestros «socios» ricos se dediquen maniobrar para que se deprecie su moneda (léase Japón pero también EE.UU. y Reino Unido).

Dicho esto, en este post estamos dando una cosa por sentada: hay países manipulando su moneda para beneficiarse de ello. Pero ¿y si esa depreciación es una consecuencia colateral de medidas encaminadas a estimular la economía y no un resultado directo de una campaña para aprovecharse sin que el resto se dé cuenta? Es posible entonces que la guerra de divisas sea solo pura imaginación.

*Alguno quizá se pregunta, ¿cómo puede un país manipular su moneda? Hay muchas vías, pero simplificando, las dos principales serían: 1) Bajar los tipos de interés. Pagas menos por tener la moneda. La gente prefiere invertir en otras divisas con tipos de interés más altos. 2) Vender muchas, muchas monedas tuyas a cambio de otras extranjeras. Inundas el mercado con yenes, por ejemplo, y eso deprecia la moneda.

Macroeconomía

Etiquetas:




5 comentarios en “¿GUERRA DE DIVISAS OTRA VEZ?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *