EL RESCATE BANCARIO, EN CRISTIANO


Ilustración: Iván Solbes«Por favor, hable para que cuando los ciudadanos le escuchen, se enteren». Ha sido uno de los reproches que le ha hecho Joan Coscubiela a Luis de Guindos hoy en la Comisión de Economía del Congreso. Y la verdad, es que tenía razón. Así que nos hemos propuesto traducir la comparecencia sobre los resultados de la auditoría a los bancos. Y para ello, nos remontaremos un poco en el tiempo.Llevamos meses, sino años ya, hablando del estallido de la burbuja inmobiliaria. Si alguien se preguntaba en qué iba a consistir, está de suerte. Como diríamos en CNN+, «está pasando, lo estás viendo».
 
Resulta que la única manera de arreglar este desaguisado  parece que es salvar a los bancos. No a todos, solo a los que se les fue la mano con el crédito inmobiliario. Sí, los mismos bancos que se pasaron dando hipotecas y préstamos y que luego colocaron productos inadecuados a muchos de sus clientes.  ¿Por qué hicieron eso las entidades (en general)? ¿Cómo hemos llegado a esta situación de rescate?
 
Cuando la cosas se empezaron a poner feas en el año 2008, los bancos se dieron cuenta de que el festín había terminado. Y la consecuencia era clara: había que reforzar las defensas: buscar dinero con el que hacer frente a las malas inversiones y préstamos al ladrillo.  ¿Qué podían hacer ?  
  1. Pedir dinero a los mercados, fondos, otros bancos extranjeros. Pero eso era complicado. Ya les habían prestado bastante y no se fiaban mucho más.
  2. Así que muchos bancos se lo pidieron a sus clientes. Les llamaron y les colocaron las preferentes: una deuda perpetua. (Muchas de ellas es verdad que se canjearon y pagaron sus intereses). Pero la gran mayoría de estas participaciones se vendió como un depósito o un plazo fijo sin alertar de sus riesgos.
  3. Otra estrategia que siguieron los bancos fue asegurarse el cobro de tipos de interés altos durante muuuucho tiempo. Pusieron cláusulas de suelo en las hipotecas y comercializaron masivamente «seguros» (los swaps, permutas, etc) para conseguir mantenter que las letras no bajaran, a pesar de las caídas del euribor. 
¿Todos los bancos hicieron lo mismo? Básicamente, sí. El problema es que los que estaban más pillados abusaron más de estas estrategias (sobre todo de la colocación de preferentes) porque eran los que más dinero necesitaban. Cuando las preferentes empezaron a tener mala prensa, cambiaron de nombre: se llamó deuda subordinada (que, en caso de quiebra, es la última en cobrar).  Eso no se contó a los clientes, por supuesto. ¿Quién iba a imaginarse que el banco podía quebrar? 
 
Los reguladores y el Gobierno (del PSOE) sabían que esta situación podía convertirse en un problema si las cosas se torcían. Pero lo permitieron e hicieron la vista gorda. ¿Por qué? Porque si los bancos no conseguían ese dinero por sí mismos, entonces sería el Estado quien tendría que ponerlo y ¡eso sí que iba a enfadar a la gente!Después vino el periodo de fusiones, calientes, frías, mal y bien avenidas… Todas auspiciadas por las autoridades para librarse del problema de esta manera. No funcionó pero el Gobierno no quería dar más ayudas, así que invitó a las malogradas cajas a salir a bolsa. Vendieron sus acciones al mercado, pero también a sus clientes particulares. Muchos clientes se fiaron del director de la oficina. Tal y como ocurrió con las preferentes y la deuda subordinada, «su banco de toda la vida no les iba a engañar». 
 
Pero el estallido de la burbuja no se detuvo. El nuevo Gobierno del PP decidió que había que hacerle frente: había que prepararse para el tsunami de impagos. Un decreto. Dos decretos… Y nada.  Así que encargó una auditoría «muy rigurosa y muy dura» para que alguien dijera de una vez por todas cuánto dinero necesitaban los bancos.

Así que hoy Luis de Guindos ha ido a la Comisión de Economía para explicar que, en el peor, pero en el más catastrófico de los casos, la altura de la ola de pérdidas que tendría que soportar el sistema sería de 270.000 millones de euros (más de una cuarta parte del valor de lo que produce nuestro país cada año, el PIB).
 
¿Están preparados? «El 70% por ciento sí», ha resumido el ministro. Es decir, el 70% de las entidades tiene dinero preparado para asumir esos números rojos.  Bankia, Catalunya Caixa, NGC Banco y Banco Valencia, no. Necesitan, según cálculos del Gobierno, unos 40.000 millones de euros de ayudas públicas. Millones que llegarán por dos vías:
  1. Inyectando capital (dinero) directamente. Es decir, reforzando el músculo para poder ser solventes y no quebrar.
  2. Quitándose de encima los activos malos (suelos, pisos, oficinas, créditos malos ligados al sector inmobiliario). Los comprará el Banco Malo (la problemática del precio al que se venderán marcará el éxito o el fracaso del banco malo).
¿Y toda esta factura quién la paga?
 
1. Los que compraron acciones, preferentes, deuda subordinada de los bancos rescatados. Según Luis de Guindos la legislación europea no permite socorrerles. ¿Cuánto dinero perderán? Todavía no se sabe, pero bastante. El Gobierno dice que trabaja para ofrecer un canje lo más positivo posible a los que invirtieron en preferentes y subordinada. En cualquier caso, pagarán parte del rescate. «Somos únicos, desgraciadamente», decía Guindos hoy. «Somos el único país del mundo civilizado que ha vendido preferentes entre particulares.»
 
2. Los contribuyentes, que correrán con el pago del préstamo de la UE y sus respectivos intereses para ayudar a los bancos.
 
Eso sí, podía haber sido mucho peor, decía el ministro de Economía. De los 100.000 millones que nos ofrecieron, solo vamos a pedir 40.000 millones. 

Mucha gente pregunta que por qué no se deja caer a los bancos que no pueden sobrevivir, que se les deje quebrar. Los depósitos están garantizados por ley aunque las preferentes y la deuda subordinada seguirían perdieron dinero. Pero en este país nadie quiere que se liquide un banco así. El sector bancario español argumenta que la simple caída de un banco (como ocurrió con Lehman Brothers, salvando las distancias), podría desatar el pánico financiero: todos desconfiarían de su banco y podría iniciarse la temida fuga de depósitos. Guindos ha dicho hoy que esta opción ni se contempla.

 

La ilustración es de Iván Solbes.

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1 Comentario en “EL RESCATE BANCARIO, EN CRISTIANO

  1. Lo que más me «molesta» (por decir algo…) es que nadie, NADIE va a rendir cuentas en un juzgado.
    Todos los análisis coinciden en la causa y las «soluciones» planteadas por el Gobierno de TODOS los españoles pero nadie se extraña que nadie vaya a ser declarado responsable de nada.
    Esta es la mejor manera para que vuelva a pasar algo similar en un futuro puesto que los que manejan los hilos de todo son y se sienten invulnerables.

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