PARADOS FUERA



La delicada situación del mercado laboral se ceba de forma especial en los inmigrantes, muchos de ellos empleados hasta ahora en el maltrecho sector de la construcción. El Ministro de Trabajo ha aprovechado estos días de visita en Rumania para pensar en fórmulas que lleven a los parados de origen rumano de forma voluntaria de vuelta a su país.

Ya hace unos meses se pusieron en marcha fórmulas para que los inmigrantes que perdieran su empleo se vieran incentivados a regresar a sus países de origen. El sistema era básico: dinero a cambio de no regresar en tres años. Se permite a quien lo desee cobrar de golpe toda la prestación de desempleo y se dan ayudas para el billete de vuleta. La idea es que con ese dinero pueden tener alguna oportunidad en su país de nacimiento, mientras que aquí, además de que ese dinero representa menos porque el nivel de vida es más alto, van a tener serias dificultades para volver a encontrar trabajo.

El problema está en que ahora se quiere hacer algo así con Rumania y se trata de un país que pertenece a la Unión Europea. Además desde el uno de enero pasado los rumanos tienen libertad de circulación por toda la Unión como todos los ciudadanos europeos de pleno derecho. Así que ¿cómo se les va a decir que no pueden volver a España o que tienen que quedarse en Rumania y no salir a ningún otro país de la Unión?

El Ministro de Trabajo Celestino Corbacho sabe que tiene un grave problema con el desempleo pero los ciudadanos no comunitarios que hasta el momento se han apuntado a su plan de retorno han sido sólo 4.000 cuando en un inicio se habló de que podrían irse hasta un millón…

Actualmente en España hay más de 800.000 ciudadanos de origen rumano. Más de 400.000 están dados de alta en la seguridad social. Ahora mismo parados hay 70.000 y de ellos casi 30.000 no cobran prestación por desempleo. Se intenta buscar una fórmula para que algún fondo de tipo social europeo les pague la vuelta a casa o les incentive a volver.

La verdad es que en Rumania el paro no es alto: del 5.8% y además en los últimos años sufre de falta de mano de obra y han acudido al país muchas personas de origen chino. Pero que muchos quieran volver va ser difícil. Aparte de lograr que Rumania sea atractiva para sus oriundos porque sea capaz de ofrecerles una buena calidad de vida, soluciones como pagarles el retorno no serán posibles si van unidas a la restricción de la libertad de movimientos dentro de la Unión. Y en cuanto a darles dinero sin ponerles condiciones, a primera vista no suena justo para las maltrechas arcas públicas. Veremos en qué queda todo.

Macroeconomía, Política

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