SALIDAS A LA CRISIS GRIEGA I


Volvemos hablando de Grecia. Pero para no aburrir al personal con titulares catastróficos de lo mal que están (dudo que haya alguien tan desconectado de la realidad que no lo sepa), vamos a centrarnos en lo que puede pasar a partir de ahora. El abanico de posibilidades es amplio: algunas soluciones son más teóricas que prácticas, otras son más inmediatas que otras. Ninguna es milagrosa. Por eso todas van a implicar lo mismo: alguien va a perder dinero.

Solución 1: Greciareestructura su deuda” y sigue en el euro.
Decimos “reestructurar” porque así se está explicando en los medios, pero en realidad es una quita o una suspensión de pagos en toda regla. Recurramos al diálogo de una reestructuración-quita-o suspensión de pagos.

Grecia: “Lo siento. No voy a poder devolverlo todo. ¿Os conformáis con que os pague una cuarta parte? ¿O la mitad?” (La cifra puede variar).

Prestamistas: “¡¡¡¡¡AAHHHHHH!!!!!”

Los bancos e inversores perderían la mitad, el 60%, el 75% … del dinero prestado. Si pierden dinero, su negocio va peor, la entidad gana menos dinero o incluso lo pierde, sus acciones por lo tanto valen menos. Y a partir de ahí se extiende un efecto contagio a todo lo que no parezca seguro (es decir, las bolsas enteras).

Si los perdedores prestamistas son capaces de digerir los números rojos en poco tiempo y de forma eficaz, la sangría podría no durar mucho. Grecia volvería a empezar, no de cero, pero con mucha menos carga encima para tratar de remontar su maltrecha economía.

Solución 2: Greciarestructura-quita-suspende pagos” y sale del euro.
Es una opción peor para los prestamistas porque podrían perder TODO el dinero que han confiado a Grecia. ¿Por qué?

Grecia ya no está en el euro. Vuelve a su dracma. ¿Quién quiere dracmas? ¿Alguien se fía de esta moneda? Imagina que Grecia te tiene que pagar por un trabajo: ¿qué prefieres? ¿un dracma o un euro? Lógicamente si el pago se hace en dracmas exigirías que te dieran muchos más que euros. ¿No? Eso significa que el dracma es una moneda débil frente al euro. Y viceversa, el euro una moneda fuerte frente al dracma.

Con un euro nos darían muchos dracmas (a nosotros los extranjeros). Pero los griegos necesitarían muchos dracmas para conseguir un euro. Y aquí volvemos a los prestamistas: Grecia les tiene que pagar en euros ¿Cómo los va a conseguir con una moneda tan débil? Les costaría muchísimo más devolver su deuda. Resultado: Grecia no pagaría nada o casi nada de su deuda. La crisis para bancos europeos sería mucho peor.

Grecia, fuera del euro, se enfrentaría, de inmediato, a una fuerte recesión: muchos bancos nacionales quebrarían, los ciudadanos se empobrecerían (¿que creéis que pasaría con sus ahorros en euros?), la inflación se dispararía,… Lo bueno de esta solución es que Grecia, al ser mucho más barata para un extranjero, podría “tirar” de sus exportaciones, del turismo, para salir de la crisis más fácilmente. Su carga de deuda, si ha decidido dejar de pagarla, ya no lastraría tanto su crecimiento (los ingresos del Estado en lugar de ir a pagar deuda irían a gastos más productivos).

Lo malo es que si Grecia sale del euro, ¿por qué no se sale Portugal? ¿O Irlanda? ¿O España? ¿O Italia? La crisis del euro podría continuar indefinidamente. Si los inversores piensan que España es la siguiente en salir del euro, en el peor de los ejemplos, ¿qué desorbitados tipos de interés y garantías exigirán para comprar nuestra deuda?

Pues no le pedimos dinero a nadie y asunto solucionado. El problema es que España necesita, vive, de ese dinero prestado ahora mismo. Atención, de aquí a final de año, nuestro país necesita que le presten 553 MILLONES DE EUROS DIARIOS.

Da miedo, ¿verdad? Pues la lista de soluciones a la crisis no termina aquí. ¿Y si es Alemania la que deja el euro? Lo comentaremos en el próximo post. ¡Gracias por alentarnos a seguir escribiendo!

Bancos

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