ENDESA, LA PARTE POLÍTICA DE LA BATALLA



Endesa no ha sido sólo una operación empresarial. Desde el principio estuvo muy politizada. El gobierno apoyó a Gas Natural , luego a Enel y Acciona. El PP se alineó con la eléctrica y Manuel Pizarro, nombrado presidente de Endesa por Aznar. (Más tarde Pizarro se convirtió en el fichaje económico estrella de Mariano Rajoy en las últimas elecciones generales.)

Ahora que parece que todo ha terminado, Endesa sigue dando que hablar a los políticos. ¿Por qué? Para empezar, la empresa que se queda con la primera eléctrica del país es semipública (el estado italiano controla el 30% de Enel). Es contradictorio, y así lo ha reconocido Pedro Solbes ,que una empresa pública compre a otra que ha sido privatizada (antes era pública, pero se vendió). Ahora volverá a ser pública, pero no española, sino italiana.

Es contradictorio todavía más si se tiene en cuenta que una de las razones por las que el Gobierno puso tantas trabas a la entrada de Eon en Endesa era que el estado alemán contralaba el 2% de Eon. Y ahora, Endesa termina en manos de una empresa con 15 veces más participación pública.

Pero hay otra parte de la operación que también suscita muchas críticas. La constructora Acciona, cuando compró el 25% de Endesa hace ahora casi dos años, lo hizo con la ayuda de fondos públicos. El ICO (Instituto de crédito oficial) le prestó 500 millones. El ICO dice que suele prestar dinero a empresas españolas que se embarcan en operaciones de este estilo.

Pero Acciona le ha sacado mucha rentabilidad a ese dinero. Compró sus acciones de Endesa a 32,7 euros y las ha vendido a 42. Al PP le parece que se trata de un escandaloso pelotazo con dinero público.

¡Ah! No me olvido de recordar que Manuel Conthe, presidente de la CNMV, (la Comisión Nacional de Valores, encargada de velar por la legalidad de las cosas que pasan en la bolsa), dimitió porque pensaba que Acciona y Enel no habían hecho las cosas como tocaba. Pero no consiguió ganar la votación para sancionarlas y dimitió. Y lo hizo muy enfadado, por cierto.

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