El GRAN TEST AMERICANO



¿Qué pasaría si la economía de EE.UU. cayera un 3,3% este año y el paro subiera por encima del 10% el año que viene? 19 bancos estadounidenses han tenido que enfrentarse a esta prueba. Le han llamado «examen de estrés» y ayer, por fin, conocimos las notas.

El Gobierno de Obama quiere saber cómo de mal se pueden poner las cosas antes de seguir inyectanto dinero a los bancos. Así que les ha preparado un examen. ¿Qué pasaría si las cosas se ponen en el peor de los escenarios?

Los Gobiernos, cuando hacen sus previsiones de cuánto van a gastar, cuánto van a ingresar, etc., siempre contemplan más de un escenario: uno por si todo sale bien, otro por si algo sale mal, y uno último por si las cosas van mal.

Los principales bancos estadounidenses se han tenido que plantar en esta última tesitura. ¿En qué ha consistido el examen? Bueno, todos sabemos que, simplificando, la función básica de un banco es captar ahorro y prestar dinero.

Existen unas normas a nivel internacional (reciben el nombre de Basilea) que aplican los bancos de los principales países desarrollados. Son una especie de «reglas del juego» que siguen las entidades. Una de esas normas establece que los bancos tienen que guardar en sitio seguro un porcentaje de las inversiones que hacen. Es como un seguro al que el banco puede acudir si le van mal sus inversiones (bien porque no le devuelven el dinero, bien porque su inversión ha perdido valor, etc.).

Ese seguro técnicamente se conoce como ratio BIS. Su valor mínimo tiene que ser del 8%, según Basilea II. Es decir, el dinero de esa caja fuerte tiene que ser al menos un 8% del total de las inversiones del banco. Pero las inversiones van ponderadas en función de su riesgo. No requerirá el mismo dinero para cubrir ese seguro el crédito a un señor rico que el crédito a una empresa que acaba de empezar, por ejemplo.

Tiene sentido que se tenga que destinar más dinero a ese fondo cuanto más arriesgada sea la inversión que ha hecho el banco. La regla funciona también para evitar que una entidad asuma demasiados riesgos. Ya sabrá que si los asume, tendrá que tener unos cuantos millones ociosos en una caja fuerte. Más dinero que si hubiera prestado el dinero a gente menos arriesgada.

El Gobierno de Obama les ha dicho a sus principales bancos: «Imaginad que las cosas van mal. La economía cae un 3,3% este año y el desempleo sube al 10,2% el año que viene. ¿Cuántas de vuestras inversiones sufrirían? ¿Cuántas pasarían a ser más arriesgadas y por lo tanto requerirán de más dinero en el fondo del seguro? ¿Cuántas hipotecas y préstamos pueden pasar a ser morosos?»

Aqui cada banco ha hecho las cuentas que le han salido, pero luego el Gobierno las ha revisado y las ha retocado. Como resultado final sale una cifra: la cantidad que necesitan para hacer frente a los posibles imprevistos. Si esa cantidad es superior a la que tienen las entidades en su caja fuerte, entonces necesitan encontrar dinero de donde sea. Si la cantidad es inferior, la entidad está cubierta frente al temporal.

Y los resultados del examen del estrés han sido: 10 de los 19 bancos examinados necesitan más dinero. 74.600 millones de dólares en total (56.000 millones de euros, más o menos lo que costaría comprar todas las acciones del Santander en bolsa). La peor nota se la ha llevado Bank of America que necesita 33.900 millones de dólares adicionales para su caja. Ahora los bancos disponen de un mes para presentar al Gobierno sus planes para conseguir ese dinero.

Criticas a este test hay unas cuantas. Hay quien dice que la realidad va a superar al escenario (recordamos, el peor) planteado a los bancos. Por lo tanto los resultados no tienen validez. Y otros argumentan que si se obliga a los bancos a conseguir dinero de donde sea para cubrir las exigencias que plantea el Gobierno, se les presionará demasiado y al final el Estado tendrá que salir todavía más en su rescate.

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