¿DEBERÍA EL BCE PILOTAR UN AVIÓN?



Foto: pixelhut

Mi hijo Pau (tiene cinco años) me dijo el otro día que quería ser “piloto de un avión de esos que lleva dinero”. ¿Para qué?, le pregunté (él siempre había querido ser piloto “a secas”). “Para llevárselo a los niños que no tienen juguetes.” ¿Quién no se imaginó haciendo lo mismo cuando era pequeño? Pues eso es precisamente lo que muchos están pidiendo al Banco Central Europeo: que pilote ese avión. Las peticiones suman seguidores a diario.

Los “niños pobres” somos los países a los que nos están exigiendo un tipo de interés muy elevado por nuestra deuda. Hoy Italia ha tenido que pagar un 7,9% de intereses para colocar sus bonos a 3 años, el nivel más alto en 14 años.
Si llega el avión del BCE y aterriza en nuestro mercados comprando deuda española e italiana (sobre todo),  aumentará la demanda de esos bonos, y según la ley de oferta y demanda que todo el mundo entiende, los precios dejarán de caer y empezarán a subir. Y eso, en el mercado de bonos, supone una caída de la rentabilidad (recordamos las lecciones de bonos I, II, III).
Esta acción tendría consecuencias importantes. Si cae la rentabilidad de los bonos «de segunda mano», entonces en las siguientes subastas de deuda del Tesoro italiano o español, los intereses exigidos a los nuevos bonos serían inferiores (recordamos que los intereses han caído en el mercado de segunda mano gracias a la actuación del BCE y eso afecta al mercado de emisión de bonos nuevos). El Banco Central Europeo sería el prestamisma de último recurso (en inglés, lender of last resort). Italia y España ya no estarían a merced de lo que exigen los voraces mercados financieros.
La solución parece simple, pero no lo es. Al menos en el caso del BCE  todo se complica mucho más:
1. Porque en teoría, está prohibido. Los tratados de creación del BCE no lo permiten.
2. Porque, en teoría, no es una práctica muy ortodoxa, y el BCE está dominado por esta corriente de pensamiento de origen más bien alemán.
3. Porque, en teoría, ya lo está haciendo (es verdad, pero lo hace con munición usada y limitada. Lo que se le pide es que fabrique pólvora nueva, mucho más efectiva).
4. Porque si lo hace, en teoría, provocará una subida de precios descontrolada. Y la función del BCE es precisamente controlar los precios.
Mientras en la zona euro se debate en torno a esta cuestión, en Estados Unidos y el Reino Unido sus respectivos bancos centrales llevan meses prácticando esta política de compras de deuda pública. La Reserva Federal acumula ya cerca del 40% de la deuda total emitida por el Tesoro. ¿Y qué ha pasado con sus precios? La inflación en Estados Unidos ha subido hasta el 3,5 %. Tampoco es una tasa excesivamente alta, por el momento.
Como en todo, y en este tema muy especialmente, las posiciones están muy enfrentadas. Pero quizá la pregunta no debería limitarse a si el BCE debería o no subirse a un avión y empezar a comprar deuda pública a diestro y siniestro. Habría que plantearse además muchas más preguntas: ¿Cuál es la alternativa? ¿La ampliación del fondo de rescate del euro? ¿Los eurobonos*? ¿Cuánto tardarían en ponerse en marcha los eurobonos? ¿Llegarían a tiempo? ¿No hacer nada es una alternativa? ¿Pasará de largo esta crisis de la deuda simplemente recortando los números rojos de los países afectados? ¿Hay un punto de no retorno?
La respuesta no es nada simple. Pero la pregunta tampoco debería serlo, ¿no?

*Hablaremos más detalladamente sobre los eurobonos en el próximo post.

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