CREER O NO CREER AL BANQUERO


Quiero dejarlo claro desde el principio: soy fan de José María Castellano. Así que no puedo ser del todo objetiva en este post. Lo conocí cuando ocupaba el cargo de Vicepresidente de Inditex y daba interesantísimas charlas de por qué y cómo triunfaba el modelo Zara en el mundo.
Este directivo está ahora al frente de NCG Banco (la unión de Caixa Galicia y Caixanova) y se nota que no es un banquero al uso. Hace unos días vino a Madrid para dar una rueda de prensa organizada por la APIE.  Y aunque pueden ser detalles o aspectos muy sutiles, Castellano es un ejecutivo diferente. A mí me lo parece. Para empezar, lleva la cuenta exacta de los días en su nuevo cargo. Trece meses y veintipico días a día de hoy. Por qué los cuenta, lo desconozco. 
Sorprende más que un banquero sea tan franco. «Hemos sido el banco que más oficinas y empleados ha reducido», explicaba. «No sé si para bien o para mal», se atrevió a meditar en voz alta. Castellano nos contó también que habían creado una especie de facebook interno del banco para que la gente pudiera denunciar o comentar asuntos desde el más estricto anonimato. La iniciativa había tenido muy buena acogida entre los empleados y ya había recibido 755 propuestas. (Nos consta que esta vía de comunicación se está contemplando en otras entidades). Este tipo de iniciativas podría haber evitado la venta de productos inadecuados entre particulares.
Aprovecho para recordar que NGC Banco fue la primera entidad en pedir perdón públicamente por los errores del pasado (en privado muchos ejecutivos del sector admiten los fallos y los excesos). Uno podría decir que lo de pedir perdón es pura estrategia comercial. El caso es que, disculpas sinceras o no, a nadie más que a Castellano se le ha ocurrido hacerlo. Este profesor de economía también crítica abiertamente y sin tapujos las indemnizaciones millonarias que se llevaron los ex directivos de las cajas gallegas. «Puede que fueran legales pero no son éticas ni están justificadas porque las entidades no estaban bien».

En la misma rueda de prensa, cuando le preguntaron por los créditos a partidos políticos durante la etapa anterior (la que ahora se cuestiona y se examina en los juzgados), contestó rotundo: «No me lo sé. Ni lo he mirado. Te doy mi palabra.»

No recuerdo a ningún ejecutivo, banquero o no, contestando de esa manera. A lo mejor me equivoco, pero yo creo lo que me está diciendo, lo que tampoco quiere decir necesariamente que diga la verdad, pero por lo menos sí transmite credibilidad y honestidad. Y eso es un activo del que no pueden presumir todos los ejecutivos de la banca. No porque no sean honestos (eso no lo sé), sino porque enfundados en sus trajes chaqueta se olvidan de que no solo tienen que serlo, sino también parecerlo. 
Pongo como contraejemplo lo que ocurrió en la rueda de prensa de resultados del BBVA. Su consejero delegado, Ángel Cano, aseguró que ellos eran «muy sensibles» con el tema de los desahucios y que la entidad trataba de «hacer todo lo posible antes de quedarse con la casa de alguien». ¿Me lo creo? No sé. Es posible… O no… Es difícil, reconozcámolos, porque es muy complicado comprobar la veracidad de esa información.  Pero cuando le preguntaron a Cano la cifra de cuántos desahucios habían evitado, el ejecutivo se quedó mudo. «No tengo esa cifra en la cabeza». Ésa en concreto, porque el resto de las principales magnitudes de la cuenta de resultados de la entidad sí las tenía bien interiorizadas.
Tuvo que recurrir a otro ejecutivo presente en la sala para darnos una respuesta: 110.000 desde el inicio de la crisis. Cano recogió el testigo y volvió a asegurar que ésa era la política de la casa, llegar a acuerdos, incluso soluciones imaginativas para evitar lo peor. «Yo no sé si nos creeréis cuando os decimos esto…» añadió.
Pues en este caso es más díficil. ¿Por qué no se sabe ese dato si son tan «sensibles» con los desahucios? Al fin y al cabo, la cifra no debe variar tan sustancialmente entre trimestres.

No sé si he sido capaz de plasmar las diferencias entre las dos formas de comunicar. En directo, a mí me parecen notables. Por eso creo que muchos deberían tomar nota del banquero novato.  

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2 comentarios en “CREER O NO CREER AL BANQUERO

  1. Con todo respecto, una cosa son las palabras, que pueden ser hasta entrañables y hasta paternalistas (como algunos politicos), yo prefiero juzgarles por los actos… el perdon no devuelve lo robado… si realmente queiren asumir su culpa que empiecen por ahi.

    • No seré yo quien defienda a los bancos. Pero en el caso de José María Castellano él no tiene que devolver nada. Las meteduras de pata, los abusos, la mala comercialización corresponden al anterior equipo directivo con el que Castellano no tuvo ningún tipo de relación. A él lo «ficharon» para tratar de sacar adelante las cajas gallegas. A él se le puede exigir responsabilidad de su gestión: 13 meses y veintipico días. Gracias por tu comentario.

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