KEYNES, ¿VOLVISTE Y YA TE FUISTE?



Resumen de Consensus, Dissensus and Economic Ideas. The Rise and Fall of Keynesianism During the Economic Crisis, by H. Farrell y J. Quiggin

El otro día recomendamos por twitter un artículo que hablaba del resurgir y la caída del Keynesianismo durante la actual crisis económica (aquí el enlace del “paper” de Farrell y Quiggin).
Para a los que las cincuenta páginas del estudio les hayan parecido demasiado, ofrecemos un breve resumen del trabajo (que insistimos, merece la pena leer porque es muy ameno, lleno de citas de economistas y políticos y porque ofrece una perspectiva muy buena de cómo y por qué ha ido variando el consenso económico a lo largo de esta crisis).
Breve nota introductoria para los neófitos en economía:
Simplificando mucho, existen dos tipos de corriente de pensamiento; los keynesianos y los neoclásicos (saltwater y freshwater economistas en referencia a las Universidades donde estaban sus principales impulsores). Hasta los años 70 iban ganando los primeros. Ya sabéis, volviendo a sintetizar mucho: los que opinaban que el gobierno podía jugar un papel muy activo para el crecimiento económico, que un dólar público invertido tenía un efecto multiplicador de la riqueza, que en épocas de crisis había que tirar del gasto público, que la política monetaria no es suficiente para gestionar el ciclo económico, etc.
Pero en los años 70 empezaron a surgir las dudas sobre esta visión de la economía. Apareció un nuevo pensamiento (freshwater economics) que sostenía que el Keynesianismo había sido un fracaso y que había que abandonarlo cuanto antes. Esta opinión fue ganando terreno y terminó por imponerse un nuevo consenso: el Keynesianismo era un error.
Entonces se empezaron a aplicar las ideas neoclásicas que establecían, básicamente, que un banco central independiente, controlando los tipos de interés de acuerdo a una regla (Taylor rule), podía conseguir un crecimiento económico estable con una tasa de inflación controlada. Una política de gasto activa no podía mejorar este resultado.
Cuando estalló la crisis en 2008, los keynesianos (y sus variantes más modernas conocidas como neokeynesianos) estaban algo así como defenestrados. Había algunos muy conocidos como Paul Krugman y Joseph Stiglitz que seguían defendiendo sus posiciones. Pero en los principales gobiernos, bancos centrales, instituciones internacionales, imperaba una visión anti-keynesiana de la economía.
Hasta que en Davos de 2008 Dominique Strauss-Khan (entonces director gerente del FMI) pronunció la frase: “una nueva política fiscal (gasto público) podría ser una respuesta adecuada a la crisis).” Era la primera vez en 25 años que un director gerente del FMI pedía un aumento de los déficits públicos.
Según los keynesianos, en una situación de crisis, hace falta recurrir a un estímulo del gobierno para romper con la “trampa de liquidez”, una situación en la que la política monetaria deja de afectar a la economía y se convierte en una herramienta inútil para recuperar la actividad económica.
¿Cómo fue posible que un mundo donde imperaba una corriente completamente antikeynesiana se lanzara con los brazos abiertos a unas políticas de gasto público?
1. Los antikeynesianos no tenían una respuesta clara a qué hacer ante la crisis. O por lo menos no tenían los mismos medios de propagación que los keynesianos (columnas en periódicos, blogs, presencia en redes sociales…).
2. Hubo algunas “conversiones” sonoras al keynesianismo de economistas como Richard Posner y sobre todo, Martin Feldstein (el mismo que en los ochenta dijo que había que abandonar las políticas keynesianas cuanto antes).
3. Todo esto llevó a un aparente consenso entre economistas expertos sobre la necesidad de estímulo fiscal para hacer frente a la crisis.
4. Aunque hubo algunas instituciones y gobiernos que no terminaban de verlo claro (sobre todo EL BCE y Alemania. El articulo cuenta cómo incluso en las filas del SPD Schroeder prescindió de su ministro de finanzas Oskar Lafontaine porque en el año 1999 era partidario de un estímulo económico).
5. Los “US. Star economists”, jugaron un papel crucial a la hora de promover este nuevo consenso en torno al Keynesianismo. Pocos consiguieron hacerles frente.
¿Cómo es posible que ese nuevo consenso haya durado tan poco?
A mitad de 2010, algunos Keynesianos como Brad DeLong admitían en público su derrota. Había un enorme desacuerdo sobre si continuar con los planes de estímulo o tratar de volver a la normalidad. Incluso algunos dudaron del efecto de estos programas. Y algunos economistas “left leaning” como Jeffrey Sachs y otros muy respetados por ambos bandos, como Kenneth Rogoff, comenzaron a apoyar la retirada.
Este debate reconfortó bastante al gobierno alemán que entonces, utilizando también la crisis griega como excusa, empezó a liderar una vuelta a la heterodoxia y a una reducción de los déficits.
Trichet en 2010 reconocía que “ahora, en perspectiva, nos damos cuenta de lo poco adecuada que fue la receta excesivamente simplificada de planes de estímulo para todas las economías avanzadas bajo el lema: ¡“estimular, activar, gastar”!”.
El “retórico reclamo” de que los mercados “querían” austeridad fiscal fue bastante convincente. También fue una justificación para los recortes.
¿En qué situación nos encontramos ahora?
Las ideas de los expertos (sobre todo los estadounidenses) ejercen una gran influencia en las decisiones políticas, concluye el estudio. Y es posible que no se alcance un nuevo consenso económico. Es posible que a partir de ahora la división sea total y nadie cambie de bando e incluso surjan nuevas corrientes de pensamiento económico.
Hasta aquí nuestro resumen sobre el articulo, que insistimos, merece la pena leer.
Nunca antes la economía había estado tan públicamente dividida (cualquiera puede seguir este debate a través de internet). Nadie se da por vencido. Es un proceso apasionante (por lo menos a mí me lo parece) al que se van sumando nuevos actores y nuevas corrientes de pensamiento económico (MMT (Modern Monetary Theory), Greeneconomics, Psicoeconomics,…). El partido todavía no ha terminado.
Por cierto, el artículo se centra en los países avanzados. ¿Y qué ha pasado en los relevantes países en desarrollo? Pues China tras la crisis asiática de finales de los 90 ya puso en marcha un enorme plan de estímulo para su economía. Y en la crisis actual también se apuntó al carro de los estímulos fiscales. De hecho, fue de los primeros países en aprobar uno: un plan de gasto público equivalente al 9% de su PIB para los años 2008 y 2009.

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2 comentarios en “KEYNES, ¿VOLVISTE Y YA TE FUISTE?

  1. ¿Y dónde entran los neoliberalistas en todo este papelón? porque todos los amigos de las etiquetas y echar la culpa a otros mentaban el despido libre y el capitalismo salvaje como principales valedores del neolib, mientras los gobiernos seguían con políticas keynesianistas y los bancos con coeficientes de caja ridículos.

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