PRESIÓN FISCAL: ¿UN BUEN INDICADOR?


¿Qué quiere decir el Gobierno cuando asegura que subirá algunos impuestos pero que la presión fiscal no superará el nivel en el que estaba cuando el PSOE ganó las elecciones en 2004?

La presión fiscal es un indicador que siempre se ha interpretado de forma pardista por todos los gobiernos. ¿Qué es exactamente? Mide la cantidad de impuestos que paga la sociedad (individuos y empresas). No mide individualmente cuánto paga cada sector de la población, ni si esos impuestos se pagan de forma justa.

Cada año el Estado recauda via impuestos (el de la renta, el de sociedades, el IVA, las famosas cotizaciones sociales que pagan las empresas por los trabajadores…) una cantidad. Para poder comparar “el esfuerzo fiscal” de la sociedad con el de otros años, se cuestiona: ¿cuánto supone esta cantidad respecto a la riqueza que genera la economía (el PIB)?

Así que la presión fiscal no es mas que una ecuación entre lo que se recauda dividido por el PIB. La cifra es un un porcentaje. Por ejemplo: si la presión fiscal es del 33%, significa que la cantidad de dinero que se recauda con los impuestos es equivalente a casi una tercera parte del PIB. Es una de las fórmulas para calcularla. Hay otras muchas, pero de la que habla ZP es ésta.

¿Qué pasa si el resultado de esa división aumenta? ¿Significa que los ciudadanos pagamos más impuestos? ¿Y si baja? Significa necesariamente que se pagan menos impuestos? La respuesta depende de quién la conteste.

Cuando el PP estaba en el Gobierno, la presión fiscal aumentó. Y eso que bajaron en varias ocasiones los impuestos. El indicador pasó del 32,7% de 1996 al 34,6 en 2004.

La defensa de los populares era: “Nosotros no hemos subido los impuestos. La presión fiscal ha subido porque se ha reducido el paro. Al haber más gente trabajando, se generan más impuestos. El crecimiento económico genera más impuestos.”

Con Zapatero, la presión fiscal también ha crecido. La recogió en el 34,6% (ese límite que dice ahora no va a pasar), y subió al 37,2% en 2007. La explicación de por qué había subido era la misma que daba el PP: “al crecer se crea más empleo, las empresas ganan más dinero, los ciudadanos consumen más… y se recauda más.”

Pero en 2008 la famosa presión fiscal cayó al 32,8%. ¿Consecuencia de una enorme rebaja de impuestos? Pues es más bien el resultado de una menor recaudación por culpa de la crisis. Ya sabéis: menos trabajadores, menos ingresos, menos consumo, menos ingresos…

La explicación de todo esto es: la recaudación sube mucho más que el PIB en épocas de crecimiento y cae mucho más que el PIB en la recesión. A eso se llama en economía “elasticidad del impuesto”.

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